John Howard Yoder, He Came Preaching Peace © 1985 Herald Press, Scottdale, Pennsylvania
Capítulo 5. La voz de la sangre de tu hermano
Abel fue pastor de ovejas y Caín labrador. Al cabo de cierto tiempo Caín ofreció a Yahveh un sacrificio de los frutos de la tierra, entonces Abel también ofreció un sacrificio de los primogénitos de su rebaño, y de la grasa. Yahvé miró con agrado a Abel y su sacrificio, pero no miró con agrado a Caín y su sacrificio, y se irritó muchísimo y quedó cabizbajo.
Yahveh dijo a Caín: «¿Por qué estás irritado y cabizbajo? ¿Acaso no deberías levantar la cabeza si tu actitud es correcta? Pero si tu actitud no es correcta, ¿no está el pecado a la puerta, agazapado como una bestia hambrienta que tienes que amansar?»
Caín dijo a su hermano Abel: «Ven afuera conmigo».
Y cuando estaban en el campo, atacó Caín a su hermano Abel y lo mató.
Yahveh dijo a Caín: «¿Dónde está tu hermano Abel?»
—No lo sé —respondió—.
¿Soy yo acaso el guarda de mi hermano?
—¿Qué has hecho? —preguntó Yahvé—. Escucha la sangre de tu hermano, que clama a mí desde la tierra. Ahora bien: Maldito seas y expulsado lejos de esta tierra que abrió su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano. Cuando labres la tierra, ya no te dará más su fruto. Serás vagabundo y errante en la tierra.
Entonces dijo Caín a Yahveh: «Mi culpa es inaguantable. ¡Mira!: ¡Tú me echas hoy de esta tierra! Tendré que esconderme de tu presencia y ser un vagabundo por la tierra. Cualquiera que me encuentre me matará.»
—En ese caso —respondió Yahveh—, si alguien mata a Caín, lo pagará siete veces.
Entonces Yahveh puso una señal a Caín para impedir que nadie que se cruzase con él, lo matara. Caín salió de la presencia de Yahveh y se estableció en el país de Nod, al este de Edén.
———————————————————————————Génesis 4,2-16
Surgen muchas preguntas en torno a esta historia, cosas que nos gustaría saber pero no podemos. ¿Cómo es que se les ocurrió a Caín y Abel la idea de ofrecer sacrificios a Dios? ¿Por qué no aceptó Dios el sacrificio de Caín? Es posible que la razón del rechazo no sea la actitud de Caín, porque no pone que al principio Caín estuviera irritado. Pone que ofreció un sacrificio.
Hay otras cosas más profundas que nos gustaría entender y tal vez podríamos entenderlas, pero que no vienen a cuento para nuestros fines aquí. Los ganaderos y agricultores han sufrido conflictos durante toda la historia de la civilización. Siempre ha habido conflictos entre el campo y la ciudad. Caín abandona la agricultura y funda una ciudad. Sus descendientes trabajarán el metal y serán músicos. Obviamente, al autor de Génesis le pareció que todas estas cosas tenían que ver unas con otras. Pero para nuestros fines aquí, nos limitaremos al tema de la vida y la muerte en este texto.
La historia de la sociedad comienza con el derramamiento de sangre inocente. El ser humano en la historia es por naturaleza víctima y verdugo. En cuanto nos conocemos en sociedad, en cuanto descubrimos que somos animales sociales, sabemos también que somos socialmente culpables. Sabemos que la armonía entre los seres humanos y su medio ambiente ha sido violada. Es desde la tierra que clama la voz de la sangre derramada. La seguridad de la vida personal se encuentra amenazada. Caín se queja de que todos los que le vean querrán asesinarlo. La urbanización —la creación de las ciudades— con sus profesiones representativas de la metalurgia y la música, se representa aquí como la culminación no de la solidaridad humana ni de la reconciliación sino de la separación. La ciudad no nace de que una población pequeña haya crecido poco a poco; es fundada expresamente por un fugitivo. De ello podríamos desarrollar todo un libro sobre la teología de la cultura humana.
[SIGUE...]
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