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Corrientes anabaptistas: La historia en conversación con el presente
Anabaptist Currents: History in Conversation with the Present
Carl F. Bowman and Stephen L. Longenecker, eds.,
Copyright © 1995 Forum for Religious Studies,
Bridgewater College, Bridgewater, Virginia, EE.UU.
Traducción: Dionisio Byler, 2008, para www.menonitas.org

Conversación VII-2 — El inconformismo

Inconformismo:
¿Un ideal arcaico o un punto esencial para todas las generaciones?
por Dale R. Stoffer

En los comentarios finales de su presentación para el Congreso sobre Brethren in Transition («Los Hermanos en transición») celebrado en Bridgewater College en 1991, Carl Bowman observó que «si la batalla de ayer fue sobreponerse al sectarismo y llevar el cristianismo al mundo, tal vez la de hoy sea redescubrir los linderos que separan entre Cristo y la cultura y excavar aquellos elementos de la visión de los Hermanos que son diferentes que las denominaciones mayoritarias».

Lo que proponía Bowman como un reto contemporáneo para los Hermanos también es cierto para muchos de los que comparten con ellos el legado anabaptista.  ¿Cuáles son los linderos de demarcación entre el pueblo de Dios y el mundo?  ¿Cómo debería el compromiso anabaptista al inconformismo expresarse hoy?  ¿O es que el inconformismo es sencillamente una parte de nuestro legado que debe ser abandonada silenciosamente y sin contemplaciones?

En el presente ensayo exploraré, primero, las raíces del inconformismo y su importancia para las expresiones contemporáneas del anabaptismo; y segundo, los motivos de la merma de compromiso con el inconformismo y las dificultades para seguir aplicándolo; y tercero, algunas observaciones y propuestas para una expresión contemporánea del inconformismo.

Las raíces e importancia del inconformismo anabaptista

Cuando trato sobre cuestiones de la vida y prácticas cristianas, me parece una buena disciplina recordarme a mí mismo cuáles son sus fundamentos teológicos.  Demasiadas veces nuestra adopción o rechazo de determinadas prácticas de la iglesia, especialmente aquí en Estados Unidos, está dominada por motivos puramente pragmáticos.

La manera anabaptista de entender el inconformismo tiene varias raíces importantes.  En primer lugar, el inconformismo viene de raíces cristológicas y, por extensión, bíblicas.  Por su devoción y discipulado de todo corazón a Cristo, los anabaptistas estaban dispuestos a seguir expresamente la enseñanza y el ejemplo de Cristo y sus apóstoles.  Este biblismo les condujo a tomarse muy en serio el llamamiento de Cristo a un apego exclusivo a él y a su Padre (Mt 7,24; 8,18-22; 10,34-39) y la exhortación de Pablo a no conformarse a los patrones de este mundo (Ro 12,2).  Porque pisamos en las huellas de Cristo, seremos diferentes que el mundo.

También es necesario que recordemos algo que J. C. Wenger hace en su explicación clásica del inconformismo, Separated Unto God.  En esa obra, publicada en 1951, él apela a las iglesias «sencillas» a que vuelvan a su manera histórica y bíblica de entender el inconformismo.  Pero escoge el título indicado, para enfatizar que la separación para Dios es fundacional para el inconformismo.  El concepto de separación para Dios es realmente el lado positivo del inconformismo con el mundo.  Hay que mantener juntas ambas cosas, para evitar que el concepto de inconformismo acabe distorsionado.  Porque cuando queda relegada la separación para Dios, los creyentes se arriesgan a remplazar este fundamento espiritual por otras cosas que son, propiamente, sólo expresiones accidentales del inconformismo: una forma particular de atuendo, el testimonio por la paz y los diversos compromisos éticos.  Y cuando queda relegada la separación del mundo, podemos desarrollar una estilo espiritualizante de inconformismo que nos permite sentirnos perfectamente cómodos en el mundo con tal de que nuestra relación personal con Dios sea «sana».

[SIGUE...]

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