Corrientes anabaptistas: La historia en conversación con el presente
Anabaptist Currents: History in Conversation with the Present
Carl F. Bowman and Stephen L. Longenecker, eds.,
Copyright © 1995 Forum for Religious Studies,
Bridgewater College, Bridgewater, Virginia, EE.UU.
Traducción: Dionisio Byler, 2008, para www.menonitas.org
Conversación VIII-1 — Membresía
Membresía y adoctrinamiento en las iglesias anabaptistas
por Donald F. Durnbaugh
Membresía y adoctrinamiento en el anabaptismo
Membresía. Buscando en las fuentes principales de información sobre el anabaptismo descubrimos que el término «membresía» como tal, prácticamente no figura. […]
Una pista útil para la dirección tanto de la investigación como de la comprensión, viene del quinto volumen suplementario de The Mennonite Encyclopedia (1990). Aquí quien busca puede ir desde membership, por una referencia cruzada, a church membership —aunque luego el artículo no es un análisis de investigación teológica sino solamente una serie de descripciones de cómo los miembros son recibidos en las diversas iglesia menonitas, el emerger de formas nuevas como la de «miembros asociados» e informes demográficos y sociológicos respecto a las congregaciones menonitas. Siguiendo esta pista y volviendo a The Mennonite Bibliography, es posible hallar cuarenta artículos bajo la rúbrica de church membership. Pero aquí también, el resultado no es del todo útil. La mayoría son artículos breves aparecidos en revista neerlandesas, tratando problemas tales como la integración de miembros que proceden de las iglesias protestantes mayoritarias en Países Bajos.
Uno acaba por concluir, en primer lugar, que el debate formal sobre membresía tiene una prioridad bastante baja entre los anabaptistas y sus descendientes directos, los menonitas. En segundo lugar, para alcanzar una comprensión más profunda, será necesario estudiar las maneras anabaptistas de entender la iglesia y el discipulado. Esto no debería sorprendernos, puesto que los que se encuentran en la tradición anabaptista pueden definirse como creyentes que rechazan los conceptos formales y legales de membresía de la iglesia mediante el bautismo infantil, la adhesión a credos o el territorio de residencia; y que, por lo contrario, aceptan a Jesucristo como Señor y Maestro, a quien ellos como discípulos procuran seguir. La investigación sobre membresía, por tanto, casi inmediatamente nos conducirá a considerar a los que «nombran el nombre» y «andan en el camino», y nunca a una lealtad a un credo o preferencia eclesiástica.
La fuente clásica aquí es la Unión Fraternal o Confesión de Schleitheim de 1527, aceptada ampliamente (pero no uniformemente) como la carta constituyente del anabaptismo. Emergió como una guía para los creyentes de una colección de diversas disidencias, marcando un término medio entre las iglesias territoriales rechazadas a la derecha, y los radicales erráticos e irregulares a la izquierda. Los primeros dos de los siete artículos, se recordará, tratan sobre la membresía en la iglesia al abordar el bautismo/iniciación y la exclusión/disciplina:
- El bautismo será administrado a todos aquellos que hayan sido instruidos en el arrepentimiento y el cambio de vida, que de verdad creen que sus pecados les han sido quitados por medio de Cristo, y a todos aquellos que desean andar en la resurrección de Jesucristo y ser sepultados juntamente con él en la muerte, a fin de resucitar juntamente con él.
- La excomunión ha de emplearse con todos aquellos que se han entregado al Señor para seguirle en sus mandamientos; aquellos que han sido bautizados en un mismo cuerpo de Cristo, y presumen de llamarse hermanos o hermanas, y que a pesar de todo acaban cayendo en el error o el pecado, siendo sorprendidos en su simpleza. [Aquí se procede a citar el procedimiento de Mateo 18,15ss.] Sin embargo esto ha de hacerse conforme al orden establecido por el Espíritu de Dios, antes del partimiento del pan, para que podamos todos partir y comer de un mismo pan y beber de una misma copa en un mismo espíritu y en un mismo amor.
El orden en la iglesia, empezando con el bautismo de la hermana o del hermano y continuando con la disciplina que corrige, está basada en la conversión. Los anabaptistas eran esos «creyentes bíblicos» que emprendían seguir a Jesucristo en obras y en verdad, lo cual, según entendían ellos, exigía enmiendas importantes no sólo en la creencia sino también especialmente en la vida. Este es el fundamento eclesial que impulsa el debate del anabaptismo rápidamente a la arena de la ética.
[SIGUE...] ABRIR ARCHIVO COMPLETO EN FORMATO DE IMPRESIÓN .pdf
|
|