{"id":411,"date":"2019-12-05T11:48:20","date_gmt":"2019-12-05T11:48:20","guid":{"rendered":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/?p=411"},"modified":"2019-12-05T12:55:41","modified_gmt":"2019-12-05T12:55:41","slug":"2019-012","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/2019\/12\/05\/2019-012\/","title":{"rendered":"La paciencia"},"content":{"rendered":"\n<h1 class=\"wp-block-heading\">La paciencia<\/h1>\n\n\n\n<p style=\"font-size:14px\">6 de mayo de 2019&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2022&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Lectura: 8 min. <\/p>\n\n\n\n<p><strong>A<\/strong>lan Kreider,&nbsp;<em>La paciencia. El sorprendente fermento del cristianismo en el imperio romano<\/em>&nbsp;(Salamanca: S\u00edgueme, 2017; Biblioteca de Estudios B\u00edblicos, 156; trad. por Francisco J. Molina de la Torre, 384 pp.).<\/p>\n\n\n\n<p>Alan Kreider fue un historiador menonita estadounidense, que adem\u00e1s de su carrera acad\u00e9mica, se dedic\u00f3 a promover la visi\u00f3n anabautista en el Reino Unido durante el \u00faltimo tercio del siglo XX. Fue notable su inter\u00e9s en la iglesia de los primeros siglos (y el de su esposa Eleanor Kreider, autora de un libro sobre el culto en la iglesia primitiva). Antes de Kreider lo habitual en los historiadores menonitas era centrarse en el per\u00edodo de la Reforma protestante del siglo XVI, o bien en la historia particular de los descendientes del anabaptismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Me he enterado muy recientemente de la existencia de esta traducci\u00f3n al espa\u00f1ol, del \u00faltimo libro de Kreider antes de su fallecimiento en 2017.<\/p>\n\n\n\n<p>Una de las cuestiones m\u00e1s fascinantes de la historia fue el auge del cristianismo en el Imperio Romano. Era del todo imprevisible, por sus or\u00edgenes como secta disidente del juda\u00edsmo, que era a su vez una religi\u00f3n ex\u00f3tica en la frontera oriental del imperio y con un planteamiento que se contradec\u00eda con lo que todo el mundo pensaba saber acerca del \u00e1mbito divino. El juda\u00edsmo propon\u00eda la existencia de un \u00fanico Dios de todo el universo, que hubiese escogido para s\u00ed un pueblo de tan poca monta como el jud\u00edo. Adem\u00e1s, nada hab\u00eda en toda la sociedad romana m\u00e1s despreciable y deshonroso que la muerte por crucifixi\u00f3n; que es precisamente la forma como hab\u00eda sido ejecutado el cabecilla original de la secta.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo explicar, entonces, que el cristianismo ascendiera en tan poco tiempo a religi\u00f3n estatal del imperio?<\/p>\n\n\n\n<p>Como es natural, esta cuesti\u00f3n ha sido explorada por diversos historiadores muy competentes. Cito a continuaci\u00f3n un p\u00e1rrafo del Pr\u00f3logo, en la traducci\u00f3n de Molina:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Algunos han intentado responder a esta cuesti\u00f3n subrayando el choque de ideas. Durante los primeros siglos de la iglesia, los cristianos llevaron a cabo una intensa reflexi\u00f3n; aprendieron a presentar sus ideas de distintas formas en el di\u00e1logo y el debate con los seguidores de otras religiones. Dentro de esta corriente, una obra cl\u00e1sica es&nbsp;Evangelism in the Early Church, de Michael Green, publicada en 1970. Otros estudiosos, siguiendo las huellas del brit\u00e1nico Edward Gibbon, historiador de la Antig\u00fcedad que vivi\u00f3 en el siglo XVIII, han se\u00f1alado como \u00abcausas\u00bb del triunfo de los cristianos su celo intolerante, su doctrina sobre la vida despu\u00e9s de la muerte, sus poderes milagrosos, su moral austera y su organizaci\u00f3n. Por su parte, Ramsay MacMullen, en su&nbsp;Christianizing the Roman Empire, publicado en 1984, a\u00f1adi\u00f3 una sexta causa a la lista de Gibbon: la fuerza; en los primeros siglos, la fuerza psicol\u00f3gica de los exorcismos y los milagros, y en los siglos IV y V, la fuerza f\u00edsica, respaldada por el Estado, de la destrucci\u00f3n y la coacci\u00f3n.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Kreider centra su atenci\u00f3n en cuatro factores adicionales. Vuelvo a citar extensamente el Pr\u00f3logo:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>En primer lugar, la paciencia. Esta no era una virtud apreciada entre los griegos y los romanos, y los estudiosos del cristianismo primitivo le han prestado poca atenci\u00f3n. Sin embargo, para los primeros cristianos tuvo una importancia crucial. Ellos hablaron y escribieron sobre la paciencia; de hecho, fue la primera virtud a la que dedicaron un tratado, y terminaron escribiendo al menos tres sobre ella. Los autores cristianos la definieron como \u00abla virtud m\u00e1s excelsa\u00bb y como \u00abla mayor de las virtudes\u00bb, la que era \u00abespecialmente cristiana\u00bb. Los cristianos cre\u00edan que Dios es paciente y que Jes\u00fas era la encarnaci\u00f3n visible de la paciencia. Y concluyeron que ellos, poniendo su fe en Dios, deb\u00edan ser pacientes: no pretender controlar los acontecimientos, no angustiarse ni tener prisa y no recurrir a la fuerza para lograr sus metas. [\u2026]<\/p><p>En segundo lugar, el&nbsp;habitus, o sea, su comportamiento corporal y visible. Las fuentes rara vez testimonian que las primeras comunidades creciesen porque los cristianos ganaran debates; antes bien, prosperaron porque la conducta habitual de estos (enraizada en la paciencia) resultaba peculiar y atractiva. Su&nbsp;<em>habitus<\/em>&nbsp;\u2014t\u00e9rmino que tom\u00f3 del soci\u00f3logo franc\u00e9s Pierre Bourdieu\u2014 les permiti\u00f3 afrontar, de una manera que ofrec\u00eda esperanza, problemas a los que todo el mundo se enfrenta sin encontrar normalmente soluci\u00f3n. Cuando se cuestionaban sus ideas, los cristianos remit\u00edan a su forma de actuar, a sus obras. Cre\u00edan que su&nbsp;<em>habitus<\/em>, la conducta que encarnaban, era una puesta en pr\u00e1ctica de su mensaje. Las fuentes indican que fue su&nbsp;<em>habitus<\/em>, m\u00e1s que sus ideas, lo que atrajo a la mayor\u00eda de los paganos que terminaron por unirse a ellos. [\u2026]<\/p><p>En tercer lugar, la catequesis y el culto. Los primeros cristianos pon\u00edan mucho empe\u00f1o en la configuraci\u00f3n del&nbsp;<em>habitus<\/em>&nbsp;de sus miembros. Por ello, daban una gran importancia a la catequesis (la formaci\u00f3n y la ense\u00f1anza esmeradas) de preparaci\u00f3n para el bautismo. De hecho, los cristianos se tomaban la catequesis mucho m\u00e1s en serio que los miembros de otras religiones de la \u00e9poca, y ello por una buena raz\u00f3n: cre\u00edan que quienes hab\u00edan sido educados en la sociedad grecorromana ten\u00edan firmemente arraigados los h\u00e1bitos impacientes, opuestos a los de Jesucristo. Sab\u00edan por experiencia que, para que una persona adquiriese costumbres caracterizadas por la paciencia, necesitaba tiempo, la ayuda amistosa de unos tutores y un entorno que le facilitase crecer en el estilo de vida paciente t\u00edpico de los cristianos. A los catec\u00famenos (o sea, a quienes estaban recibiendo catequesis para prepararse al bautismo) y, por supuesto, a los de fuera, no se les permit\u00eda participar en la oraci\u00f3n comunitaria y la eucarist\u00eda, que constitu\u00edan el coraz\u00f3n del culto. Terminada la instrucci\u00f3n, los aspirantes a cristianos eran bautizados y despu\u00e9s sustentados por el culto de las asambleas cristianas. Este era esencial para la misi\u00f3n de la iglesia. En \u00e9l los cristianos glorificaban a Dios y renovaban su&nbsp;<em>habitus<\/em>&nbsp;paciente. [\u2026]<\/p><p>En cuarto lugar, el fermento. Los primeros cristianos no escribieron de forma expl\u00edcita sobre esta cuesti\u00f3n, pero me parece una met\u00e1fora \u00fatil para describir la manera en que se produjo su crecimiento paciente. Actuaba con tenacidad, en virtud de lo que el te\u00f3logo Or\u00edgenes llam\u00f3 la \u00abfuerza invisible\u00bb de Dios; no era susceptible de control humano y tampoco pod\u00eda acelerarse su ritmo. Pero en el fermento hab\u00eda una energ\u00eda efervescente \u2014una vida interior que se expand\u00eda desde lo m\u00e1s hondo\u2014 cuyo potencial era inmenso.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Desde la tradici\u00f3n \u00absectaria\u00bb anabautista en que me encuentro, la adopci\u00f3n del cristianismo como religi\u00f3n estatal del Imperio Romano se ve no como su triunfo sino como su claudicaci\u00f3n. Identificamos con la presunta conversi\u00f3n de Constantino el Grande, el momento de \u00abla ca\u00edda\u00bb de la iglesia primitiva, el momento cuando dej\u00f3 de ser ya la comunidad del Esp\u00edritu que segu\u00eda fielmente las huellas de Jes\u00fas el crucificado, para convertirse en instrumento del Imperio para la pacificaci\u00f3n y el control psicol\u00f3gico de las masas bajo la soberan\u00eda dictatorial de emperadores sanguinarios y sin escr\u00fapulos.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/kreid_pac.