{"id":1598,"date":"2021-03-10T15:35:03","date_gmt":"2021-03-10T15:35:03","guid":{"rendered":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/?p=1598"},"modified":"2021-03-10T15:43:21","modified_gmt":"2021-03-10T15:43:21","slug":"076","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/2021\/03\/10\/076\/","title":{"rendered":"Profec\u00eda&#8230; seg\u00fan la Biblia"},"content":{"rendered":"\n<p style=\"font-size:14px\">10 de marzo de 2021&nbsp; \u2022&nbsp; Lectura: 7 min.<br>Foto: Connie Bentson<\/p>\n\n\n\n<p><strong>L<\/strong>a cuesti\u00f3n de la profec\u00eda es un tema que ya he tratado varias otras veces, aunque me parece que no en este blog. A veces tengo la sensaci\u00f3n de repetirme; pero sospecho que los lectores de este blog ni han le\u00eddo ni recuerdan todo lo que he puesto a lo largo de mis muchos a\u00f1os de escribir.<\/p>\n\n\n\n<p>Si vuelvo al tema ahora, es porque es noticia en estos primeros meses de 2021, que aunque algunos profetas evang\u00e9licos en EEUU han reconocido que se equivocaron cuando declararon \u2014en el nombre de Dios\u2014 que Trump ganar\u00eda las elecciones del a\u00f1o pasado, otros muchos siguen sin arrepentirse. Porf\u00edan que Dios habl\u00f3; y que por tanto Trump sigue siendo el presidente leg\u00edtimo de EEUU. Ahora. En marzo de 2021. Dos meses despu\u00e9s de haber jurado el cargo el presidente Biden. Es, para ellos, una cuesti\u00f3n de fe. \u00bfQu\u00e9 voy a creer? \u00bfLo que me dijo Dios, o las mentiras que cuentan los medios de comunicaci\u00f3n?<\/p>\n\n\n\n<p>El rid\u00edculo al que estos \u00abprofetas\u00bb someten a todos los cristianos evang\u00e9licos de bien (no solo en EEUU sino en toda la esfera del mundo) me impulsa a volver a hacer algunas puntualizaciones aqu\u00ed, una vez m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Hace muchos a\u00f1os tuve la temeridad de escribir un libro sobre \u00abel diablo y los demonios seg\u00fan la Biblia\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Recuerdo que en cierta conversaci\u00f3n estaba contando lo que hab\u00eda escrito, y la persona me pregunt\u00f3 cu\u00e1nta experiencia ten\u00eda yo con el ministerio de exorcismos. Le dije que a mi entender he luchado contra el mal \u2014por consiguiente, contra el diablo\u2014 en todo mi ministerio. Sin embargo, lo que se entiende normalmente como exorcismo, no es ni de lejos t\u00edpico de mi actividad. Me mir\u00f3 no recuerdo si con pena o incredulidad, y coment\u00f3 que tal vez convendr\u00eda tener experiencia personal antes de haber escrito el libro. Fin de la conversaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Algo as\u00ed me pasar\u00e1 seguramente con estos renglones a continuaci\u00f3n. Son contad\u00edsimas las ocasiones cuando he pronunciado una adivinaci\u00f3n sobre el futuro, convencido de que Dios me lo hab\u00eda revelado. Y sin embargo me considero un profeta en el sentido que dice Pablo, cuando define la profec\u00eda en 1 Cor 14,3: \u00abLa persona que profetiza, habla a la gente para construir, consolar, y animar\u00bb. Tambi\u00e9n podr\u00edamos traducir que habla \u2014o escribe, si viene al caso\u2014 \u00abpara edificar, exhortar y alentar\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>No todo el que profetiza, entonces, adivina, vaticina, o predice el futuro. As\u00ed como no todo el que dice estar anunciando lo que va a pasar, est\u00e1 profetizando en el sentido que le da aqu\u00ed el ap\u00f3stol Pablo.<\/p>\n\n\n\n<p>La Biblia reconoce tambi\u00e9n el don de la adivinaci\u00f3n del futuro. Para los \u00abvidentes\u00bb o \u00abprofetas\u00bb en ese sentido, existe una clara advertencia que tal vez hagamos mal en ignorar. El profeta verdadero, en ese sentido de predecir lo que va a suceder, se distingue del falso en que lo que predice se cumple. Mois\u00e9s manda la pena de muerte para el profeta cuyas predicciones no se cumplen. Si ese mandamiento se obedeciese, acabar\u00edamos pronto con los que alegan que Dios les ha dicho lo que va a pasar. Sin ir m\u00e1s lejos, acabar\u00edan muertos casi todos los profetas evang\u00e9licos de la pol\u00edtica en EEUU.