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Ser sanados, para sanar a un mundo enfermo
por José Luís Suárez
14 de octubre, 2006 — 8º Encuentro Menonita Español — Benalmádena, Málaga

Para este encuentro, hemos escogido un tema, a mi entender apasionante, que nos afecta a todos. Es un tema abierto, que puede dar mucho de sí y que nos ofrece múltiples posibilidades de acercamiento.

Al ser un tema tan amplio, mi objetivo es muy sencillo: Compartir herramientas, propuestas y caminos para explorar, dejando espacios para que todos podamos seguir reflexionando. Al ir poniendo pensamientos en el papel, me he dado cuenta que el tiempo que se me ha otorgado no es suficiente. Y como además, me gustaría tener un tiempo para preguntas, testimonios y observaciones sobre el tema, dejaré el material por escrito para poder ir más allá del texto, saltando a diferentes párrafos y añadiendo algunos pensamientos que no están reflejados en el material.

Este tema lo desarrollaré en seis puntos que se desprenden del enunciado: “Ser sanados para sanar a un mundo enfermo”.

———I. Definir lo que entendemos por enfermedad y curación.
———II. La unidad que existe entre ser sanado y sanar.
———III. Los caminantes de Emaús: (Lucas 24:1-35).
———IV. Los desafíos que se desprenden de este relato y nuestra misión sanadora.
———V. La enfermedad del mundo actual.
———VI. Jesús, el sanador.
———VII. Algunas conclusiones.

I. Definir lo que entendemos por enfermedad y curación.

Aunque a lo largo de la exposición estos términos quedarán explicados, quiero adelantar un par de ideas para definirlos. Me atrevo a afirmar, desde el relato bíblico, que la enfermedad es no vivir de acuerdo con el designio de Dios para la humanidad, que es armonía en todas las dimensiones de su creación.

En el relato de la Creación, se nos dice, después de que Dios creara los cielos y la tierra, en Génesis 1:1, que «la tierra estaba sin orden y vacía». Observamos cómo el relato continúa exponiendo que la creación estaba incompleta, desordenada, vacía… le faltaba algo. Después de este primer acto creador, Dios dijo esa frase tan bonita: «y vio Dios que era bueno» que se repite seis veces, después de cada acto creador, y que culmina con «Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera» (Génesis 1:31). Desorden, caos, vacío… es la primera forma de definir la enfermedad.

Continuamos con el libro de Génesis y nos acercamos ahora a la creación del hombre y la mujer. En el capítulo 2, versículo 17, leemos la indicación de Dios «pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el día que de él comas, ciertamente morirás». Adán y Eva no murieron de forma física cuando comieron del árbol prohibido, pero la desobediencia a Dios provocó la ruptura de la relación con Él, la desarmonía con el creador y la consecuencia última, la muerte. Este no vivir con el designio de Dios, por parte de Adán y Eva, es una ruptura no sólo con su creador, sino que crea una desarmonía entre ellos, hasta echarse las culpas el uno al otro, primero, y a la serpiente, después, de lo acontecido. Y esto es enfermedad, es desequilibrio, es un estado anormal. Es una manera también de definir el pecado.

Entonces, podemos decir que la sanidad es volver al proyecto de Dios, que es lo mismo que hacer desaparecer el caos, el desorden, la desarmonía, y volver al encuentro con el creador, entre los eres humanos, con toda la creación.
[SIGUE...]

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