{"id":126,"date":"2017-10-16T02:55:29","date_gmt":"2017-10-16T02:55:29","guid":{"rendered":"https:\/\/gpstartersites.com\/classic\/?p=32"},"modified":"2021-03-24T08:27:42","modified_gmt":"2021-03-24T08:27:42","slug":"2019-003","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/2017\/10\/16\/2019-003\/","title":{"rendered":"La persecuci\u00f3n. Realidad y mito"},"content":{"rendered":"\n<h1 class=\"wp-block-heading\">La persecuci\u00f3n. Realidad y mito<\/h1>\n\n\n\n<p style=\"font-size:14px\">4 de marzo de 2019\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u2022\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Lectura: 9 min. <br><strong>Imagen:<\/strong>  <em>El anabaptista Anton Ijsbaerts en la hoguera en Amberes, 1573<\/em>. Grabado de Jan Luyken (1685) <\/p>\n\n\n\n<p><strong>E<\/strong>l 4 de febrero (2019) la publicaci\u00f3n norteamericana&nbsp;<em>Mennonite World Review<\/em>&nbsp;publicaba en internet un art\u00edculo sobre un museo de historia anabautista y menonita en EEUU, que acaba de a\u00f1adir a su colecci\u00f3n una exposici\u00f3n sobre la reconciliaci\u00f3n en Cristo que han experimentado nuestras comunidades con las confesiones cat\u00f3lica, luterana y reformada(( <em><a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/mennoworld.org\/2019\/02\/04\/news\/from-persecution-to-reconciliation\/\" target=\"_blank\">From persecution to reconciliation<\/a><\/em>, MQR Feb 4, 2019. )). En el siglo XVI eran sus antepasados los que persegu\u00edan a nuestros antepasados anabaptistas. No es que ahora nos hayamos fusionado con ellos, ni que ya no existan diferencias importantes entre nuestras diversas tradiciones eclesiales. Es que ahora en el siglo XXI nos han pedido perd\u00f3n por la persecuci\u00f3n hace medio milenio, y hemos tomado nota de la disculpa, y expresado perd\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Perdonar no es solamente lo que nos exige\nel ejemplo de Jes\u00fas. Es lo que ya expresaron en su d\u00eda un buen n\u00famero de los\nm\u00e1rtires anabaptistas que mor\u00edan por su fe, a manos de cristianos con otras\nideas. Eran los m\u00e1rtires, despu\u00e9s de todo, cristianos sinceros, que se sab\u00edan\nseguidores coherentes del Se\u00f1or Jes\u00fas que mand\u00f3 amar hasta al enemigo y\nperdonar y bendecir a los que nos persiguen y maldicen.<\/p>\n\n\n\n<p>Sobre la nueva exposici\u00f3n en ese museo\nmenonita, comenta Andr\u00e9 Gingerich Stoner: \u00abLas experiencias de persecuci\u00f3n traumatizaron\na la comunidad anabaptista. Quinientos a\u00f1os despu\u00e9s, muchos seguimos cargando\ncon un sentido de victimaci\u00f3n, por la que nos creemos m\u00e1s justos que otros\ncristianos. Esto no es bonito ni sano. Entorpece nuestra vida de comunidad y\nnuestro testimonio en el mundo. Aceptar de todo coraz\u00f3n las disculpas y brindar\nperd\u00f3n, nos puede transformar y liberar para ser m\u00e1s plenamente el pueblo que\nDios pretende que seamos\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo a\u00f1adir\u00eda, tal vez, la advertencia de\nque este ejercicio de perdonar puede encerrar tambi\u00e9n una trampa. \u00a1Ay, qu\u00e9\nsantos y justos y superiores nos podemos sentir, sabi\u00e9ndonos perdonadores de\nagravios terribles sufridos! Me parece que si el perd\u00f3n deriva en una actitud\nas\u00ed, est\u00e1 viciado. Aunque seguramente ser\u00e1 bueno para la persona (o la\ntradici\u00f3n eclesial) perdonada, nos privar\u00eda de la sanaci\u00f3n y liberaci\u00f3n que\npretende conseguir en nosotros el Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n\n\n\n<p>Perdonar no es lo mismo que olvidar, bien\nes cierto. Hay realidades hist\u00f3ricas que son terriblemente aleccionadoras; y no\nconviene olvidar la sa\u00f1a diab\u00f3lica con que se yergue muchas veces la oposici\u00f3n\nal pur\u00edsimo evangelio de Cristo. No conviene olvidar, tampoco, que podemos ser\nlos propios cristianos los que acabemos actuando diab\u00f3licamente persiguiendo al\npr\u00f3jimo mientras nos creemos estar agradando a Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>En relaciones personales puede que no sea\nprudente a veces bajar del todo la guardia por mucho que se perdone, porque los\nindividuos humanos solemos recaer en nuestros pecados y violencia habituales.\nEl maltratador, aunque perdonado, puede volver f\u00e1cilmente a maltratar. Pero en\neste caso hist\u00f3rico, pasados ya siglos, unos y otros hemos evolucionado tanto\nque aunque nos sentimos herederos de nuestros antepasados espirituales, ya no\nsomos lo mismo. Ni nosotros solemos tratar ya al Papa y al catolicismo de\nAnticristo y Babilonia la gran ramera, ni ellos persiguen ya hasta la muerte a\nlos cristianos de otras confesiones.<\/p>\n\n\n\n<p>En un mundo incr\u00e9dulo que en muchos pa\u00edses\nha dado la espalda al cristianismo, nos podemos sentir hermanados en muchos\nparticulares con otros cristianos de otras tradiciones. No es que nos entren\nganas de someternos al Papa, ni a ellos les entren ganas de hacerse\nanabautistas. No es que aspiremos a tener todos unas mismas ideas, liturgias y\ndoctrinas. Pero s\u00ed que existe un reconocimiento de que hoy d\u00eda, todo aquel que\npredica a Cristo y fomenta la lectura de la Biblia, es en muchos sentidos\naliado nuestro.<\/p>\n\n\n\n<p>Y entonces, el resentimiento por\npersecuciones pasadas es justo que desaparezca. Y desde luego, cualquier\nsentimiento de superioridad moral por descender espiritualmente de quienes hace\nmedio milenio fueron perseguidos, ser\u00eda un sentimiento de superioridad falsa.\nComo todo sentimiento de superioridad, tal vez sencillamente esconda un\ncomplejo de inferioridad.<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">El sentimiento de victimaci\u00f3n cristiana<\/h5>\n\n\n\n<p>Todo aquello es agua pasada.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero hoy d\u00eda se ha extendido ampliamente\nen el mundo cristiano \u2014sospecho que con fuerza parecida entre cat\u00f3licos y\nevang\u00e9licos\u2014 la noci\u00f3n de que el cristianismo est\u00e1 padeciendo terribles e\ninjustas persecuciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto hay que tomarlo por partes.<\/p>\n\n\n\n<p>Es cierto que en algunos lugares del mundo\nhay cristianos que padecen persecuci\u00f3n por vivir y predicar su fe. En los\npa\u00edses isl\u00e1micos, por ejemplo, as\u00ed como en aquellas partes de la India donde el\nhinduismo se ha vuelto m\u00e1s militante, es cierto que hay cristianos que padecen\npersecuci\u00f3n por vivir y predicar el evangelio. En particular en todas aquellas\npartes del mundo que padecieron colonizaci\u00f3n europea, y de la mano de esa\ncolonizaci\u00f3n la presencia agresiva de misiones cristianas, el nacionalismo\nanticolonialista encierra casi inevitablemente un rechazo agresivo de la\ninfluencia imperialista de la religi\u00f3n cristiana. La liberaci\u00f3n del poder\ncolonialista se expresa inevitablemente, entre otros aspectos, como fanatismo\npor recuperar rancias tradiciones religiosas anteriores al imperialismo\neuropeo.