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  La Casa Grande
 
 
 
 
 
 
Conozca a los demás ancianos

Mateo Benito

No os conforméis a este siglo, sino transformaos por la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cual sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. —Romanos 12,2

Para mí ser uno de los ancianos de la iglesia significa, en primer lugar, una responsabilidad que entraña un servicio. Todo ello ha supuesto, estos años, momentos de mucho gozo y también tiempos duros en los que hemos tenido que tomar decisiones que no eran las mas agradables aunque sentíamos que eran por donde Dios nos guiaba.

Gracias a Dios, somos una comunidad, a mi parecer, muy rica en muchos aspectos. Quisiera destacar dos: la comunión y el amor unos por otros —que hace que haya relaciones profundas dentro de la iglesia; y la hospitalidad y capacidad de acogida.

Sinceramente, lo mas importante en la vida es Dios y mi relación personal con Él. Esta relación trasciende (o al menos eso intento) a todos los diferentes aspectos de mi vida. Después de mi relación con Dios, lo mas importante es mi familia. Pese a mis defectos como padre y esposo, a través de mi familia puedo entender mejor como es Dios para con nosotros.

Como actividades de ocio, destacaría hacer deporte(nadar, correr, bicicleta, etc. Y leer todo lo que cae en mis manos, ya sean periódicos, revistas, libros, etc. Ver películas, salir al campo y disfrutar de la naturaleza… y muchas cosas más. Si algún día llego a la jubilación, seguro que no me deprimiré por no saber qué hacer.

Para mí la esencia del evangelio es morir a uno mismo para que Cristo pueda reinar en tu vida. Esto que es tan fácil decirlo, reconozco que al menos en mi caso, no es tarea sencilla.


Connie Bentson Byler

Mi papel dentro de la comunidad es el testimonio de una mujer al servicio de Dios en la medida de mis capacidades y de mi fe. Procuro siempre vivir conforme a la libertad de ser hija de Dios. Mi pasión es que se sienta la presencia de Dios en la vida de la iglesia. Siento que es un privilegio poder vivir mi vida en el contexto de la obra de Dios en Burgos y trasmitir mi fe en la generación que me toca vivir.

Con todo, considero que el contexto principal donde Dios espera que ponga por obra todos los buenos propósitos que él tiene para mí y yo tengo para él, es mi familia. Deseo amar y servir a mi familia como mi primera responsabilidad, y así ver la fidelidad de Dios con nosotros.

Pienso que la esencia del evangelio es conocer a Jesús y permitir que su persona nos siga transformando día a día, desde adentro hacia afuera. El mayor de los mandamientos, según Jesús, es amar a Dios con todo nuestro corazón, con toda nuestra mente y con todas nuestras fuerzas… y a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Entonces lo más importante es amar y ser amado. Doy gracias a Dios por su amor incondicional por nosotros y por la enseñanza de Jesús.

Destacaría en nuestro estilo de ser iglesia: (a) Una sensibilidad a la obra del Espíritu Santo en la vida personal y en la iglesia, que nos impulsa a procurar siempre la meta de autenticidad e integridad.
(b) Dios nos ha hecho una familia y tenemos el privilegio de ver que es posible mantener buenas relaciones entre todas las generaciones de nuestra comunidad. (c) Tenemos un estilo informal que da libertad para que cada uno pueda expresar su fe y su servicio en diversas maneras. Esto aporta una riqueza increíble a la comunidad.

Más allá de Dios, mi familia (lo paso en grande con mis nietos) y la comunidad, mis intereses pasan por la jardinería, visitar amistades, conversar sobre el eneagrama y de vez en cuando ver alguna película buena.

Y a aquel que es poderoso para hacer mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, a él sea la gloria en la iglesia y en Cristo Jesús por todas las generaciones, por los siglos de los siglos, Amén. —Efesios 3,20-21


Javier Vallejo

Considero que la esencia del evangelio es vivir conforme las enseñanzas de Jesús en Mateo 5, concretamente las bienaventuranzas.

Creo que lo más importante en la vida es «vivirla». Es reconocer en cada momento que lo que estás haciendo es conforme a la voluntad de Dios. Dios nos da libertad de elegir entre un trabajo u otro, una mujer u otra, una ciudad u otra. Pero una vez hecha la elección, debemos vivir glorificando a nuestro Dios con todo ello. En este momento en el que por el trabajo y otros factores apenas si tengo tiempo de pararme a reflexionar, tengo muy en la mente un versículo —en una versión que desde hace muchos años me hago yo mismo—, el Salmo 46,10: Párate y reconoce que Yo soy Dios.

Me considero un miembro más de la Comunidad. Que figure dentro del grupo de Ancianos me hace participar presidiendo las reuniones y compartiendo en la medida de mis posibilidades. Pero me siento muy a gusto haciendo que nuestra Comunidad sea lo más participativa posible. Y es que la nuestra es una Iglesia muy «comunitaria» y participativa, comprometida con los ministerios que emprende (antes con toxicómanos, ahora con niños sin hogar en África). Estos valores no aparecen porque sí. Hemos celebrado ágapes, encuentros y retiros en los que se han ido cimentando. Desde luego, hay otros valores en los que tenemos que seguir trabajando y buscando la creatividad necesaria. Uno de éstos sería la evangelización.

Mi familia es un orgullo para mi. Tanto mi esposa como mis hijos sólo me hacen ser agradecido al Señor, y deseo que sea así el resto de mi vida. Que mis hijos participen como miembros adultos de esta Comunidad me hace ser agradecido a Dios y me crean un plus más de compromiso por ello. Ha sido una gran bendición de Dios ver que mi hijo mayor haya dado pasos de conversión y compromiso bautizándose en esta Comunidad. Y lo sigue siendo ver que su segundo hermano sigue sus pasos.

Mi vida tiene también otros intereses. Toda la comunidad sabe de mi gusto por el campo y las marchas, a veces a «mucha marcha», aunque últimamente no lo practico tan asiduamente como antes. Otra actividad que me gusta es hacer chapuzas. Últimamente he disfrutado haciendo chapucillas en el local de reuniones de la comunidad y en el piso de una hermana de la comunidad (he aprendido a hacer yeso, colocar premarcos, etc.) Me gusta aprender a hacer cosas manuales. Debe ser porque mi trabajo habitual es todo lo contrario.


Guillermo Speas

 

 

   
         
   

Conozca a nuestro pastor, Agustín Melguizo

   
         
         
   
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