Portada
Iglesias
Acerca de los menonitas
Agenda
El Mensajero
Lecturas breves
Textos de fondo
 

Jesús, divorcio, volver a casarse, por Dionisio Byler

Síntesis

Las palabras griegas que emplea el Nuevo Testamento para describir la ruptura matrimonial no equivalen a nuestra palabra «divorcio» (aunque como «divorcio» se suelen traducir) y nuestro concepto moderno de «adulterio» tampoco equivale al de tiempos bíblicos.

Antes de entender lo que Jesús nos diría a nosotros sobre el divorcio y volver a casarse, hay que procurar entender el contexto en el que él se pronunció.  En aquellas sociedades una mujer sólo podía ser honrada como protegida de un hombre.

Jesús piensa que el mandamiento divino establece un principio de responsabilidad ética y moral sobre el hombre que repudia a su mujer:  Ha de dar a la mujer un certificado mediante el cual renuncia a todos sus derechos sobre ella, para que ella pueda reconstruir una vida honorable bajo la protección de otro hombre.

Jesús no dice que si una persona divorciada se casa comete adulterio, sino que quien no otorga el divorcio al echar de casa a su mujer, la obliga a adulterar (ya que es inconcebible que se quede sola).

Sin embargo Jesús se niega a participar en el debate rabínico de su día sobre cuáles causas son suficientes para la ruptura matrimonial.  La única circunstancia que pueda dar lugar a la necesidad del divorcio es la «dureza de corazón».

La «cláusula de excepción» nunca justifica la ruptura sino que fija responsabilidades por la inmoralidad previa al divorcio.

En el pensamiento de Jesús, la ruptura matrimonial es siempre contraria a la voluntad de Dios, sin embargo volver a casarse es natural y aceptable.

Hoy, ante las ideas y costumbres específicas de nuestra sociedad, no resulta inverosímil imaginar que Jesús aceptaría tan sólo excepcionalmente que las personas divorciadas establezcan nuevos matrimonios.

ABRIR ARCHIVO COMPLETO EN FORMATO DE IMPRESIÓN .pdf