Portada
Iglesias
Acerca de los menonitas
Agenda
El Mensajero
Lecturas breves
Textos de fondo
 

Sobre higueras y el perdón

Allá donde puede parecer que al texto bíblico le falta conexión entre una cosa y la siguiente, podemos a veces descubrir una intención del autor, un significado inesperado. La aparente incoherencia del texto nos obliga a frenar, a pensar, a acabar descubriendo una lección encubierta.

En el Evangelio de Marcos, capitulo 11, tenemos el episodio en el que Jesús maldice una higuera de la que había esperado recoger fruta. Vuelven a pasar por ahí el día siguiente y Pedro, admirado, exclama: «Rabí, mira, la higuera que maldijiste se ha secado».

A continuación Jesús y los discípulos mantienen una conversación aparentemente sobre la fe, el poder y los milagros sobre la naturaleza (puedes leer el párrafo en tu Biblia: Marcos 11.20-26). Sin embargo, de repente Jesús ¿cambia el tema? para acabar hablando de la necesidad de perdonar al prójimo para poder recibir el perdón del Padre.

Da la impresión que éste es el tema que de verdad interesa a Jesús, el tema sobre el que de verdad viene pensando. Responde a la observación de Pedro de una manera mecánica, haciendo referencia a la importancia de la fe, pero de inmediato entra a hablar del perdón, como si fuera lo que pesa sobre su mente.

Quizá sea ésta la maravilla, el milagro, donde más se puede observar la fe. Quizá sea éste el monte más alto e imponente; el que jamás se puede mover si no es con fe: el de poder perdonar y poder recibir el perdón del Padre. La naturaleza es relativamente dócil a la autoridad de la humanidad. En el Siglo 20 es ya casi habitual mover montes con nuestras máquinas y explosivos. Pero lograr perdonar y saber recibir el perdón del Padre, ¡ah!, eso sí requiere fe.

Dionisio Byler Boletín CEMB Nº 33, marzo 1998