Corrientes anabaptistas: La historia en conversación con el presente
Anabaptist Currents: History in Conversation with the Present
Carl F. Bowman and Stephen L. Longenecker, eds.,
Copyright © 1995 Forum for Religious Studies,
Bridgewater College, Bridgewater, Virginia, EE.UU.
Traducción: Dionisio Byler, 2008, para www.menonitas.org
Conversación VI-2— Lenguaje y simbolismo
El lenguaje de la fe en la vida cotidiana
por Ronald C. Arnett
«En el principio era el Verbo» es un texto cristiano muy conocido. La sacralidad de la Palabra es fundamental en la tradición judeocristiana. La interrogante que guía el presente ensayo es: «¿Cuál es la importancia cotidiana de la Palabra?» ¿El lenguaje de la fe es sencillamente una forma de piedad religiosa, una práctica que se ha quedado desfasada, un acto que conlleva muy poco significado en nuestro mundo moderno? Mi meta es ofrecer una manera práctica de entender la relación entre la vida cotidiana y el lenguaje de la fe. Apoyándome en cierto número de autores religiosos y seculares, opino que la salud de la comunidad cristiana corre peligro si no hallamos maneras de reclamar una conexión importante entre el lenguaje y la vida cristiana cotidiana.
En Man’s Search for Meaning, Viktor Frankl defiende con contundencia la importancia del lenguaje cuando pasamos por períodos de estrés. Frankl, su familia y muchos otros que la Alemania de Hitler expulsó, tuvieron que aprender a sobrevivir y explicarse la vida en medio de crímenes inimaginables. La observación de Frankl fue que aquellas personas que poseían un lenguaje y un sistema filosófico con que explicarse la vida, tenían mayores posibilidades de sobrevivir. Los que poseían un lenguaje que les ayudaba a interpretar y aguantar tales humillaciones y tal devastación, hallaban en ello una ayuda tan importante o mayor en su lucha por sobrevivir, que los hombres más duros o las mujeres con mayor fortaleza física. Frankl afirma que:
Dondequiera que hubiera oportunidad, era necesario darles un porqué —una meta— para sus vidas, a fin de reafirmarles para soportar el terrible cómo de su existencia. ¡Ay del que opinaba que la vida no tiene ningún sentido —ningún fin ni propósito— y por consiguiente, no veía que tuviera ningún sentido seguir aguantando! No tardaba en perecer. Tuvimos que enseñar a hombres sumidos en la desesperación, que lo que importa no es lo que esperábamos de la vida, sino lo que la vida esperaba de nosotros.
Hacía falta un lenguaje para enseñar a otros que podía hallarse sentido incluso en medio de aquel sufrimiento. No era cuestión tan sólo de la acción práctica de hombres y mujeres valientes que posibilitaba su supervivencia; también era hondamente necesaria cierta valentía queda de quienes pudieran enseñar a otros la importancia de hallar un porqué para sus vidas. Frankl y otros recurrieron a menudo al lenguaje espiritual para hacer que aquellas condiciones cobraran sentido.
Desde luego, es bueno hacer obras prácticas, emprender acciones prácticas. Lo que indica el material citado de Frankl, sin embargo, es que el porqué de la fe práctica no deriva de la acción sino de ese lenguaje que nos pueda enseñar el significado de tal fe. Una fe práctica que sólo se interesa en el cómo, puede acabar ignorando aquello que alimenta la razón que motiva nuestras acciones.
[SIGUE...]
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