{"id":379,"date":"2019-12-05T10:59:44","date_gmt":"2019-12-05T10:59:44","guid":{"rendered":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/?p=379"},"modified":"2019-12-05T11:41:46","modified_gmt":"2019-12-05T11:41:46","slug":"2019-009","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/2019\/12\/05\/2019-009\/","title":{"rendered":"Blasfemar, blasfemia"},"content":{"rendered":"\n<p style=\"font-size:14px\">15 de abril de 2019&nbsp;&nbsp;\u2022&nbsp;&nbsp;Lectura: 4 min. <\/p>\n\n\n\n<p><strong>blasfemar,&nbsp;blasfemia<\/strong>&nbsp;\u2013 Hablar de manera irrespetuosa o irreverente sobre Dios, expresarse soez o escandalosamente con referencia a Dios; profanaci\u00f3n, con palabras, de lo que es sagrado.<\/p>\n\n\n\n<p>Es un t\u00e9rmino que deriva directamente del griego, donde es una combinaci\u00f3n del verbo&nbsp;<em>bl\u00e1pt\u014d<\/em>&nbsp;(turbar, trastornar; hacer da\u00f1o, lesionar, perjudicar, herir) y&nbsp;<em>f\u0113m\u0113&nbsp;<\/em>(dicho, palabra, lenguaje; fama, reputaci\u00f3n). Aunque en griego pod\u00eda significar sencillamente \u00abdifamaci\u00f3n\u00bb o \u00abmaledicencia\u00bb, en la Biblia y en el lenguaje corriente hoy d\u00eda se emplea con referencia a la Deidad y en general a todo lo que es sagrado o propio de la religi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En la versi\u00f3n griega del Antiguo Testamento este t\u00e9rmino aparece unas pocas veces. En 2 Reyes 19,4, por ejemplo, se describe as\u00ed el discurso del Rabsaces enviado por el soberano asirio, cuando insta a los defensores de Jerusal\u00e9n a rendirse, por cuanto ning\u00fan dios ha podido proteger a sus adoradores del asedio asirio, y el Dios de los jud\u00edos tampoco podr\u00e1 \u2013seg\u00fan opina el Rabsaces\u2013. En Daniel 3,29, al contrario, el rey Nabucodonosor, despu\u00e9s de ver c\u00f3mo se salvan del horno de fuego Sadrac, Mesac y Abednego, ordena que cualquiera que injurie al Dios de los jud\u00edos ser\u00e1 descuartizado.<\/p>\n\n\n\n<p>Isa\u00edas profetiza que llegar\u00e1 una nueva era de redenci\u00f3n para Israel, cuando ser\u00e1n tra\u00eddos del cautiverio babil\u00f3nico y restaurados a Jerusal\u00e9n, la ciudad santa. Considera que por motivo de la derrota y el exilio de los jud\u00edos, el Se\u00f1or mismo est\u00e1 sufriendo un desprestigio inaceptable. En lengua hebrea pone (Is 52,2): \u00ab[\u2026] constantemente, cada d\u00eda, mi nombre sufre descr\u00e9dito\u00bb. La versi\u00f3n griega pone: &nbsp;\u00ab[\u2026] por vuestra causa mi nombre es blasfemado continuamente entre las naciones\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero es en el Nuevo Testamento donde aparece regularmente este t\u00e9rmino.<\/p>\n\n\n\n<p>En los evangelios los escribas acusan a Jes\u00fas de blasfemar \u2013es decir, hablar imp\u00edamente o sin respetar adecuadamente a Dios\u2013 cuando declara el perd\u00f3n divino al paral\u00edtico que han tra\u00eddo sus cuatro amigos. Y en el juicio a Jes\u00fas, es el sumo sacerdote quien acusa a Jes\u00fas de blasfemar cuando responde afirmativamente a la pregunta de si es el Mes\u00edas, el Hijo de Dios (Mt 26,63).<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas dice (Mr 3,28-29) que cualquier pecado de blasfemia que pueda pronunciar una persona puede ser perdonado, pero no el pecado de blasfemar contra el Esp\u00edritu Santo. Aqu\u00ed es importante entender el contexto donde Jes\u00fas dice algo tan tajante. Los escribas que hab\u00edan llegado desde Jerusal\u00e9n alegaban que Jes\u00fas echaba fuera demonios por arte de Belceb\u00fa (enti\u00e9ndase Satan\u00e1s). Jes\u00fas primero explica la incoherencia e imposibilidad de que el pr\u00edncipe del mal exorcizase el mal, pero despu\u00e9s a\u00f1ade su advertencia contra blasfemar contra el Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que parece haber en juego aqu\u00ed es la incredulidad de fondo que llev\u00f3 a los escribas a decir cosas que Jes\u00fas interpret\u00f3 como insultos contra el Esp\u00edritu de Dios. Dios est\u00e1 presente y act\u00faa con actos sobrenaturales de