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Corrientes anabaptistas: La historia en conversación con el presente
Anabaptist Currents: History in Conversation with the Present
Carl F. Bowman and Stephen L. Longenecker, eds.,
Copyright © 1995 Forum for Religious Studies,
Bridgewater College, Bridgewater, Virginia, EE.UU.
Traducción: Dionisio Byler, 2008, para www.menonitas.org

Conversación III-2— La interpretación de la Biblia

El empleo anabaptista de la Escritura:
Aplicaciones y perspectivas contemporáneas

por Willard Swartley

De los anabaptistas aprendemos muy poco que sea de utilidad para el empleo y la interpretación de la Escritura hoy día.

De los anabaptistas aprendemos casi todo lo que es necesario saber para el empleo y la interpretación de la Escritura hoy día.

¿Son ciertas ambas afirmaciones?  Creo que sí lo son, aunque cada una es cierta con respecto a dimensiones diferentes del empleo de la Escritura.  Si el tema es técnicas y metodología, entonces la contribución anabaptista resulta de muy poca utilidad.  Pero si por lo contrario el tema es comprender la naturaleza y función de la Escritura y el uso que hace de ella la iglesia, entonces es cierta la segunda afirmación.  Para poner a prueba ambas afirmaciones —y he escuchado las dos cosas en diferentes lugares y por parte de personas diferentes— he echado mano de las veintidós lecciones derivadas de mi estudio de casos hermenéuticos, Slavery, Sabbath, War and Women.  El tablero indica doce puntos a favor de los anabaptistas, contra otros ocho que devienen de otras fuentes, a las que los anabaptistas no contribuyeron directamente.  Volveremos a esto a la postre.

John Roth nos recuerda la necesidad de distinguir entre la utilización selectiva de las fuentes anabaptistas —interesada en nuestra edificación teológica como iglesias— y el análisis histórico más preciso de aquellas fuentes con fines de investigación y descripción historiográfica.  En el primer caso, destilamos de toda la enorme diversidad de perspectivas anabaptistas aquello que sea bueno y puro, lo homogenizamos y lo anunciamos para la inspiración —o incluso como autoridad— para el pensamiento y la acción de las iglesias contemporáneas que declaran hallarse en la tradición anabaptista.  En el segundo caso, se presta atención minuciosa a la poligénesis del anabaptismo, y el significado del movimiento resulta ser polivalente.

Convicciones fundacionales

Podríamos cuestionar que los seis rasgos distintivos que enumera Stuart Wood Murray para la hermenéutica anabaptista reúnan las condiciones estrictas necesarias para esta manera histórica y descriptiva de abordar la cuestión.  Pero parece ser que Murray se valió de una amplia diversidad de fuentes primarias; desde luego, no se limitó al anabaptismo suizo ni al neerlandés.  Además, Roth mismo afirma que estas categorías tienen un valor como marco para estructurar el debate, y que la nueva historiografía prácticamente ha dejado sin tocar la cuestión de la hermenéutica, es decir el empleo anabaptista de la Escritura.  Incluso contando hoy día con el trabajo de Murray y la reciente tesis para Master realizada por Lydia Harder sobre «Comunidad hermenéutica: Un estudio de la relevancia hoy día de una manera anabaptista de abordar la interpretación bíblica», sospecho que al día de hoy siguen existiendo lagunas en la investigación.

Varias páginas de reflexión sobre el empleo que hace Menno de la Escritura en un artículo por Ben C. Ollenburger sobre otro tema, aunque relacionado con éste, me han dado pistas para una intuición.  Ollenburger compara cómo funciona la Escritura para varios teólogos contemporáneos —Kaufman, Tracy, Farley— y luego indica la curiosa correlación entre la propuesta «intertextual» de George Lindbeck y el empleo de la Escritura que hace Menno.  En la «Meditación sobre el Salmo 25» o «La cruz de los santos» de Menno, está claro que Menno se entendía a sí mismo y entendía sus experiencias, a la luz de la Escritura.  Menno no procura entender el texto basándose en su propia experiencia sino que se sitúa él mismo en medio de la historia y los mandamientos de aquellos textos, para entender quién él es.  Recurre a «conceptos bíblicos como instrumentos que iluminan su existencia».  De ahí que el empleo que hace Menno de la Escritura sea «intertextual», es decir, él conoce tan bien la Escritura que puede saltar directamente desde su experiencia al texto apropiado que le explica esa su experiencia.

[SIGUE...]

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