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Patriarcado y feminismo en perspectiva cristiana, por Dionisio Byler

1. El patriarcado

1.1. El patriarcado tradicional: descripción

Describimos aquí una configuración de actitudes y conductas que fueron típicas en la cuenca del Mediterráneo durante varios milenios. Decir que fueron típicas en cierto lugar y época no quita que también puedan haber sido o sigan siendo típicas en otros lugares y épocas. Si hablamos hoy y aquí de ello, es porque muchas personas están convencidas de que algunas de las actitudes y conductas típicas del patriarcado tradicional siguen actuando en la sociedad occidental contemporánea.

1.1.1. Derecho romano: El derecho romano establecía lo que se conoce como la «patria potestad». Todos los miembros de la familia debían al pater familias la obediencia incondicional. El padre tenía derecho de vida y muerte sobre los demás miembros de la familia. Algunos remanentes del derecho romano seguían en pie en ciertas sociedades occidentales hasta hace bien poco. Hacia el año 1980, por ejemplo, mi esposa hizo un viaje a Argentina con los dos hijos que entonces teníamos, para visitar a su familia. Como los niños viajaban con pasaporte argentino, cuando Connie quiso salir del país, se encontró con que necesitaba una autorización mía, en cuanto padre, para sacarlos del país. Este requisito no existía a la inversa: el padre podía llevarse a sus hijos al exterior sin autorización de la madre. Tengo entendido que esta legislación ha cambiado desde entonces en Argentina.

1.1.2. La mujer como propiedad: En el patriarcado clásico, el padre o marido es dueño de las hembras de la familia.

  • Los hombres disponen del trabajo y el tiempo de ellas.Los deseos del padre o marido son más importantes que la necesidad de ocio que puedan sentir ellas.
  • Los hombres disponen de los órganos reproductores de ellas. La sexualidad femenina tiene como único propósito garantizar la posteridad genética de sus hombres. En el caso del marido, la mujer está incondicionalmente a su disposición sexual. En el caso del padre, está a su disposición para establecer las alianzas familiares que él estime oportunas, dándole los nietos necesarios para la continuidad de la familia. La posibilidad de que la mujer halle placer en la relación sexual se considera escandalosa en algunas sociedades, y de todas maneras no es un factor a tener fundamentalmente en cuenta al disponer de su cuerpo.
  • Los hombres disponen de la persona entera de la mujer; de su voluntad, su identidad, todo su ser. Ella sólo existe para él. Fuera de él no tiene intereses legítimos. Fuera de él no tiene derecho a opiniones, aspiraciones ni existencia. Sus únicas ambiciones legítimas son las que se pueden realizar a través de su marido o sus hijos. La frase «Detrás de cada gran hombre hay una gran mujer» es la síntesis de esta mentalidad en su forma más cruda: Este refrán viene a decir que la única muestra legítima de grandeza femenina es la grandeza de su hombre. Una puede ser una gran mujer, por qué no, pero sólo se le permite manifestarlo a través de su marido o sus hijos masculinos.

1.1.3. La mujer como propiedad: honra/deshonra del hombre

[SIGUE...]

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