<\/p>\n\n\n\n<p>Si el evangelio en aquellas regiones\nhubiese tenido or\u00edgenes desde abajo, desde la marginalidad social que vemos en\nel libro de Hechos y en general en el Nuevo Testamento, otro gallo cantar\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Los romanos seguramente sent\u00edan que el\ncristianismo era una influencia extranjerizante jud\u00eda que ense\u00f1aba el ate\u00edsmo\n(respecto a los dioses paganos de Roma). Es cierto que hubo algo de\npersecuci\u00f3n, seg\u00fan d\u00f3nde y cu\u00e1ndo y por diferentes motivos pol\u00edticos locales,\nen aquellos primeros siglos del cristianismo. Los que ostentaban poder e\ninfluencia social y econ\u00f3mica, pol\u00edtica y militar, seguramente ve\u00edan el auge\ndel cristianismo como una superstici\u00f3n descerebrada que enga\u00f1aba a esclavos y\nal vulgo pobre y embrutecido.<\/p>\n\n\n\n<p>De lo que el paganismo no pod\u00eda acusar a\naquellos primeros cristianos, era de haber entrado de la mano de un\nimperialismo y colonialismo extranjero, gan\u00e1ndose el respeto de las masas por\nla clara superioridad de los ej\u00e9rcitos dominantes que practicaban su religi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces hay que reconocer que en aquellas\nlatitudes donde hay cristianos que padecen persecuci\u00f3n \u2014persecuci\u00f3n de verdad,\naquella que priva de derechos civiles, mete en la c\u00e1rcel y hasta desemboca en\ntorturas y ejecuci\u00f3n\u2014 los cristianos bien pueden estar sufriendo por asociaci\u00f3n\ncon el odiado imperialismo y colonialismo de otras generaciones. El privilegio\ny la violencia con que se aliaron los misioneros para llegar a estas regiones,\nrebota ahora en intolerancia y persecuci\u00f3n. Lo que antes se consigui\u00f3 con\nmedios ileg\u00edtimos, ahora se quita con igual moneda.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto no es sufrir propiamente por el\nevangelio, aunque de lo que se les acusa sea precisamente de ce\u00f1irse al\nevangelio. Es sufrir porque la religi\u00f3n que profesan se estableci\u00f3\nileg\u00edtimamente, desde arriba, desde el poder militar, econ\u00f3mico y pol\u00edtico, y\nno como es propio del evangelio: desde el \u00abno poder\u00bb y la \u00abno sabidur\u00eda\u00bb de\neste mundo, que es como evangelizaba Pablo.<\/p>\n\n\n\n<p>Dios en su infinita sabidur\u00eda puede estar\npermitiendo ahora en esas latitudes alguna medida de desprestigio intelectual,\nmarginaci\u00f3n social y, s\u00ed, hasta persecuci\u00f3n de los cristianos, enmendando\ntristemente ahora lo que empez\u00f3 mal. Tarde o temprano cambiar\u00e1 la percepci\u00f3n\nsocial de los cristianos en esos lugares. Se dejar\u00e1 de verlos como\nrepresentantes de intereses occidentales y se empezar\u00e1n a ver como pobres\ngentes marginadas y perseguidas \u2014pero sin embargo constantes en el amor al\npr\u00f3jimo y la capacidad de perdonar como Cristo en la cruz\u2014. Entonces de las\ncenizas de esta presente persecuci\u00f3n nacer\u00e1n movimientos de avivamiento\nespiritual.<\/p>\n\n\n\n<p>Si esta es la din\u00e1mica que est\u00e1 impulsando\no permitiendo el Esp\u00edritu, hay que medir bien c\u00f3mo reaccionamos los cristianos\nde otras partes. Si lo que hacemos, instintivamente, es hacer todo lo posible\npara que nuestros gobernantes occidentales intervengan, el resultado ser\u00e1 que\nse demore el cambio de percepci\u00f3n de los cristianos. Estaremos confirmando que\nel cristianismo es un extranjerismo que se sostiene por el poder de las\npotencias occidentales.