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John Howard Yoder, He Came Preaching Peace © 1985 Herald Press, Scottdale, Pennsylvania

Capítulo 2. Os he llamado amigos

Os he llamado amigos.
———————————Juan 15,15

El hombre que habla estará muerto y enterrado en veinticuatro horas.  Está preparando a un pequeño círculo de sus seguidores para que puedan enfrentar la vida sin él.  Les advierte que en su vida, en el futuro, compartirán el mismo conflicto que está por costarle su vida.

Recordad las palabras que os dije:
El siervo no es mayor que su señor.
Si me persiguieron a mí,
también os perseguirán a vosotros;
si guardaron mi palabra,
guardarán la vuestra también.
Pero será por causa mía que harán todo esto,
porque no conocen a aquel que me envió.
—————————————————————Juan 15,20-21

De manera que el motivo de la hostilidad es «no conocer».  Esto no indica solamente cierta ignorancia o falta de información.  Significa la falta de reconocimiento.  No reconocen quién ha enviado a Jesús.

Si yo no hubiera venido
si no les hubiese hablado,
no tendrían culpa;
pero tal como están las cosas su pecado no tiene excusa (vers. 22).

¿Quiénes son «ellos»?  Estos versículos no mencionan a nadie por nombre.  No mencionan ni a los judíos ni a los romanos.  El rechazo que describe Jesús es mucho más amplio.  Dice que procede del «mundo».

Si el mundo os odia,
recordad que antes me odió a mí.
Si pertenecieseis al mundo
el mundo os amaría como suyos propios;
pero como no pertenecéis al mundo,
porque mi elección os apartó del mundo,
por eso el mundo os odia (vers. 19).

¿Qué es entonces este «mundo» cuyo odio cabe esperar?  No se trata de la Tierra.  No se trata de la creación buena de Dios.  No se trata de las piedras ni de las corrientes de agua ni de la vida animal.  Tampoco se trata de «todas las personas».

La palabra griega cosmos, que se emplea aquí, podría traducirse como «el sistema».  Indica la forma como encajan las cosas: las redes de intercambio y beneficio, las formas de organizarse; indica cómo la creación recalcitrante de Dios, las criaturas rebeldes de Dios, se unen para hacer el mal.  La solidaridad entre los humanos es una cosa muy buena; pero cuando la solidaridad se transforma en nacionalismo, en racismo, en egoísmo colectivo, ya no es buena.  El raciocinio humano es una cosa muy buena; pero cuando se emplea para la destrucción, ya no es bueno.
[SIGUE...]

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