<\/p>\n\n\n\n<p>Lejos est\u00e9 de m\u00ed defender la pena capital para nadie. Eso s\u00ed, el mandamiento nos indica la gravedad de la cuesti\u00f3n. A todos los efecto, viene a ser una infracci\u00f3n del segundo de los diez mandamiento: \u00abNo pronunciar\u00e1s en vano el nombre del Se\u00f1or tu Dios\u00bb. \u00bfQu\u00e9 ejemplo m\u00e1s claro puede haber de utilizar en vano el nombre de Dios, que este, de atribuir a Dios mismo algo que me he inventado yo?<\/p>\n\n\n\n<p>Tenemos tambi\u00e9n el problema contrario, de que muchas veces se cumple lo que cualquiera puede anunciar que va a pasar. Cualquiera puede intuir temprano que un matrimonio va a fracasar, por ejemplo, o que determinadas pol\u00edticas van a conducir a un vuelco electoral que cambie el gobierno. No es que Dios se lo haya dicho; aunque bien pudiera alegar eso, proclamarlo \u00aben el nombre de Dios\u00bb, y salir airoso cuando se cumple. As\u00ed que acertar una predicci\u00f3n tampoco ofrece tantas garant\u00edas como el texto b\u00edblico parece sostener.<\/p>\n\n\n\n<p>Curiosamente, y a la inversa, algunos de los profetas m\u00e1s insignes de la Biblia parecen haberse equivocado cuando pronunciaban predicciones en nombre de Dios sobre acontecimientos pol\u00edticos. Aqu\u00ed el ejemplo m\u00e1s ilustrativo de lo que hay en juego lo tenemos en el libro de Jon\u00e1s. Jon\u00e1s se resiste a ir a profetizar a los asirios de N\u00ednive \u2014el enemigo que arrasar\u00eda Israel y acabar\u00eda con su independencia\u2014. Jon\u00e1s no quiere saber nada de profetizarles, porque sabe que Dios es misericordioso, y que no es descabellado imaginar que acabar\u00e1 perdonando aunque ahora tenga determinado castigar.<\/p>\n\n\n\n<p>Al final no tiene m\u00e1s remedio que ir, de mala gana, para anunciar el juicio divino. Eso s\u00ed, se cuida muy bien de dar a entender que acaso sea posible arrepentirse y obtener perd\u00f3n. Pero sin embargo toda la ciudad se arrepiente y el enfado de Jon\u00e1s es may\u00fasculo, porque Dios perdona. Ha pasado todo lo contrario a lo que Dios le hab\u00eda mandado decir que pasar\u00eda, y Jon\u00e1s ha hecho el rid\u00edculo.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay una cuesti\u00f3n de fondo aqu\u00ed, por la que ni siquiera Dios puede ver claramente nada m\u00e1s que la diversidad de posibilidades que ofrece el futuro. Porque si el futuro est\u00e1 ya establecido, si es cosa fija e inamovible, resulta que Dios ya no es libre de decidir cambiarlo. Un futuro fijo, que por tanto se pudiera conocer de antemano, convierte a Dios en un aut\u00f3mata que solamente puede hacer, decir y decidir lo que ya est\u00e1 establecido de antemano. No tendr\u00eda ning\u00fan sentido interceder, arrepentirse, clamar a Dios. Porque Dios ya no ser\u00eda libre de intervenir en respuesta a nuestras oraciones.<\/p>\n\n\n\n<p>No solo pasar\u00eda eso con Dios. Tambi\u00e9n con nosotros, que perder\u00edamos esa capacidad de decisi\u00f3n personal que es el patrimonio con que fuimos creados \u00aba imagen y semejanza de Dios\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Si ya no podemos decidir si obedecer o desobedecer, por cuanto eso ya se sabe de antemano, entonces ya no tienen sentido ni el castigo ni la recompensa. \u00bfQu\u00e9 sentido tendr\u00eda castigar o recompensar lo inevitable?<\/p>\n\n\n\n<p>Esto nos indica que la cuesti\u00f3n de fondo de la profec\u00eda b\u00edblica no es nunca el futuro sino el presente, cuando se pronuncia la profec\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Hecha la profec\u00eda, quedan por delante varias posibilidades. Si se vaticina un mal, por ejemplo, los destinatarios de la profec\u00eda pueden seguir tal cual, y en ese caso la profec\u00eda se cumplir\u00e1. Pero si los destinatarios entienden cu\u00e1l ha sido su pecado, se arrepienten, cambian de actitud y vida, es muy posible que Dios retire su juicio de condenaci\u00f3n, que perdone. O tal vez haya arrepentimiento y Dios perdone, pero el desastre anunciado no tenga ya marcha atr\u00e1s. O pueden cambiar las circunstancias de una infinidad de otras maneras, anulando la predicci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En&nbsp; cualquiera de los casos, la finalidad de la profec\u00eda que vaticina el futuro no es ni el fatalismo, ni la posibilidad de manipular a Dios con nuestras l\u00e1grimas, sino el llamamiento a una vida de integridad en relaci\u00f3n con Dios. El quid de la cuesti\u00f3n es siempre esa cuesti\u00f3n de integridad en relaci\u00f3n con Dios en los destinatarios de la profec\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo importante, entonces, no es el futuro que se predice, sino pronunciar c\u00f3mo ve Dios nuestro presente. Profetiza quien declara qu\u00e9 opina Dios de lo que est\u00e1 pasando.