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero si lo que hacemos es \u2014todo lo\ncontrario\u2014 interceder ante el Cielo para que fortalezca a nuestros hermanos\nperseguidos, haga resplandecer entre sus vecinos su amor al pr\u00f3jimo y su\ndedicaci\u00f3n a las buenas obras, les d\u00e9 palabras de sabidur\u00eda y gracia y\nmansedumbre para convencer a sus enemigos, los consuele y reafirme en el poder\ndel Esp\u00edritu, entonces seguramente se acortar\u00e1n los d\u00edas de su persecuci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Una impresi\u00f3n falsa de ser perseguidos<\/h5>\n\n\n\n<p>Otra parte del tema de la persecuci\u00f3n de\ncristianos hoy d\u00eda es la impresi\u00f3n falsa de que la resistencia social frente a\nalgunas formas de dominaci\u00f3n que ha ejercido el cristianismo aqu\u00ed mismo en\noccidente, constituye persecuci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Es cierto que en muchos sectores de\nnuestra sociedad hay un rechazo frontal del cristianismo. Muchos han vivido el\ncristianismo como opresi\u00f3n psicol\u00f3gica, manipulaci\u00f3n, machacar a la gente para\nque adopte un conformismo social y moral que no sienten, hipocres\u00eda, y un largo\netc\u00e9tera de negativismo. Atacan con argumentos, con manifestaciones en la calle\ny de otras muchas maneras, no la fe cristiana en s\u00ed \u2014aunque nos lo pueda\nparecer\u2014 sino esos abusos que les parece observar en la religi\u00f3n cristiana.<\/p>\n\n\n\n<p>La percepci\u00f3n generalizada de hipocres\u00eda\nque existe en el mundo hoy d\u00eda acerca de la religi\u00f3n cristiana, es algo que nos\nhemos ganado a pulso.<\/p>\n\n\n\n<p>Es t\u00edpico entre los evang\u00e9licos presumir de que como no tenemos un clero c\u00e9libe, tampoco est\u00e1 plagado nuestro clero de abusos sexuales. Pues bien: hace poco se public\u00f3 un testimonio de lo que pasa en los Bautistas del Sur (de EEUU). Cuenta de m\u00e1s de 200 pastores y l\u00edderes bautistas condenados por la justicia en ese pa\u00eds por cr\u00edmenes sexuales en los \u00faltimos 20 a\u00f1os(( Linda Kay Kline,&nbsp;<em>Pure: Inside the Evangelical Movement that Shamed a Generation of Young Women and How I Broke Free<\/em>&nbsp;(New York: Simon &amp; Schuster, 2018). )). Por cuanto es raro atreverse a denunciar (\u00bfQui\u00e9n te va a creer si acusas a un pastor evang\u00e9lico?), la cifra de abusos tiene que ser much\u00edsimo mayor.<\/p>\n\n\n\n<p>Mirando m\u00e1s cerca, la Iglesia Menonita de EEUU, hace ya una generaci\u00f3n, empez\u00f3 a escudri\u00f1ar la cuesti\u00f3n de abusos sexuales en su seno, y las historias que salieron a la luz nos horrorizaron a todos(( Carolyn Holderread Heggen,&nbsp;<em>Sexual Abuse in Christian Homes and Churches<\/em>&nbsp;(Scottdale &amp; Waterloo: Herald Press, 1993). )). Lea, si le interesa pensar en prevenci\u00f3n, los librillos para fomentar pr\u00e1cticas seguras en la iglesia, emitidos por el Comit\u00e9 Central Menonita,&nbsp;<a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/www.menonitas.org\/niv2\/textos_10.html\" target=\"_blank\">disponibles online<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Existen tambi\u00e9n en las iglesias cristianas\nabusos ps\u00edquicos, pr\u00e1cticas econ\u00f3micas opacas, la dominaci\u00f3n del pr\u00f3jimo hasta\nla subyugaci\u00f3n de su identidad personal, el rechazo sistem\u00e1tico de ciertos\ntipos de persona, y otras muchas formas de maldad. No hace falta que suceda\nmucho, para desacreditarnos a todos y que se nos tache en general de\nhip\u00f3critas.