Portada
Iglesias
Acerca de los menonitas
Agenda
El Mensajero
Lecturas breves
Textos de fondo
 

Los cristianos ante la política, por Dionisio Byler, 10/2/2001

I.  Introducción

Antes de entrar en materia, quiero empezar con tres breves afirmaciones, que iré explicando más adelante:

  • El Nuevo Testamento es un libro que trata directamente sobre temas políticos, proponiéndonos la alternativa política revolucionaria y transformadora que ideó Jesús.  Jesús predicó y practicó la resistencia activa y siempre no violenta, contra todas las formas de mal y maldad, en todas las esferas de la sociedad.
  • Excepto algunos movimientos relativamente marginales en la historia del cristianismo, la Iglesia cristiana de los últimos 16 siglos no ha comprendido esa política, concretamente la importancia de la no violencia en el pensamiento político de Jesús.  Esto ha tenido consecuencias trágicas.
  • Durante el siglo XX se ha empezado a redescubrir esta política de resistencia activa no violenta ideada por Jesús.  Sin embargo queda aún por verse si ese redescubrimiento no volverá a resultar marginal dentro del flujo mayoritario de la historia de los cristianos.

Quiero dedicarme principalmente, entonces, a describir lo que yo entiendo que fue la opción política que enseñó y protagonizó Jesús, que es además, creo yo, la única que nos puede ofrecer algo de esperanza respecto a la vida humana en este planeta a estas alturas, a comienzos del siglo XXI.

II.  Definiciones

A. Primero habría que definir qué entendemos por política:

  • En primer lugar, «política» es todo aquello que tiene que ver con la vida de la polis, que en griego significa «ciudad», aunque hoy día, por extensión, la política afecta no sólo a la vida de la ciudad, sino la de provincias, regiones, naciones e incluso el gran conjunto internacional que incluye a toda la humanidad.  Política es aquello que afectará directa o indirectamente la salud, el bienestar, la economía, el orden y la paz (o en su defecto el caos y la guerra) de un determinado conjunto de seres humanos.
  • En segundo lugar, la «política» tiene que ver con el poder.  Tiene que ver con la autoridad, con la capacidad real de hacer que ciertas decisiones, pensadas para beneficio del conjunto de la sociedad, se plasmen en hechos concretos en lugar de quedarse en meras ideas.  Cualquiera de nosotros podría decidir, si quisiera, que España necesita más hospitales o mejores carreteras, pero esa decisión sería puramente anecdótica a no ser que estuviéramos comprometidos con la política, militando en un partido político o una organización con fines políticos.  Porque en ese caso, siempre existe la posibilidad de que tarde o temprano podamos llegar a ejercer poder para llevar a cabo nuestras ideas, ya sea el poder de un cargo público o el de un grupo de presión que no puede ser ignorado por las autoridades.

Definida así la política, hallamos que el Nuevo Testamento está lleno de lenguaje político, porque hay referencias frecuentes y reiteradas a la realidad del poder en la sociedad humana.  Es, de hecho, uno de los temas que con mayor frecuencia se abordan en el Nuevo Testamento.  En ese sentido es equiparable a otro de los grandes temas prácticos que toca la enseñanza de Jesús: el tema de la pobreza, la riqueza y el dinero.  El tema de la pobreza, la riqueza y el dinero obviamente también está muy relacionado con la política, aunque a veces se ha querido sostener que es un problema puramente individual, que no requiere políticas específicas que afecten a toda la sociedad.  Estos dos temas políticos entonces, el de la pobreza y el dinero por una parte, y el del poder por otra parte, se encuentran claramente entre los temas sobre los que más se explayan los autores del Nuevo Testamento.
[SIGUE...]

ABRIR ARCHIVO COMPLETO EN FORMATO DE IMPRESIÓN .pdf