{"id":1113,"date":"2020-05-29T10:00:00","date_gmt":"2020-05-29T10:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/?p=1113"},"modified":"2020-05-29T10:12:54","modified_gmt":"2020-05-29T10:12:54","slug":"055","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/2020\/05\/29\/055\/","title":{"rendered":"Jesucristo Jekyll y Hyde"},"content":{"rendered":"\n<h1 class=\"wp-block-heading\">Jesucristo Jekyll y Hyde<\/h1>\n\n\n\n<p style=\"font-size:14px\">29 de mayo de 2020&nbsp; \u2022&nbsp; Lectura: 4 min.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>V<\/strong>uelvo aqu\u00ed a un tema que tengo la impresi\u00f3n de haber tocado ya varias veces en mis libros o predicaciones. Supongo que repetir lo ya dicho es normal en la vida, en particular cuando uno empieza a hacerse mayor, y cuando se trata de conceptos que uno considera importantes.<\/p>\n\n\n\n<p>En este caso me parece importante la idea de que Jes\u00fas es el mismo ayer y hoy y por siempre. Su naturaleza \u2014y la naturaleza de Dios, por consiguiente\u2014 es la que vimos cuando vivi\u00f3 entre nosotros en Galilea y Judea hace dos mil a\u00f1os. Adem\u00e1s, Jes\u00fas se expres\u00f3 inequ\u00edvocamente para decir que si lo hemos visto a \u00e9l, al Jes\u00fas de Nazaret tal cual se mostr\u00f3 entonces, sabemos c\u00f3mo es el Padre. Jes\u00fas revel\u00f3 al Padre. El Padre es como fue Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p>Este es uno de los conceptos m\u00e1s irrenunciables de la teolog\u00eda cristiana. El Padre y el Hijo son uno. Son iguales, comparten una misma naturaleza. Esto tiene que incluir, naturalmente, una misma naturaleza moral, relacional, de actitudes y forma de conducirse en relaci\u00f3n con la humanidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Hace poco volv\u00ed a escuchar, sin embargo, la idea de que Jes\u00fas mismo contiene en su interior dos naturalezas diferentes, incompatibles entre s\u00ed. Se suele deducir, del regreso del Mes\u00edas anunciado en el Nuevo Testamento, unas conclusiones curiosas acerca de un cambio radical en la propia naturaleza del Mes\u00edas, entre una y otra ocasi\u00f3n de su venida a la tierra. En esta oportunidad reciente, lo que o\u00ed decir fue: \u00abJes\u00fas vino la primera vez como siervo, pero cuando vuelva vendr\u00e1 como rey\u00bb. Otra forma m\u00e1s metaf\u00f3rica de expresar esto, que he o\u00eddo alguna vez tambi\u00e9n, es que Jes\u00fas apareci\u00f3 primero como Cordero, pero volver\u00e1 como Le\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La idea medular es que cuando primero apareci\u00f3 entre nosotros Jes\u00fas, lo vimos manso, humilde, compasivo, misericordioso, comprensivo con la fragilidad de la condici\u00f3n humana y las dificultades que solemos tener para discernir el camino correcto ante los dilemas morales dif\u00edciles que se nos presentan. Pero volver\u00e1 como rey conquistador, militar implacable, para aniquilar de a millares y millones a los seres humanos que han osado equivocarse de camino y se han aliado con la maldad cuando tendr\u00edan que haber entendido siempre la voluntad de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Es lo que yo llamo \u00abJesucristo Jekyll y Hyde\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>A finales del siglo XIX Robert Louis Stevenson public\u00f3 su novela polic\u00edaca <em>El extra\u00f1o caso del doctor Jekyll y el se\u00f1or Hyde.<\/em> Fue probablemente la primera ocasi\u00f3n donde una obra de ficci\u00f3n describe un caso de \u00abtrastorno de identidad disociativo\u00bb. Es un trastorno mental donde una misma persona exhibe, en diferentes momentos, personalidades e identidad diferentes. En su novela Stevenson atribu\u00eda esto a que el bueno de doctor Jekyll, en un intento de eliminar de s\u00ed los aspectos negativos de su personalidad, ide\u00f3 un f\u00e1rmaco para esos efectos. Sucedi\u00f3 lo contrario. El f\u00e1rmaco eliminaba la bondad del doctor Jekyll, para dar lugar al cruel y malvado se\u00f1or Hyde, cuyos cr\u00edmenes espantosos confund\u00edan a la polic\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Sinceramente, ofende mi sensibilidad cristiana o\u00edr describir a Jes\u00fas como un caso an\u00e1logo de trastorno de identidad disociativo. Apareci\u00f3 primero entre nosotros \u2014se alega\u2014 como un bonach\u00f3n doctor Jekyll, manso, humilde, compasivo, misericordioso, sanador, salvador, benigno, dispuesto a morir por los pecadores. Aparecer\u00e1 al final, sin embargo, como un terrible se\u00f1or Hyde, cruel, implacable con los rebeldes a su tiran\u00eda, dispuesto a matar a millares y millones sin contemplaciones, feroz en la mano de hierro con que gobernar\u00e1 a la humanidad.