Breve resumen de los orígenes e historia del movimiento anabaptista o menonita
por Dionisio Byler
1. Nociones de los tiempos transcurridos
Desde que se escribieron los últimos documentos del Nuevo Testamento hasta hoy, han pasado 19 siglos. Esto es algo menos que el doble del tiempo transcurrido entre Moisés y Cristo. Quienes conocen las historias bíblicas, pueden pensar en lo que duró la monarquía en Israel —el período abarcado entre los libros de 1 Samuel y 2 Reyes, cuando vivieron además la mayoría de los profetas bíblicos. Ese período abarcó aproximadamente 5 siglos —medio milenio—, es decir, la cuarta parte del tiempo transcurrido entre Cristo y nosotros.
La totalidad de la historia bíblica transcurre además en un mundo cuya tecnología en tiempos de Cristo no era muy diferente de la tecnología que pudieron conocer Abraham o Moisés o el rey David. […]
1.1. Innovaciones tecnológicas
1.2. Cambios en el mundo de las ideas
[…] Del Islam, la Europa cristiana aprendió el concepto de la Guerra Santa. Hasta entonces los cristianos venían estado permanentemente en guerra entre sí, pero quedaban todavía rescoldos de la enseñanza pacifista de Cristo y de los apóstoles, que hacían que las guerras fueran más o menos mal vistas. Los clérigos tenían prohibido pelear y los guerreros se veían privados de la Comunión durante un período de penitencia. Un período de penitencia que naturalmente se podía acortar sensiblemente, si uno se mostraba generoso con la Iglesia fundando un monasterio o sufragando la construcción de un templo. Los monjes y curas así favorecidos por las donaciones de los guerreros con mala conciencia, contraían el deber de estar rezando más o menos permanentemente por las almas de los señores de la guerra. Así se podía solucionar tal vez el problema personal de conciencia de algunos guerreros cristianos, pero no el problema de fondo, de que la guerra estuviera mal vista como algo muy inferior a la pura religión cristiana que vivían los monjes.
Con el auge del Islam, sin embargo, caló en la cristiandad esta nueva idea de que las guerras pudieran ser no sólo humanamente necesarias para vengar agravios al honor y para conquistar tierras, sino que pudieran también agradar a Dios. La Reconquista de la Península Ibérica es un buen ejemplo del concepto islámico de la Guerra Santa, aplicada ahora por cristianos para combatir contra el Islam.
1.3. Cristianos a contracorriente
Los grandes cambios históricos jamás se producen de una manera monolítica; siempre hay mucho diálogo y mucha oposición entre ideas muy contrarias. A la vez que la sociedad europea evolucionaba como lo venimos describiendo, había corrientes contrarias, que procuraban distanciarse de toda la crueldad y vanagloria de la cristiandad, que en muchos sentidos era sencillamente la continuidad de los valores romanos paganos y de las tribus paganas que habían conquistado a los romanos en toda Europa, añadiendo ahora el fanatismo conquistador de los musulmanes.
Cuando el Emperador declaró que todos sus súbditos tenían que ser cristianos, hubo especialmente en Egipto una espantada al desierto, de cristianos radicales que no querían tener nada que ver con la vanagloria y el poder de este mundo. Esa tendencia se consolidó durante toda la Edad Media en el movimiento monacal, donde innumerables hombres y mujeres prefirieron apartarse de este mundo tan perverso a pesar de ser cristiano, y dedicarse a vivir vidas piadosas en pequeñas comunidades de oración y trabajo. […]
2. El movimiento anabaptista
3. Resumen de la historia menonita posterior
4. Lecciones de este testimonio histórico
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