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La parábola del rico insensato

Lucas 12.13-21.

Dos hermanos discuten sobre su herencia. Llega Jesús y le piden que haga de arbitro. Pero él no quiere saber nada del asunto. Hay justicia que a Jesús no le interesa.

Para explicarse, cuenta esta parábola. ¿Por qué sale tan mal parado el rico de la parábola? Porque le pasa lo mismo que a los dos hermanos. Está demasiado aferrado a la «justicia», a sus derechos.

Es lógico suponer que había otras personas en su entorno que podrían haber comido el grano que él almacenaba. ¿No había hambre en el mundo? ¿Posiblemente en su mismo pueblo?

¡Ah, pero los que pasaban hambre sin duda eran haraganes y viciosos; necios que no habían previsto para el mañana!

Puede ser. Pero… ¿Tenían hambre?

¡Ah, pero el grano era suyo; se lo había trabajado y ganado con mucho esfuerzo! ¿Acaso no tenía él derecho a asegurarse su futuro después de tantos años de trabajo?

Precisamente. Tenía derecho a ello. Era justo. Exactamente el punto que intenta establecer Jesús respecto a los hermanos que se pelean por la herencia.

Hay justicia, hay derechos, que a Jesús le aburren. No es que estén mal… No, no. Pero para defender esa justicia, con él no cuenten. El tiene otras cosas que hacer.

Dionisio Byler, Boletín CEMB Nº 11, mayo 1996