El reino al revés, por Donald B Kraybill
© 1978, 1990 Herald Press
Traducción por Marta J. de Mejía
© 1995 Ediciones SEMILLA
8. Piedad impía
La tradición oral
¿Por qué el ministerio de Jesús provocó tal choque con las autoridades religiosas? Jesús vivió en un mundo regido por el Antiguo Testamento y las enseñanzas de Moisés. Jesús no vino para abrogar o escarnecer la ley; vino para cumplirla. Si Jesús confirmó la ley, ¿por qué colisionó con los líderes religiosos? La respuesta la encontramos en su actitud hacia la ley oral. Jesús respaldó la Torah, los cinco libros de Moisés, pero desechó algunas partes de la tradición —o ley— oral. Él consideraba que la ley oral tenía menos autoridad que las Escrituras. Esto provocó la ira de los fariseos. Tal vez porque la iglesia primitiva enfrentó gran oposición por parte de los fariseos, los escritores de los evangelios enfatizaban el antagonismo entre Jesús y esta secta. Un breve estudio de la ley oral nos ayudará a comprender la naturaleza del conflicto.
En el tiempo de Jesús existían dos Torahs, dos tipos de ley religiosa. Tanto los saduceos como los fariseos aceptaban la Torah escrita, compuesta de los cinco libros de Moisés, como la santa ley de Dios que contenía los mandamientos dados a Moisés en el monte Sinaí. Pero también existía la Torah oral, una ley no escrita, transmitida de boca a boca, de generación en generación. Los escribas habían desarrollado la ley oral y en el tiempo de Jesús los fariseos la obedecían al pie de la letra. La ley oral evolucionó en tres etapas diferentes: Midrash, Mishnah y Talmud.
El primer paso, o Midrash, emergió cuando los judíos regresaron a su tierra después de la cautividad de Babilonia. El Midrash era un comentario que explicaba, versículo por versículo, los textos de las Escrituras. Después de cada versículo se encontraba una interpretación, por ejemplo, en Levítico 19:13 la ley escrita dice:
No oprimirás a tu prójimo ni le robarás. No retendrás el salario del jornalero hasta la mañana.
El comentario en el Midrash inmediatamente después de este versículo dice:
Esto se aplica también al alquiler de animales, de utensilios o del salario de un hombre, aun cuando éste no se presente a pedir su salario … Al que se le contrata para trabajar durante el día, debe pagársele al caer la noche; al que se le contrata para trabajar durante la noche, al despuntar el día.
De esta manera, el Midrash proveía un comentario, versículo por versículo de los cinco libros de Moisés. Todo este vasto cuerpo fue preservado oralmente, transmitiéndolo de boca a boca, palabra por palabra por generaciones, hasta que fue escrito después del tiempo de Jesús.
La segunda etapa de la interpretación emergió dos siglos antes del nacimiento de Jesús. Culminó unos cuatro siglos más tarde (alrededor del año 200 d.C.), conforme las tradiciones orales fueron gradualmente escritas en el Mishnah. Esto provocó feroces controversias, puesto que muchos rabinos consideraban que escribir la ley era lo mismo que quemarla.
Eventualmente este cuerpo de sabiduría y ley fue expandido en una tercera etapa, el Talmud. Esta colección final de las leyes orales se convirtió en el libro fundamental del judaísmo, comparable al Nuevo Testamento cristiano.
La ley oral, o «tradición de los ancianos» (Marcos 7:5) aclaraba e interpretaba la palabra escrita. Al principio la tradición oral estaba subordinada a la autoridad de las Escrituras; pero a lo largo de los años, la autoridad de la ley oral creció.
[SIGUE...]
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