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Haced esto en memoria de mí

Cuando enseño la asignatura de «hermenéutica» (interpretación de las Escrituras), suelo insistirles a mis alumnos que a falta de conocimiento de las lenguas griega y hebrea, es sumamente importante comparar traducciones. Es una ventaja tremenda contar hoy día con un buen número de traducciones de características muy dispares.

Por ejemplo, en Lucas 22.19 la Nueva Biblia Española traduce: «Este es mi cuerpo que se entrega por vosotros; haced lo mismo en memoria mía».

Esta traducción trae al frente toda la ambigüedad que existe en el texto original. ¿Qué es exactamente lo que Jesús manda repetir en memoria de él? ¿El partimiento del pan o el entregar el cuerpo por el prójimo? La Nueva Biblia Española parece dar a entender que es lo último, posiblemente en paralelo con la instrucción de Jesús en otro momento y lugar: «Toma tu cruz y sígueme». El griego pone toûto poieîte. Otros traducen «haced esto».

Sin embargo la pregunta sigue en pie: ¿Qué es el «esto» que Jesús manda hacer? Evidentemente, ya en Pablo (1 Cor. 10) existe la costumbre de partir el pan y el vino en memoria de Jesús. ¿El hecho de que los discípulos inmediatos supusieran que era esto lo mandado niega acaso la posibilidad de que lo otro también estuviera en la mente de Jesús?

¿Es posible que en la última cena lo que estaba mandando imitar Jesús era su ejemplo de sacrificar la mismísima vida por el prójimo?

Es esta una posibilidad intrigante, cargada de significado, que nunca se me hubiera ocurrido de no haber leído una traducción distinta a la que acostumbro leer.

Dionisio Byler, Boletín CEMB Nº 0, abril 1995