La vergüenza de ser cristianos
[Los siguientes párrafos vienen traducidos y adaptados de un articulo de J. Lorne Peachey en el numero del 20 de abril, 1999, de The Mennonite, publicación oficial de las iglesias menonitas en USA.]
Normalmente me precio de mi identidad como seguidor de Jesús. Sin embargo a veces, en vista de las cosas que se hacen en el nombre de Cristo, casi preferiría que no se me conociese como cristiano.Por ejemplo, ahora mismo.
Me di cuenta de esto al ver el telediario de la cadena NBC la tarde de Viernes Santo. El comentarista Tom Brokaw estaba tratando de explicar la situación compleja en Yugoslavia, y comentó que los serbios, o sea los cristianos ortodoxos de la región, estaban procurando deshacerse de los kosovares de etnia albanesa, o sea musulmanes. «¡Menuda ironía —comentó Brokaw— que esto esté sucediendo en la semana más santa del calendario cristiano!»
Bien podría haber señalado Brokaw la ironía todavía mayor de que las naciones de la OTAN, que gran parte del mundo ve como naciones cristianas, estén empleando la violencia para intentar refrenar a los cristianos serbios. De manera que tenemos cristianos matando a cristianos para evitar que los cristianos exterminen a los musulmanes. Sin duda es una manera demasiado simple de explicarlo, pero sospecho que es la explicación más frecuente que se hace la gente por todo el mundo. Y es una explicación que me deja cabizbajo de vergüenza.
¡Maticemos! —quiero protestar—. ¡Los que están matando no pueden ser cristianos de verdad! No han comprendido el camino de Jesús, de amar a los enemigos. Sin embargo tal protesta cae en oídos sordos. Estoy enterado de que hay gran diversidad entre los musulmanes, pero no me he molestado en estudiar sus diferencias. Para mí un musulmán es un musulmán y punto; un hindú es un hindú y un judío es un judío. Sospecho que así también piensa el resto del mundo al observar a los cristianos.
¿Qué deberíamos hacer los cristianos pacifistas menonitas de Europa y Norteamérica en esta hora, cuando hay cristianos en guerra contra otros cristianos que están a su vez matando a los musulmanes en los Balcanes?Algunas sugerencias modestas:
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Admitir nuestra vergüenza. Fingir que no nos da sofoco, sugerir que nosotros no somos así porque creemos que seguimos más de cerca a Jesús no nos vale de nada en este mundo. Necesitamos admitir que la maldad en los Balcanes viene en gran parte por culpa de los cristianos; cristianos con los que podemos estar en desacuerdo, por supuesto, pero que no dejan de ser personas que se llaman a sí mismos cristianos.
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Deshacernos de nuestro lenguaje triunfalista. Al pensar en la Resurrección, al celebrar la exaltación de nuestro Señor, es fácil acabar expresándonos en términos de victoria y derrota: Conquistaremos el mundo para la gloria de Dios. Al resto del mundo lo que está pasando en Kosovo tiene que parecerles como que los cristianos hemos decidido que ha llegado la hora de llevar a cabo esa victoria, por nuestra propia fuerza. En esta hora es mucho más apropiado un lenguaje de humildad y contrición.
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Abandonar nuestra necesidad de llevar la razón. El mal que asola a Kosovo hoy día no eclosiona perfectamente evolucionado. Comienza con los pequeños retos a las creencias y los valores. Eso es algo que reconozco en mí mismo: la necesidad de llevar siempre la razón, la ira y la violencia que con tanta facilidad se agitan en mi interior cuando alguien cuestiona mi «razón».
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Apoyar los esfuerzos por socorrer a los que sufren. Todo tipo de ONGs y misiones cristianas están procurando aliviar el sufrimiento de las víctimas de la guerra y la limpieza étnica. Varias agencias menonitas, entre ellas la ONG Comité Central Menonita tenían ya, incluso antes de empezar los bombardeos, una presencia en la región y se ven desbordadas más allá de sus recursos. Sin duda habrá necesidades a muy largo plazo en esta región, a las que seguirá siendo necesario aportar durante mucho tiempo.
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Apoyar los esfuerzos en pro de la paz. El MCC (Comité Central Menonita) informa que es fácil conseguir que las iglesias respondan positivamente ante las necesidades urgentes de situaciones como la de Kosovo. Es mucho más difícil conseguir apoyo a largo plazo para proyectos como el de SEMILLA, el seminario menonita centroamericano que ha desarrollado un extenso programa de enseñanza cristiana sobre la paz, la no violencia y la reconciliación en varios países muy asolados por la violencia. Nuestras mejores energías y nuestro apoyo económico también deben dedicarse a perseguir soluciones para largo plazo.
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Reafirmar nuestro compromiso con el camino de la paz. Cuando vemos lo que a todas luces es una injusticia que clama al cielo, tal como la matanza sistemática de kosovares efectuada por los serbios, siempre surge la tentación de preguntarnos si por lo menos esta vez, la «solución militar» no será la más apropiada. Se nos suele olvidar que en todos los conflictos siempre hay aparentemente, conforme a la información siempre parcial a nuestra disposición, un bando que brega por la justicia y otro compuesto por malvados irremisibles. Como cristianos evangélicos menonitas, es menester que volvamos a comprometemos una vez más con nuestro Señor y Maestro, que nos instruyó amar a nuestros enemigos, bendecirles, e interceder ante Dios a favor de ellos.
Al final, cuando todos nuestros esfuerzos se hayan agotado, siempre nos queda aprender de la oración sobre la condición humana que oímos orar a Jesús en el Calvario: «Padre, perdónanos. Nadie sabemos lo que estamos haciendo».
Boletín CEMB Nº 47, mayo 1999 |
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