El reino al revés, por Donald B Kraybill
© 1978, 1990 Herald Press
Traducción por Marta J. de Mejía
© 1995 Ediciones SEMILLA
10. Los de afuera, están adentro
Cada oveja busca su pareja
En el último capítulo exploramos las enseñanzas de Jesús en relación a ágape. Pero, ¿cómo se traduce ágape en cuanto a la interacción social? Un refrán popular dice: «Cada oveja busca su pareja». La gente se asocia con sus homólogos. Disfrutamos de la compañía de las personas con quienes compartimos intereses. Nos sentimos mal en lugares ajenos a nosotros, o con gente cuya procedencia es distinta a la nuestra. Nos gusta la gente que piensa como nosotros pensamos. Y comenzamos a pensar como la gente a quien respetamos. Pero, ¿no se atraen los opuestos? Indudablemente, pero en un nivel emocional; pero en cuanto a creencias, los opuestos se repelen y los iguales se atraen.
Existen muchos factores sociales que unen a los seres humanos: ingresos, educación, ocupación, raza, religión, política, estilo de vida, familia, etnia y nacionalidad. Emigramos hacia la gente semejante a nosotros y nos sentimos cómodos con quienes tienen una educación igual a la nuestra. Es más fácil la conversación con personas que tienen ocupaciones similares. Es agradable estar cerca de aquellos cuyos puntos de vista social reflejan los nuestros. Buscamos la compañía de las personas que refuercen y apoyen nuestras ideas. Careciendo de varas de medir objetivas que confirmen nuestras ideas, hallamos seguridad entre amigos que concuerdan con las nuestras. Las ideas extrañas pueden amenazar nuestras creencias y forzarnos a reubicar nuestras convicciones. ¡Hasta nos veríamos obligados a cambiar!
El principio de que «cada oveja busca su pareja» no sólo gobierna las relaciones personales, sino también moldea la interacción de grupo. La gente con formación educativa y trabajos similares, con frecuencia viven en la misma área. Con frecuencia podemos predecir la raza, ingresos y prestigio de trabajo según la gente viva «en las lomas», en «las colonias» o en las «áreas marginales». Podemos aventurar estimados bastante seguros de su estilo de vida, puntos de vista políticos y educación si sabemos que alguien vive en «Vista Hermosa» o en «El Sumidero». Las congregaciones y parroquias con frecuencia atraen a gente similar. Hay excepciones a estos patrones, pero esto no elimina el hecho de que en la mayoría de lugares, casi todo el tiempo, la mayoría de personas se agrupa con «pájaros de la misma loma».
El tablero de ajedrez social
Las comunidades humanas trazan líneas limítrofes. Crean fronteras que separan el bien del mal, lo limpio de lo sucio, el estigma del respeto, a los de adentro de los de afuera. Un tablero de ajedrez nos ayuda a visualizar las líneas que organizan la interacción social. Las casillas y líneas limitan y definen la interacción social. Tomamos café, jugamos fútbol, vacacionamos, cenamos, viajamos y nadamos con la gente de nuestras propias casillas o de las cercanas. Es muy raro relacionarse íntimamente con alguien cuya casilla esté al otro extremo del tablero. Tratamos a los miembros de «nuestra casilla» como amigos y prójimos. Invitamos a nuestra casa a la gente de casillas similares. Estos patrones familiares eliminan la preocupación de tratar con gente rara de los cuadros distantes. Este agrupamiento normal de las casillas sociales ordena la vida y la hace predecible.
[SIGUE...]
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