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El reino al revés, por Donald B Kraybill

© 1978, 1990 Herald Press
Traducción por Marta J. de Mejía
© 1995 Ediciones SEMILLA

7. Desvíos al derecho

Nuestra aceptación del orden económico prevaleciente, con frecuencia nos desvía de las enseñanzas bíblicas sobre la riqueza y distorsiona nuestra lectura de las Escrituras.  Nos inclinamos a sacar versículos fuera de contexto y torcerlos para legitimar o «bendecir» nuestra filosofía económica personal.  Además de inclinar las Escrituras a nuestra conveniencia, con frecuencia usamos refranes «sagrados», que no son bíblicos, para racionalizar la riqueza.  Vamos a examinar diez desviaciones, diez ejemplos de formas en las que nuestro patrón económico puede tergiversar nuestras creencias teológicas.  Los diez desvíos que enumeraremos, son atajos convenientes que nos permiten pasar por alto la sustancia del mensaje de Jesús.  Estas evasiones, se basan, con frecuencia, en algún versículo aislado, o dicho proverbial, que nos permite maniobrar y evadir el llamado de Jesús en relación a la conversión económica.

Desvío uno: ¿Qué de la parábola de los talentos?

Una excusa muy frecuente se aferra a esta conocida parábola (Mateo 25:14-30; Lucas 19:11-27).  Es irónico que usemos la parábola de los talentos, que está justo después del relato de Zaqueo, para contradecir el comportamiento de Zaqueo.  Con frecuencia la interpretación popular de la parábola es la siguiente:  Dios ha dado a cada uno de nosotros diferentes habilidades o talentos personales, tales como una hermosa voz para cantar, aptitud para administrar, don para aconsejar, etc.  Los talentos también se refieren a nuestros bienes, especialmente a nuestra habilidad para ganar dinero.  Dios nos hará responsables por la forma en que usemos estos dones personales y recursos materiales.  Dios nos recompensará si los incrementamos.

Por otra parte, el castigo caerá sobre los que desperdicien sus recursos.  Por lo tanto, si nuestro don consiste en ganar dinero, tenemos que ganar dinero como locos.  Debemos multiplicar nuestro capital y propiedades tan rápido como sea posible.  Esta lógica puede justificar la usura.  El evangelio de Mateo cita al amo diciendo al mayordomo infiel, «deberías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiese recibido lo que es mío con los intereses» (Mateo 25:27).  Una interpretación literal de estas líneas nos hace errar totalmente el punto.

Solamente porque Jesús usa el dinero como símbolo clave de la historia, no significa que la parábola se refiera a la mayordomía financiera.  Los elementos mencionados en una parábola usualmente no constituyen prescripciones literales de comportamiento cristiano.  En las parábolas se usan símbolos de uso cotidiano para elaborar un relato con un significado más profundo.  No decimos que la parábola del sembrador signifique que los cristianos deban sembrar granos.  ¡Tampoco afirmamos que la parábola de la oveja perdida implique que debamos criar ovejas!  Por otra parte, historias como la de El buen samaritano, sí son ejemplo de conducta cristiana, «Vé y haz tú lo mismo», Lucas 10:37.

Luego, ¿cuál es el punto cardinal en la parábola de los talentos?  Un noble, yéndose lejos, entregó sus bienes a sus siervos para que los administraran, pero su regreso inesperado provoca una crisis.  El amo juzga a sus siervos de acuerdo a la manera en que cuidaron su propiedad. El punto clave de la historia radica en nuestro conocimiento de la fe cristiana.  Tal vez Jesús estaba pensando en los escribas o en el pueblo judío en general.  ¿Cómo habían ellos administrado la fe y las Escrituras que les habían sido encomendadas?  Jesús ahora juzgaba su mayordomía de la ley.  ¿Habían manejado bien su mayordomía sobre los mandamientos?  ¿Habían preservado e interpretado correctamente la ley de Moisés?  ¿O habían enterrado su conocimiento de la ley en la arena?

[SIGUE...]

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