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Corrientes anabaptistas: La historia en conversación con el presente
Anabaptist Currents: History in Conversation with the Present
Carl F. Bowman and Stephen L. Longenecker, eds.,
Copyright © 1995 Forum for Religious Studies,
Bridgewater College, Bridgewater, Virginia, EE.UU.
Traducción: Dionisio Byler, 2008, para www.menonitas.org

Introducción de los editores

Tómense a partes iguales Iglesia Menonita e Iglesia de los Hermanos. Añádase una buena dósis de Iglesia de Hermanos, Menonitas de la Conferencia General, Hermanos en Cristo y Antiguos Bautistas Alemanes.  [Todas estas, denominaciones evangélicas en EE.UU. con raíces anabaptistas.]  ¿El resultado?  Un encuentro ecuménico entre sectarios —donde se puede ser ecuménicos a la manera sectaria y sectarios a la manera ecuménica sin que a nadie se le acuse de lo uno ni de lo otro.  Eso es exactamente lo que vivimos en Bridgewater College, el otoño de 1993.  Aproximadamente 100 Hermanos y Menonitas se sentaron alrededor de una gran mesa durante tres días para intercambiar ideas sobre: «Anabaptismo: Un legado y sus perspectivas para el siglo XXI».  Este libro es el resultado de aquella conversación.

Si la empresa suena horrendamente sectaria, podemos asegurar que el congreso contribuyó a un entendimiento ecuménico.  «Es imposible hacer algo con los menonitas —nos advirtieron—.  Acabarán dominando la toma de decisiones y se llevarán toda la gloria».  Que esto sea cierto acerca de los menonitas hace una generación nos parece dudoso; pero en cualquier caso no fue esa nuestra experiencia.  Desde el principio, las sesiones de preparación con nuestros colegas menonitas fueron de enorme cooperación.  Aunque Bridgewater College hizo formalmente de anfitriona, hubo miembros de la comunidad de Eastern Mennonite (Albert Keim, Gerald Shenk, Steve Dintaman y Calvin Redekop) que trabajaron a una con El Foro para Estudios de la Religión de Bridgewater (Carl Bowman, Steve Longenecker, Emmert Bittinger, Robbie Miller y David Metzler) en la concepción del congreso.  El listado de temas y conferenciantes claramente refleja esa conversación entre ambos clanes.  Nuestros colegas menonitas no solamente no pretendieron llevarse la gloria, sino que con toda humildad se pusieron a la sombra del patrocinio formal de Bridgewater después de haber invertido mucho en las etapas iniciales de preparación.

Si los mitos de los Hermanos acerca de los Menonitas se manifestaron insustanciales, lo mismo podríamos decir sobre sus dudas acerca de los Dunkers.  A algunos menonitas les costaba creer que los Hermanos estaban patrocinando un encuentro de estas características.  ¿Acaso les importa a los Hermanos el tema del anabaptismo?  ¿Se ven a sí mismos como compañeros de los menonitas?  ¿Todavía siguen manteniendo en alto el ideal del inconformismo con el mundo a diferencia de las denominaciones protestantes mayoritarias?  ¿Asistirán menonitas de renombre y se tomarán seriamente un congreso patrocinado por los Hermanos?  Ciertos comentarios jocosos demostraron cierta sorpresa poco disimulada ante la respuesta positiva a cada una de estas preguntas.  ¡Tal vez los Hermanos no estaban tan perdidos, al fin y al cabo!

[SIGUE...]

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