Una doctrina equivocada, con consecuencias trágicas
Sigue la destrucción de viviendas
No es usual que desde este boletín, cuyo fin es la edificación espiritual de los miembros de nuestra comunidad, hagamos comentarios sobre política internacional. Sin embargo algunos evangélicos, incluso aquí en España, abrazan una doctrina de violencia fundamentalista y limpieza étnica. Siento el deber de dejar las cosas claras desde una perspectiva cristiana y rigurosamente bíblica.
Muchos corruptores de menores fueron primero, ellos mismos, víctimas de corruptores de menores. Todos sabemos diferenciar claramente entre nuestra pena y comprensión ante su condición de víctima, y nuestro no menos real rechazo de su conducta criminal y corrupta hoy. Es difícil recordar otra tragedia tan pasmosa como la sufrida por el pueblo judío bajo Hitler y la Alemania nazi. Sin embargo algunos evangélicos demuestran trastocada su sensibilidad moral cuando luego, como consecuencia de aquello, justifican al gobierno de extrema derecha israelí en su opresión, injusticia y limpieza étnica contra el pueblo palestino.
En 1947, cuando se proclamó el estado de Israel, el 40% de la población de Jerusalén era cristiano. Hoy, víctimas de una política que curiosamente cuenta con el apoyo de ciertos cristianos fundamentalistas de occidente, apenas suman un 15%. Los cristianos debían con toda lógica ser un elemento esperanzador, haciendo de bisagra para la reconciliación entre judíos y palestinos musulmanes. El judío Pablo, convertido en apóstol de Jesucristo, escribió brillantes epístolas en pro de la armonía entre judíos y no judíos. Pero hoy son cada vez menos los cristianos en la tierra de Cristo y de Pablo, y esa convivencia armoniosa se hace una meta cada vez más distante.
Como es normal en nuestro mundo corrupto, los pormenores íntimos de la infidelidad matrimonial de Clinton interesan mucho más a los medios de comunicación que el sufrimiento de anónimas familias palestinas. Pero mientras la vista de todo el mundo estaba clavada en Washington, una familia más era víctima de la política israelí de destrucción de viviendas palestinas. En este caso hubo observadores que se interesaron en el asunto.
CPT, Christian Peacemaker Teams o Equipos Cristianos de Pacificación, es una iniciativa de congregaciones Menonitas y de Hermanos, junto con reuniones de Amigos (Cuáqueros); y actualmente mantiene equipos de observadores que procuran la reconciliación y pacificación en Chiapas (México) y en Haití desde 1993, e Israel.
El hogar de la familia Jabber destruido dos veces en un mes
CPTnet — 16 septiembre, 1998 — Escribe Jamey Bouweester
Esta mañana a las 9:30 los militares israelíes destruyeron el hogar de Atta y Rodeina Jabber. La demolición de hoy llega tan sólo 27 días después del derribo de la vivienda anterior de la familia Jabber. Esta tragedia sucede también de inmediato tras la destrucción hace cinco días de una hectárea de olivos y frutales, propiedad de la familia Jabber.
Durante la demolición, Atta Jabber fue arrestado por la policía y sigue detenido. Tres miembros del CPT (Equipo Cristiano de Pacificación), junto con Abdel Hadi Hantash y Moussa Mahamry del Comité Palestino por Defensa de la Tierra, acudieron a la comisaría para enterarse de la situación. Se nos informó que Atta permanecerá detenido mientras se investiga la acusación de haber agredido a un soldado.
El Sr. Mahamry pudo hablar con Atta. Estaba esposado y su camisa en jirones. Se quejó de haber sido azotado en los antebrazos y las muñecas. Respondiendo a una pregunta sobre la condición física de Atta, el portavoz de la policía dijo que había sido examinado y se encontraba en perfecto estado. Por cierto, el CPT ha contactado con la Cruz Roja para solicitar que un médico se dirija a la comisaría para examinar a Atta.
La casa destruida esta mañana era una pequeña estructura de dos habitaciones sin baño. Había sido levantada a toda prisa tras la demolición previa, a modo de refugio para la familia.
La estructura no suponía una amenaza para nadie. Todo lo contrario, hoy volvemos a ver lo precarios que son los hogares palestinos.
