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Corrientes anabaptistas: La historia en conversación con el presente
Anabaptist Currents: History in Conversation with the Present
Carl F. Bowman and Stephen L. Longenecker, eds.,
Copyright © 1995 Forum for Religious Studies,
Bridgewater College, Bridgewater, Virginia, EE.UU.
Traducción: Dionisio Byler, 2008, para www.menonitas.org

Conversación VIII-2 — Membresía

Lo que se espera de los miembros
por John David Bowman

¿Cómo podrían los anabaptistas recuperar para el futuro sus tradiciones sobre membresía en la iglesia?  El cometido es formidable.  En primer lugar, el presente artículo ha de abordar cuatro interrogantes a la luz de las tradiciones según las ha definido Durnbaugh.  Las interrogantes son:

  1. ¿Pueden los anabaptistas conservar sus tradiciones de lo que se espera de los miembros —incluso la disciplina de la comunidad— y a la vez ser tolerantes, democráticos y ecuménicos?

  2. ¿Pueden los anabaptistas reconciliar el individualismo de la sociedad moderna con el énfasis comunitario del anabaptismo tradicional?

  3. ¿Hasta qué punto las clases para preadolescentes de preparación para la membresía, y otros métodos comúnmente empleados para incorporar miembros nuevos a la comunión, conservan —o debieran conservar— un legado específicamente anabaptista?

  4. ¿Cómo puede la comunidad de fe validar la vinculación de niños preadolescentes y a la vez conservar su énfasis en un bautismo y una membresía de creyentes adultos?

Lo más razonable parecería ser que abordáramos estas interrogantes una a la vez, aunque reconociendo que habrá cierto solapamiento.

I

¿Podemos conservar lo que se espera para los miembros anabaptistas —incluso la disciplina de la comunidad— y a la vez ser tolerantes, democráticos y ecuménicos?

Ésta, como las otras interrogantes, abre muchas vías que reclaman ser exploradas antes de poder elaborar una respuesta satisfactoria.  Tal vez lo más ajustado sea centrarnos en algunas cuestiones preliminares a manera de aclaración.  Algunas de ellas serían:

¿Cuál será la tradición anabaptista a la que nos referimos en este estudio?  ¿Debemos tomar como metro para tomarnos la medida, el anabaptismo del siglo XVI, el del siglo XVIII, el de hace cincuenta años?  No parecería muy razonable, ni sociológica ni históricamente, suponer que se trata de una tradición estática.  Sin embargo, los parecidos y las diferencias con el paso de los siglos podría, tal vez, informarnos acerca de los principios en que se cimientan las formas que se evidencian hoy día.  Puede que esos principios cimentadores, suponiendo que sea posible hallarlos, resulten más esenciales para el estudio que emprendemos, que las propias tradiciones —que al fin de cuentas han ido sufriendo cambios.

Una pregunta relacionada con ésta sería: ¿Cuáles serán nuestras guías para identificar y definir lo que constituía la tradición anabaptista?  Nuestra respuesta nos podría conducir por algunas sendas sorprendentes de descubrimiento.  Por ejemplo: ¿Tomaremos como guía las diversas acciones de los anabaptistas?  En caso afirmativo, cómo hemos de distinguir entre lo que pudo ser una forma habitual para la cultura del lugar y la época, y lo que era expresamente propio de la perspectiva anabaptista?  El uso de vino y pan sin leudar en la Comunión nos dice menos sobre el anabaptismo que sobre el cristianismo en general puesto que fue —y sigue siendo— una expresión de las tradiciones católica romana, ortodoxa oriental, luterana y reformada.

[SIGUE...]

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