<\/p>\n\n\n\n<p>El rechazo social, la burla de los\nhumoristas, el desprecio que podamos padecer, no es en este caso persecuci\u00f3n\npor el evangelio. Es sencillamente una reacci\u00f3n normal de parte de gente que\nnos quiere bajar un poco el copete, nos quiere hacer tragar un poco de humildad\npara que dejemos de pensar que somos qui\u00e9n para decirle a todo el mundo c\u00f3mo\ntienen que vivir.<\/p>\n\n\n\n<p>El evangelio tiene, por supuesto, inmensas\nexigencias para quienes lo reciben. A la mujer pillada en adulterio Jes\u00fas no\nsolo le dijo \u00abYo tampoco te condeno\u00bb, sino tambi\u00e9n, al final, \u00abVe y no peques\nm\u00e1s\u00bb. Pero cada cosa a su tiempo. Lo primero, primero; y lo segundo, cuando se\nha establecido la necesaria confianza. La mala reputaci\u00f3n de los cristianos\nviene de querer imponer por la fuerza a la sociedad en general, incluso\ndemandar que las autoridades c\u00edvicas impongan, conductas que son propiamente\ncristianas y requieren primero una sanaci\u00f3n interior por parte del Esp\u00edritu\nSanto.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando algunos colectivos nos atacan y\nconsiguen que nuestros gobiernos legislen para que dejemos de maltratar y\nmachacar al pr\u00f3jimo, en lugar de lloriquear \u00ab\u00a1Persecuci\u00f3n!\u00bb deber\u00edamos\npreguntarnos por qu\u00e9 la sociedad piensa tener que defenderse as\u00ed de nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay persecuci\u00f3n que de verdad lo es. Y la\nsuelen padecer en general muchos colectivos minoritarios o marginados, que no\nsolamente los cristianos. Es grave, es triste y produce perjuicios a veces\ninsuperables para los afectados, tanto si son cristianos como si son de otras\nreligiones o colectivos sociales.<\/p>\n\n\n\n<p>En el cristianismo la persecuci\u00f3n nos brinda la honorable y gloriosa lista de los m\u00e1rtires que devolv\u00edan bien por mal y murieron bendiciendo a quienes los maldec\u00edan, y perdonando a quienes los mataban. Es f\u00e1cil conocer la persecuci\u00f3n de cristianos hoy d\u00eda que de verdad lo es. Suma nombres a esa lista de los m\u00e1rtires en la gloria del Se\u00f1or.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En estos \u00faltimos a\u00f1os ha habido varios procesos de di\u00e1logo, confesi\u00f3n y perd\u00f3n, con comunidades de fe que persiguieron a nuestros antepasados anabaptistas en el siglo XVI. Conocemos bien el trauma hist\u00f3rico que deja la persecuci\u00f3n. Pero hoy d\u00eda se tiende a acusar de persecuci\u00f3n cualquier clase de oposici\u00f3n. [&#8230;]<\/p>\n<p>4 de marzo de 2019    \u2022    Lectura: 9 min.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":247,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"generate_page_header":"","footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-126","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized","no-featured-image-padding"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/126","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=126"}],"version-history":[{"count":20,"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/126\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1702,"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/126\/revisions\/1702"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/media\/247"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=126"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=126"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=126"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}