Números 31: Historias inmorales en el texto sagrado por Dionisio Byler
Seminario Evangélico Unido de Teología (Facultad Abierta de Teología) — El Escorial (España)
Hace una década Edwin M. Good, de la Universidad de Stanford, escribía
Si [...] (1) la Biblia es androcéntrica y (2) el androcentrismo es una construcción inaceptable del mundo [...] entonces la Biblia ha dejado de ser una base adecuada de autoridad para la verdad religiosa y una fuente adecuada de discernimiento religioso. [...] Desde los primeros destellos por los que empecé a ver la justicia de las varias formas de crítica feminista de las tradiciones de nuestra concepción del mundo, he pensado que probablemente acabaríamos así. A medida que ha ido tomando forma esa consciencia, me he sentido cada vez más seguro de que quienquiera desee ofrecer una lectura feminista positiva de la Biblia ha emprendido una tarea imposible. [...] Prefiero ocupar una construcción del mundo feminista generosa y moralmente aceptable que aferrarme a una autoridad religiosa que se caracteriza hoy como siempre se ha caracterizado, por un prejuicio desagradable y una ocupación ilegítima del poder.
Desde que leí esto en aquel entonces, siempre ha rondado por mi mente: una preocupación levemente molesta con la que no he sabido exactamente qué hacer. En el ínterin he escrito un libro sobre un tema más o menos relacionado, pero el reto planteado por la crítica feminista de la Biblia no deja de rondar por mi cabeza.
Está claro que la cuestión de las mujeres en la Biblia no es el único tema donde ciertos pasajes específicos de la Biblia entran en conflicto con su mensaje moral globalmente positivo. Por ejemplo los menonitas, a la vez que nos hemos propuesto vivir un pacifismo que toma a Jesucristo por modelo, siempre hemos tenido que tratar con el barbarismo inquietante de la guerra mandada por Dios en el Antiguo Testamento. Sin embargo los menonitas no hemos optado por desechar la Biblia. Todo lo contrario, normalmente nos hemos caracterizado por un apego profundo a la Biblia. El que esto haya sido posible puede encerrar una clave acerca de cómo la Biblia puede seguir funcionando como autoridad incuestionable para la iglesia, en una era cuando también hemos caído en la cuenta acerca de lo profundamente no liberadores que resultan muchos de sus pasajes respecto a las mujeres.
Lo que quiero hacer aquí entonces es, en primer lugar, examinar con atención una de las historias de violencia inexplicable que la Biblia registra y en segundo lugar, intentar comprender qué pinta esta historia en un libro que, pese a Good, me niego a rechazar como Sagrada Escritura.
El episodio en cuestión se halla en Números 31.
[SIGUE...]
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