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-419\" width=\"180\" height=\"275\" srcset=\"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/kreid_pac.jpg 463w, https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/kreid_pac-196x300.jpg 196w\" sizes=\"auto, (max-width: 180px) 100vw, 180px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>El emperador y los obispos llegaron a una componenda donde parec\u00eda que todos sal\u00edan ganando. El emperador abandonaba la persecuci\u00f3n de los cristianos, renunciaba a ser adorado como un dios, y aceptaba sobre s\u00ed la soberan\u00eda del \u00abRey de reyes\u00bb, Jesucristo. La iglesia reconoc\u00eda, a cambio, la l\u00f3gica de que por cuanto Cristo gobierna a la humanidad entera desde el cielo, el poder inigualable e incontestable del emperador ten\u00eda que haberle venido por designaci\u00f3n y delegaci\u00f3n directa del Cielo. Todo lo que hac\u00eda y mandaba el emperador, era como vicario y representante en la tierra del poder soberano de Cristo. No s\u00e9 si alguien se pronunci\u00f3 en estos t\u00e9rminos en aquella era; ese fue el efecto, sin embargo, de la \u00abcristianizaci\u00f3n\u00bb del imperio y la \u00abestatizaci\u00f3n\u00bb del cristianismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Me resultan interesant\u00edsimos todos los cap\u00edtulos de este libro que describen la vida y el impacto de la iglesia de los primeros siglos. Pero confieso que me resulta de igual o especial inter\u00e9s, sin embargo, la cuarta y \u00faltima parte del libro, que habla de la transformaci\u00f3n posterior del cristianismo. El abandono de su esencia primitiva, para adecuarse a las exigencias que necesariamente impon\u00eda ahora su condici\u00f3n de religi\u00f3n estatal e instrumento de control psicol\u00f3gico de la poblaci\u00f3n del imperio.<\/p>\n\n\n\n<p>Poco lugar iba a quedar ahora para la virtud cristiana excelsa de la paciencia, ni para el cultivo de un&nbsp;<em>habitus<\/em>&nbsp;caracter\u00edstico, ni para una catequesis paciente y lenta, cuando toda la poblaci\u00f3n del imperio se ve\u00eda obligada a adoptar el cristianismo. Todo el mundo ten\u00eda ahora cabida en la eucarist\u00eda; y m\u00e1s que la acci\u00f3n de un fermento invisible, la iglesia cristiana se llenaba ahora de personas que \u2014en imitaci\u00f3n del emperador\u2014 reconoc\u00edan de boca la soberan\u00eda del crucificado, pero viv\u00edan sus vidas como les ven\u00eda en gana, sin ninguna intenci\u00f3n de \u00abtomar cada uno su cruz y seguirle\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Siempre me ha extra\u00f1ado la apolog\u00e9tica como disciplina filos\u00f3fico-teol\u00f3gica del pensamiento cristiano. La apolog\u00e9tica parte del convencimiento de que sea posible presentar argumentos tan s\u00f3lidos y convincentes de que el cristianismo es razonable, que conseguir\u00e1n que cualquier persona con un intelecto suficientemente desarrollado, se acabe por convencer.<\/p>\n\n\n\n<p>A m\u00ed, al contrario, siempre me ha parecido que decidirse por seguir a Jes\u00fas exige conocer a personas cuya vida, testimonio personal, obras, forma de relacionarse con el pr\u00f3jimo, capacidad de amar y perdonar,&nbsp;<em>paciencia<\/em>, etc., constituya en s\u00ed una invitaci\u00f3n. Lo que Kreider describe como el&nbsp;<em>habitus<\/em>&nbsp;de los primeros cristianos. Hay vidas que convencen, donde los argumentos y razonamientos no llegan.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto, sin embargo, nos obliga a tomarnos seriamente lo que significa seguir a Jes\u00fas en justicia, santidad, y entrega por el pr\u00f3jimo. Mucho m\u00e1s f\u00e1cil era discutir y porfiar que lo que creemos es razonable. Tambi\u00e9n nos exige crear y comprometernos con comunidades de personas donde fomentamos ese&nbsp;<em>habitus<\/em>, y nos apoyamos mutuamente en nuestro empe\u00f1o en vivir vidas que sean un testimonio, una luz en el mundo, una ciudad en la cima de un monte, imposible de esconder.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alan Kreider fue un historiador menonita estadounidense, que adem\u00e1s de su carrera acad\u00e9mica, se dedic\u00f3 a promover la visi\u00f3n anabautista en el Reino Unido durante el \u00faltimo tercio del siglo XX. Ofrezco aqu\u00ed una rese\u00f1a de su \u00faltimo libro, \u00abLa Paciencia. El sorprendente fermento del cristianismo en el imperio romano\u00bb [&#8230;]<\/p>\n<p>6 de mayo de 2019    \u2022    Lectura: 8 min. <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":414,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"generate_page_header":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-411","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-sin-categoria","no-featured-image-padding"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/411","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=411"}],"version-history":[{"count":9,"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/411\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":447,"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/411\/revisions\/447"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/media\/414"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=411"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=411"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=411"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}