Corrientes anabaptistas: La historia en conversación con el presente
Anabaptist Currents: History in Conversation with the Present
Carl F. Bowman and Stephen L. Longenecker, eds.,
Copyright © 1995 Forum for Religious Studies,
Bridgewater College, Bridgewater, Virginia, EE.UU.
Traducción: Dionisio Byler, 2009, para www.menonitas.org
Conversación XI -1 — Misiones y evangelización
Misiones y evangelización:
El legado anabaptista
por Wilbert R. Shenk
Durante mucho tiempo se estilaba suponer que los eruditos de las tradiciones cristianas mayoritarias o no sabían que existía la tradición anabaptista, o bien la ignoraban a propósito en sus estudios históricos y teológicos. Esta omisión se ha venido corrigiendo, desde luego, en el siglo XX en la medida que los estudios de la Reforma Radical ya se entienden como parte integral de la Reforma protestante del siglo XVI. Si se tiene en cuenta que la eclesiología característica de la Reforma no era en absoluto misionera, tal vez no sorprenda descubrir que la mayoría de los historiadores no han valorado el carácter francamente misionero del movimiento anabaptista. Bastante menos comprensible es que después de más de cincuenta años de investigaciones y escritos sobre la dimensión misionera del anabaptismo del siglo XVI —acaso una de sus contribuciones más destacadas—, el tema sigue marginado en los estudios del anabaptismo.
En su History of Christian Missions, C. H. Robinson fecha las misiones modernas a partir del período de 1580-1750. Tras abordar las actitudes de Lutero, Zuinglio y Calvino acerca de las misiones, Robinson afirma que: «El primer teólogo vinculado a los movimientos de Reforma en sostener que
"el mandamiento a predicar el evangelio a todas las naciones es vinculante para la Iglesia por todas las edades", fue Adrianus Saravia». En un tratado escrito en 1590, Saravia apela a la iglesia a seguir el camino trazado por los apóstoles y hacer suya la tarea de evangelizar al mundo.
Kenneth Scott Latourette, siempre tan escrupuloso en su empleo de los datos y tan inclusivo en sus miras, menciona a los anabaptistas varias veces en su History of the Expansion of Christianity. Estas referencias tienen que ver con la contribución anabaptista a la separación entre la iglesia y el estado y el reconocimiento de los derechos de la conciencia individual, más que con su carácter de movimiento misionero.
La interpretación que hace Gustav Warneck, padre de la misionología moderna, de la actitud de los Reformadores sobre las misiones es particularmente curiosa. Warneck identifica algunos motivos por los que los Reformadores no promovieron la obra misionera. Reconoce claramente que «se echa a faltar en los Reformadores no sólo la acción misionera sino incluso la propia idea de las misiones, en el sentido como las entendemos hoy día». Warneck abordó su estudio desde un firme compromiso con la conservación del corpus christianum. Para él la misión estaba vinculada al territorio. Las misiones nunca debían dirigirse a tierras cristianas. La cristiandad estaba obligada a enviar misioneros a tierras paganas, por lo que el término «misiones» sólo era aplicable a esa función; jamás podía describir la relación de la iglesia con su propio entorno. Warneck hablaba de la «cristianización» como aquel proceso donde «se llena la Volksatmosphäre (atmósfera popular) de un aire Cristiano», es decir, es el medio por el que se crean las condiciones adecuadas para una Volkskonvertierung (conversión del pueblo), que es la base para la Volkskirche (iglesia del pueblo). Una vez alcanzada esta meta, la labor de la iglesia es seguir evangelizando continuamente al pueblo para despertar en ellos la fe latente que ya les es propia.
A pesar del florecer de los estudios anabaptistas en el transcurso del siglo XX y la creciente valoración de los anabaptistas del siglo XVI como una parte legítima de la Reforma, las historias de las misiones han seguido pasando por alto este capítulo de la historia. Esto es especialmente curioso si se tiene en cuenta el papel importante que han desempeñado las Iglesias Libres en el movimiento misionero moderno.
Ocho décadas después de la muerte de Warneck, David J. Bosch, una figura descollante en los estudios de las misiones en los últimos treinta años, en su obra magna, Transforming Mission (1991), ha reconocido a los anabaptistas como los pioneros en la recuperación de las misiones en la vida de la iglesia —al margen de la Iglesia Católica Romana— precisamente por su manera alternativa de concebir de la iglesia y su rechazo del principio de territorialidad eclesial.
[SIGUE...]
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