La acción imprudente e insensible realizada esta mañana por el ejército israelí viene en el contexto de conversaciones entre el enviado especial norteamericano, Dennis Ross, y líderes representativos de Israel y la Autoridad Palestina, sobre el repliegue de las tropas israelíes de los territorios ocupados en Cisjordania.
Israel ha dicho que no habrá más repliegues hasta que la Autoridad Palestina aumente su presión contra los militantes islámicos. Ayer mismo, la AP citaba a Benjamín Netanyahu, que decía, «[Yasser Arafat] tiene que comprender que el acuerdo exige que la Autoridad Palestina luche contra los terroristas, no sólo de palabra sino con hechos».
Es hora de que Netanyahu se dé cuenta de que el terrorismo es un fenómeno muy variopinto. La demolición de hoy ha dejado a cinco personas sin hogar por segunda vez en menos de cuatro semanas, y la política israelí de demolición de casas en general, no es otra cosa que terrorismo estatal.
Una doctrina equivocada, con consecuencias trágicas
Algunos de los errores que manifiestan ciertos evangélicos fundamentalistas, simpatizantes con la limpieza étnica practicada por el Estado de Israel:
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«Dios se ha comprometido eterna e incondicionalmente a bendecir a Israel». Pero la Biblia relata distintas oportunidades en que, lo mismo que sucede en cualquier otra nación, la injusticia y la opresión en Israel siempre dio lugar al castigo divino.
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«El pueblo judío es hoy y será eternamente el pueblo escogido por Dios». Pero según la Biblia, Dios puede levantar descendientes de Abraham de las mismísimas piedras, mientras que el pueblo escogido por Dios está compuesto de todas aquellas personas que de todo corazón están dispuestos a obedecerle. Jesús dejó muy claro que cualquiera que practique la injusticia y el pecado se quedará fuera del Reino de Dios, descienda de Abraham o no.
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«Dios ha prometido restablecer un estado soberano judío en su tierra ancestral, promesa que se está cumpliendo hoy». Algunos profetas de la Biblia, en tiempos del exilio babilónico, profetizaron que llegaría un resurgir judío. Sus palabras textuales indican un glorioso renacer espiritual, con consecuencias benéficas para todas las naciones. Si bien hubo en tiempos bíblicos algún intento por reconstruir Israel en cuanto estado independiente, los cristianos entendemos que el renacer espiritual profetizado sólo sucedió con la llegada del Mesías judío, Jesús de Nazaret. Crucificado por los romanos como «Rey de los Judíos», Jesús mostró que el «reino» que interesa a Dios no equivale a un estado soberano judío en la tierra de sus antepasados. No hay nada en todo el Nuevo Testamento que dé lugar a tal esperanza.
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«Cristo volverá tan sólo cuando quede reconstruido el Templo de Jerusalén». Harto poco interés mostró Jesús en el templo de Jerusalén. Dijo que Dios busca adoradores que le adoren «en espíritu y en verdad». Se proclamó a sí mismo el verdadero templo, que el Padre reconstruiría en tres días una vez derribado (refiriéndose a su muerte y resurrección). Pablo declara a todo cristiano «templo del Espíritu Santo». Por otra parte, Jesús mismo confesó ignorar cuándo se consumaría el Reino de Dios y advirtió a sus seguidores no dejarse engañar por quienes dijeran sí saberlo. No hay nada en todo el Nuevo Testamento que condicione la venida de Cristo a la existencia de un Estado en particular, ni qué decir un edificio en particular. Puestos al caso, Jesús dijo que él ya está presente entre nosotros, como quien sufre hambre, sed, cárcel, enfermedad y opresión de todo tipo.
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«La guerra en el Medio Oriente no sólo es inevitable sino que será positiva para la humanidad, ya que traerá consigo el retorno de Jesucristo». Pero la Biblia nos instruye orar «por la paz de Jerusalén», así como oramos por todos nuestros países y gobiernos. La guerra es siempre perversa, cruel y deshumanizante, mientras que Jesús proclamó «Bienaventurados los pacificadores» y nos llama a una vocación de reconciliadores en un mundo en conflictos y guerras. El fundamentalismo tiene la apariencia de fidelidad al texto bíblico, mientras ignora lo más importante del mensaje de la Biblia: «Amarás a Dios con todas tus fuerzas, y a tu prójimo como a ti mismo».
Dionisio Byler, Boletín CEMB Nº 40, octubre 1998 |
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