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Juan Driver, La fe en la periferia de la historia (eds. SEMILLA y CLARA, 1997)

Capítulo 15.
Jorge Fox y los cuáqueros
Jorge Fox y el movimiento cuáquero
Raíces socioeconómicas de los cuáqueros
La visión cuáquera

«Luego de recibir esa revelación del Señor de que formarse en Oxford o Cambridge no era suficiente preparación para ser ministro de Cristo, tuve en menor estima al clero, y me fijaba más en los disidentes. Entre ellos descubrí cierta compasión y, luego, muchos de ellos se convencieron por lo que les fue revelado. Pero además de dejar al clero, también abandoné a los predicadores separatistas y a los de mayor renombre; porque me di cuenta de que ninguno de ellos tenía una palabra para mi condición. Y cuando mis esperanzas en ellos y en todos los hombres se esfumaron, … entonces escuché una voz que me decía, «Hay uno, Jesucristo, que tiene palabra para tu condición». Y cuando la oí, mi corazón saltó de alegría . … Jesucristo … ilumina, da gracia, fe y poder. Así que, cuando Dios obra, ¿quién lo puede detener? Y esto lo supe experimentalmente.» (Jorge Fox: Diario, I)

Jorge Fox y el movimiento cuáquero

Sin duda alguna, Jorge Fox (1624-1691) fue uno de los hombres más notables en la historia del cristianismo occidental. WillistonWalker lo describe como «uno de los pocos genios religiosos de la historia inglesa».  Se crió lejos de los centros de influencia y poder político, económico, intelectual y religioso. Su preparación académica fue mínima y principalmente informal. Las únicas relaciones de importancia que disfrutaba fueron las que él mismo creó. Era un hombre de una fortaleza espiritual extraordinaria, un hombre bueno en todos los sentidos, un hombre con un mensaje que atraía a las masas pobres, iletradas y marginadas como él, al igual que a personas de las capas privilegiadas e intelectuales.

Uno de estos «privilegiados», Guillermo Penn, hijo del renombrado Almirante Penn, escribió la siguiente apreciación de Jorge Fox, basada en su relación personal de muchos años con él. «Era un hombre dotado por Dios de una profundidad clara y asombrosa y capacidad para discernir los espíritus de otros, y controlar el suyo propio. … En su ministerio, luchó mucho para abrirles a las personas a la Verdad y fundarlas en el principio y fundamento, Cristo Jesús, la Luz del mundo, y, al conducirles a aquello de Dios en ellos, podían llegar a conocerle mejor a él y a ellos mismos. … Se destacaba en la oración. … Conocía y vivía más cerca del Señor que otros. … Aunque Dios le había revestido de gracia y autoridad divinas, y su presencia emanaba una majestad religiosa, nunca abusó de ellas, pero ocupó su lugar en la Iglesia de Dios con gran mansedumbre, humildad atrayente, y moderación. … Habiendo estado con él en muchas ocasiones durante semanas y meses corridos … en este país y en el extranjero, puedo decir que jamás le vi fuera de su ambiente o que no estuviera a la altura de toda necesidad y situación.»

Jorge Fox nació en el seno de una familia humilde y piadosa en una pequeña aldea cerca de Leicestershire en el norte de Inglaterra. Su madre, descendiente de una familia de mártires, era una persona de dotes notables. Su padre, Christopher Fox, era un tejedor pobre de honradez reconocida, apodado el «Christer Justo» por sus vecinos. En su juventud Fox empezó a experimentar grandes inquietudes espirituales y dudas —que no pudo ni explicar ni negar— en cuanto a las formas que tomaba la religión de su tiempo. En 1647, cuando tenía 23 años de edad y tras una larga búsqueda por las iglesias establecidas y separatistas, Fox llegó a una experiencia espiritual personal de consecuencias trascendentales.

[SIGUE...]

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