<\/p>\n\n\n\n<p>El Jesucristo en que creo yo no es un loco. No padece un trastorno de personalidad. Lo vimos en Galilea y Judea hace dos mil a\u00f1os tal cual es. No hay otro Mes\u00edas diferente. No encierra en s\u00ed otra personalidad diferente. El que vuelva ser\u00e1 el mismo que se fue. Le reconoceremos porque no habr\u00e1 cambiado.<\/p>\n\n\n\n<p>No solo eso. Al ser como fue, Jes\u00fas nos revela con exactitud c\u00f3mo es el Padre. Y al ascender al cielo nos leg\u00f3 el Esp\u00edritu Santo, el <em>Par\u00e1clito<\/em> o Consolador, cuya esencia es reconfortarnos, aliviar nuestras turbaciones, producir en nuestro interior paz, sosiego, honda felicidad, bendici\u00f3n. As\u00ed es la Trinidad entera: Padre, Hijo, Esp\u00edritu Santo. Como fue Jes\u00fas, as\u00ed es Dios entero. As\u00ed fue desde el principio y as\u00ed ser\u00e1 eternamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas se resist\u00eda cuando quer\u00edan proclamarle Cristo (Mes\u00edas), cuando quer\u00edan aclamarlo como hijo de Dios o hijo de David. No es porque esas afirmaciones \u2014todas ellas afirmaciones de realeza, como rey leg\u00edtimo de Israel\u2014 fuesen falsas. Se resist\u00eda porque en cuanto lo declaraban rey, empezaban a esperar de \u00e9l y exigir de \u00e9l actitudes y conductas incompatibles con quien \u00e9l de verdad era.<\/p>\n\n\n\n<p>La gran revelaci\u00f3n del Apocalipsis de Juan no es que el Cordero se vuelva Le\u00f3n. \u00a1Es que el Le\u00f3n result\u00f3 ser un Cordero, un Cordero inmolado! Y que este Cordero, en el propio acto de dejarse matar, venci\u00f3 sobre todas las fuerzas del mal que oprimen a la humanidad. Toda la acci\u00f3n dram\u00e1tica del Apocalipsis gira en torno a los c\u00e1nticos reiterados donde se aclama la victoria del Cordero sobre el Drag\u00f3n, la Serpiente de anta\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Digno es el Cordero que fue sacrificado, de recibir el poder y el tesoro y la sabidur\u00eda, y la fuerza y el honor y el resplandor y la alabanza<em> <\/em>(Ap 5,12).<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>El Le\u00f3n aparece fugazmente, en este mismo cap\u00edtulo 5, como esperanza falsa, equivocada. Se anuncia su llegada, pero en lugar del Le\u00f3n lo que llega es el Cordero.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00e9 que estos p\u00e1rrafos que he escrito aqu\u00ed se quedan incompletos. No faltar\u00e1 quien me quiera recordar cuestiones como \u00abla ira del Cordero\u00bb y el jinete de Apocalipsis 19. Todo tiene contestaci\u00f3n, pero lo dejo aqu\u00ed para que t\u00fa mismo\/misma lo medites. <\/p>\n\n\n\n<p>Lo esencial que quer\u00eda decir aqu\u00ed es que Cristo no padece ning\u00fan trastorno de identidad disociativo. No es ning\u00fan Jekyll y Hyde. Cuando venga lo veremos tal cual fue, porque fue tal cual es y ser\u00e1 por siempre.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Supongo que repetir a veces lo ya dicho es normal en la vida, en particular cuando se trata de conceptos que uno considera importantes. Me parece importante la idea de que Jes\u00fas es el mismo ayer y hoy y por siempre. Su naturaleza, personalidad, identidad y proceder con nosotros la humanidad ca\u00edda, es constante. [&#8230;]<\/p>\n<p>29 de mayo de 2020  \u2022  Lectura: 4 min.<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":1116,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"generate_page_header":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-1113","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-sin-categoria","no-featured-image-padding"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1113","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1113"}],"version-history":[{"count":10,"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1113\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1125,"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1113\/revisions\/1125"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1116"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1113"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1113"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1113"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}