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay tambi\u00e9n, por consiguiente, profec\u00edas que vaticinan un cambio de las tornas, para consolar y alentar a los que hoy sufren, los que hoy son v\u00edctima de grandes males y maldades. Y una vez m\u00e1s, aunque sea cierto en muchos casos \u2014en otros no\u2014 predecir que a la postre vendr\u00e1n d\u00edas de consolaci\u00f3n y felicidad, lo que de verdad importa es que los destinatarios de la profec\u00eda reciban hoy consolaci\u00f3n y fuerzas para seguir adelante. Hoy cuando sufren, que es cuando necesitan recibir esas palabras de aliento.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque con esto tambi\u00e9n ha habido mucha metedura de pata bien intencionada. Naturalmente ser\u00eda muy consolador saber que un ser querido que hoy agoniza, se curar\u00e1. Si fuera cierto. Pero \u00bfde qu\u00e9 sirve decir algo as\u00ed \u00abcon fe, para la gloria de Dios\u00bb, y que despu\u00e9s no se cumpla? Los buenos deseos y las buenas intenciones no es lo mismo que revelaci\u00f3n divina; y quien no tenga clara la diferencia, acabar\u00e1 fomentando la incredulidad (cuando no se cumple) aunque piensa estar promoviendo la fe.<\/p>\n\n\n\n<p>Hablar en el nombre de Dios no es cosa ligera. Mucho me temo que algunos que se ven a s\u00ed mismos como profetas ungidos por el Esp\u00edritu, han perdido \u00abel temor de Dios\u00bb que es \u00abel principio de la sabidur\u00eda\u00bb. Hablan sus propias ocurrencias, porque piensan haber comprobado que hacerlo no les trae consecuencias. Sin embargo los dem\u00e1s podemos observar la consecuencia nefasta de que sin saberlo, se han vuelto \u00abfalsos profetas\u00bb, esa figura tan denostada a lo largo de todo el Antiguo Testamento.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1 Cor 14, Pablo anima a todos los creyentes procurar la profec\u00eda por encima de cualquier otro don del Esp\u00edritu. Es decir que todos debemos cultivar la capacidad de escuchar a Dios, y dar palabras de edificaci\u00f3n, consolaci\u00f3n y est\u00edmulo para los que nos oyen. Esto solamente ser\u00eda dif\u00edcil \u2014que no lo es\u2014 si para ello fuera necesario poder predecir lo que va a pasar.<\/p>\n\n\n\n<p>Procuremos todos profetizar, entonces, para lo cual no hace falta conocer el futuro.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aunque algunos profetas evang\u00e9licos en EEUU han reconocido que se equivocaron cuando declararon que Trump ganar\u00eda las elecciones del a\u00f1o pasado, otros muchos siguen sin arrepentirse. Llueve as\u00ed rid\u00edculo sobre los creyentes evang\u00e9licos de todo el mundo. Comparto unas reflexiones sobre el don de profec\u00eda seg\u00fan la Biblia. [&#8230;]<\/p>\n<p>10 de marzo de 2021  \u2022  Lectura: 7 min.<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":1614,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"generate_page_header":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-1598","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-sin-categoria","no-featured-image-padding"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1598","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1598"}],"version-history":[{"count":23,"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1598\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1627,"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1598\/revisions\/1627"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1614"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1598"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1598"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1598"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}