liberaci\u00f3n. Pero los escribas, por sus ideas preconcebidas y ceguera espiritual, no eran capaces de verlo sino que, al contrario, pensaban que todo lo bueno que estaba pasando ven\u00eda del diablo y era de suyo perverso y maligno. Naturalmente, siempre que se mantuviesen tozudamente en esa incredulidad y ceguera espiritual, jam\u00e1s ser\u00edan capaces del arrepentimiento que es la condici\u00f3n necesaria para ser perdonados. Pensaban estar criticando a un hombre \u2013Jes\u00fas\u2013 pero donde el Esp\u00edritu Santo estaba expresando el poder y la buena voluntad de Dios, ellos entend\u00edan estar actuando el diablo.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed que el problema de fondo no eran las palabras desafortunadas que hab\u00edan dicho, sino la incredulidad tozuda y la ceguera espiritual de fondo que les llevaba a pensar as\u00ed y que, si no cambiaba, har\u00eda que les fuera imposible arrepentirse y pedir y recibir perd\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El ap\u00f3stol Pablo da un giro interesante al vers\u00edculo de Isa\u00edas que ya vimos. Alega que es por la hipocres\u00eda de los jud\u00edos de su propio d\u00eda que Dios est\u00e1 sufriendo desprestigio, no por la derrota militar de su naci\u00f3n. Seg\u00fan Pablo, sus correligionarios se cre\u00edan justificados por el solo hecho de la circuncisi\u00f3n, pero sus valores y conductas no estaban siendo todo lo ejemplares que deb\u00edan ser para prestigio del Se\u00f1or Dios de Israel.<\/p>\n\n\n\n<p>No conviene usar este texto como arma arrojadiza contra los jud\u00edos, por cuanto el mismo argumento se podr\u00eda volver muy f\u00e1cilmente contra cualquiera de nosotros los cristianos. \u00bfPensamos, acaso, que con alegar una \u00abconversi\u00f3n personal\u00bb y fe irrebatible en la sangre de Jes\u00fas, es suficiente para el prestigio del Se\u00f1or? \u00bfY qu\u00e9 pasa si nuestras vidas testifican contra nosotros \u2013y contra nuestro Dios\u2013 que somos miserables, ego\u00edstas, envidiosos, taca\u00f1os, insolidarios con los que sufren discriminaci\u00f3n y marginaci\u00f3n, etc.? \u00bfEn qu\u00e9 se queda entonces el prestigio de nuestro Dios?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1L\u00edbrenos Dios de que nuestras vidas sean motivo de que sea blasfemado el nombre del Se\u00f1or! <\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>Esta entrada se ha incluido en\u00a0<em><a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/www.menonitas.org\/bib_menno\/lexico.html\" target=\"_blank\">L\u00e9xico. Breve Diccionario Razonado de T\u00e9rminos B\u00edblicos y Teol\u00f3gicos<\/a><\/em>, por Dionisio Byler (Ediciones Biblioteca Menno, 2019) <\/li><\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la antigua publicaci\u00f3n El Mensajero fui creando un Diccionario de T\u00e9rminos B\u00edblicos y Teol\u00f3gicos. En este blog he a\u00f1adido algunas entradas m\u00e1s para el mismo, que a la postre ha sido publicado en forma de libro. Aqu\u00ed defino los t\u00e9rminos \u00abblasfemar, blasfemia\u00bb, en relaci\u00f3n con sus usos en la Biblia y en la iglesia. [\u2026]<\/p>\n<p>15 de abril de 2019  \u2022  Lectura: 4 min. <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":380,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"generate_page_header":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-379","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-sin-categoria","no-featured-image-padding"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/379","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=379"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/379\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":408,"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/379\/revisions\/408"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/media\/380"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=379"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=379"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=379"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}