Juan Driver, La fe en la periferia de la historia (eds. SEMILLA y CLARA, 1997)
| Capítulo 16. |
| El pietismo y la Iglesia de los Hermanos |
El movimiento pietista
Contexto sociopolítico y religioso del movimiento
El precio de la disidencia religiosa
La formación de una comunidad pietista radical
La Iglesia de los Hermanos en Norteamérica durante la época colonial |
El movimiento pietista
La reforma luterana fue principalmente una reforma de la doctrina. Y uno de los aspectos negativos del legado luterano era su insistencia en el acuerdo sobre la «sana doctrina» como base para la unidad entre los varios sectores del luteranismo, dando lugar a una situación en que las diferencias de interpretación se consideraban incompatibles con la comunión cristiana. Desde muy temprano —en el movimiento luterano— el concepto original de una fe que constituye una relación personal con Dios tendía a degenerarse en «un asentimiento por el cual uno acepta todos los artículos de fe». La Fórmula de Concordia (1580), redactada cincuenta años después de la Confesión de Augsburgo, reflejaba una rígida interpretación luterana que resultó ser más escolástica que la confesión anterior. Y el resultado de este proceso fue un nuevo escolasticismo protestante. Así se iba creando el ambiente en que surgiría el movimiento pietista casi un siglo después.
A los pietistas primitivos les interesaba una reforma de vida, que en efecto era una continuación de la reforma luterana original en que la doctrina había sido reformada. Este esfuerzo reformista que se llevó a cabo en el seno de la Iglesia luterana, respondió principalmente a las iniciativas de Felipe Spener (1635-1705) y Augusto HermannFrancke (1663-1727). Representa una reacción contra un escolasticismo protestante cada vez más estéril, expresado en los «símbolos» oficiales (confesiones de fe) y en los debates teológicos que habían olvidado lo dicho por Lutero, «La esencia de la religión descansa en sus pronombres personales». El movimiento pietista fomentaba una renovada experiencia personal espiritual (y moral) que complementaba la reforma principalmente doctrinal de Lutero.
Spener era pastor luterano en Francfort. En 1670 comenzó a organizar círculos de oración y de estudio bíblico en su parroquia. Esencialmente se trataba de células de renovación dentro de la iglesia establecida (ecclesiolae en ecclesia). En su libro, PiaDesideria (Deseos piadosos) resumió en seis pasos su visión para una reforma espiritual: 1) mejor conocimiento de la Biblia en el pueblo; 2) restauración de la preocupación fraternal mutua; 3) énfasis en las buenas obras; 4) superación de las controversias teológicas; 5) mejor formación espiritual para los pastores; 6) predicación más ferviente.
Cuando Spener comenzó el movimiento, él pensaba que Lutero había vislumbrado una iglesia establecida compuesta por conventículos de cristianos comprometidos. Pero en esto probablemente no leyó bien a Lutero, pues en su Prefacio a la misa alemana, Lutero había escrito de un «tercer orden» que debía tener su propia membresía, disciplina, economía y sacramentos, pero descartó esta alternativa por no encontrar cristianos dispuestos a integrarlos. A Spener no se le ocurrió formar nuevas congregaciones con autoridad para bautizar y celebrar la eucaristía. Su visión reformista era estrictamente la de crear células para el cultivo de una espiritualidad más auténticamente cristiana dentro de la iglesia oficial (ecclesiolae en ecclesia).
Francke era un eminente profesor de la Universidad de Halle, especialista en estudios orientales, que compartió la misma visión de Spener. Al ver la falta de compromiso a la misión de la Iglesia en el luteranismo de su tiempo, se dedicó a la creación de agencias de servicio social y de evangelización: orfanatos, asilos, sociedades bíblicas, y sociedades misioneras. El legado de Francke consistía en instituciones de servicio donde los miembros de la iglesia establecida, que realmente deseaban comprometerse a servir en nombre de Cristo, podían dar forma concreta a sus deseos y canalizar sus energías. La Iglesia como tal (la jerarquía, etc.) no se comprometía oficialmente. Los pietistas eran los cristianos que se preocupaban por servir donde la iglesia en general no lo hacía. Y hasta el día de hoy estas formas siguen vigentes en las iglesias establecidas en Europa.
[SIGUE...]
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