{"id":523,"date":"2019-12-05T16:50:31","date_gmt":"2019-12-05T16:50:31","guid":{"rendered":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/?p=523"},"modified":"2019-12-06T15:41:29","modified_gmt":"2019-12-06T15:41:29","slug":"2019-022","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/2019\/12\/05\/2019-022\/","title":{"rendered":"Un legado sumamente valioso"},"content":{"rendered":"\n<h1 class=\"wp-block-heading\">Un legado sumamente valioso<\/h1>\n\n\n\n<p style=\"font-size:14px\">22 de julio de 2019&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2022&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Lectura: 4 min. <br>Foto: La familia de Christian H. Byler y Sadie Zook <\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><em>El Se\u00f1or, el Se\u00f1or, Dios tierno e indulgente, perezoso para la rabia e inmenso en cuanto a amor y fidelidad, que conserva el amor a miles para levantarles la culpa y el castigo y el pecado aunque en absoluto los tenga por inocentes, teniendo presente la maldad de los padres contra sus hijos y contra sus nietos, bisnietos y tataranietos<\/em>\u00a0(Ex 34,6-7)(( Traducci\u00f3n propia, D.B.)).<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p><strong>E<\/strong>sta declaraci\u00f3n de la ternura e indulgencia del Se\u00f1or que oye Mois\u00e9s en visi\u00f3n, da testimonio de que qui\u00e9nes y c\u00f3mo somos, afecta inevitablemente a nuestros descendientes. Todos estamos forjando \u2014aunque no lo sepamos\u2014 un legado para nuestros hijos y nietos y toda la cadena de los que vengan despu\u00e9s. Aunque me gusta leer todo tipo de informaci\u00f3n disto mucho de ser experto en, por ejemplo, gen\u00e9tica. Pero si he entendido correctamente, aunque nuestra conducta no puede alterar nuestros genes, s\u00ed puede alterar la&nbsp;<em>expresi\u00f3n<\/em>&nbsp;de esos genes en nuestros hijos, para predisponerlos en determinadas direcciones \u2014para bien o para mal\u2014.<\/p>\n\n\n\n<p>La revelaci\u00f3n b\u00edblica viene a decir lo mismo, aunque enfocado desde la realidad del amor divino. Dios es fiel, y no solamente bendecir\u00e1 a quienes le aman y aman al pr\u00f3jimo \u00abcomo Dios manda\u00bb, sino que extender\u00e1 esa bendici\u00f3n hasta alcanzar, como m\u00ednimo, cuatro generaciones. Si somos buenas personas, dejaremos a nuestros descendientes un legado inmensamente ben\u00e9fico ante Dios. Si somos malas personas, influiremos negativamente en nuestros descendientes: \u00abla maldad de los padres contra sus hijos y contra sus nietos, bisnietos y tataranietos\u00bb que dice el texto de \u00c9xodo. Y sin embargo, tambi\u00e9n opera sobre cada uno de nosotros la inmensidad de la compasi\u00f3n, el perd\u00f3n, la ternura e indulgencia del Se\u00f1or, que es capaz de revertir los efectos de la maldad que hemos heredado.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos d\u00edas estoy preparando una segunda edici\u00f3n de las memorias de mi madre, Anna Melinda Hallman. Al estilo americano, ella se cambi\u00f3 el apellido al de mi padre al casarse, y siempre firmaba Anna H. Byler.<\/p>\n\n\n\n<p>Ten\u00eda 9 a\u00f1os m\u00e1s que yo ahora, cuando en 1992 concluy\u00f3 el proyecto de pasar en limpio las anotaciones acumuladas en diarios y cartas, junto con escenas conservadas en el recuerdo. Desde que nos leg\u00f3 a sus hijos este tesoro, albergo la idea de hacer algo as\u00ed yo tambi\u00e9n alg\u00fan d\u00eda. Algunas anotaciones he empezado a hacer, ya veremos\u2026 Antes, tengo el proyecto de publicar \u2014en ingl\u00e9s, lamentablemente\u2014 estas memorias de mi madre. Mi padre tambi\u00e9n escribi\u00f3 un librito con sus memorias, aunque mucho menos completo y no tan interesante para un p\u00fablico lector general. Seguramente har\u00e9, sin embargo, algunas copias para mis hijos y nietos.<\/p>\n\n\n\n<p>Repasar este legado escrito de mis padres, como se comprender\u00e1, me remueve mucho la memoria y despierta recuerdos de mi infancia y ni\u00f1ez y adolescencia. Y me hace reflexionar sobre el legado que cada cual tenemos oportunidad de crear y dejar para nuestros descendientes.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-table is-style-stripes\"><table class=\"\"><tbody><tr><td>&nbsp;<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"180\" height=\"134\" class=\"wp-image-527\" style=\"width: 180px;\" src=\"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/022B.jpg\" alt=\"\"> <\/td><td class=\"has-text-align-left\" data-align=\"left\"><em>Mi bisabuelo B.B. Stoltzufs, y yo.<\/em> <\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n\n\n\n<p style=\"font-size:14px\"><\/p>\n\n\n\n<p>Mi bisabuelo Christian Byler fue ordenado al ministerio cristiano menonita en Estados Unidos en el siglo XIX. Su esposa, Sadie Zook, fue recordada por una espiritualidad contagiosa y por estar cantando siempre alabanzas al Se\u00f1or. Tambi\u00e9n fue ministro menonita otro bisabuelo, Benjamin B. Stoltzfus, el padre de mi abuela paterna. Cuando me dej\u00e9 la barba en 1968, todos dec\u00edan que me parec\u00eda a \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Por el lado de mi madre, sus antepasados se encontraban entre los menonitas que en el siglo XVIII emigraron de Pensilvania a Ontario (Canad\u00e1) por objeci\u00f3n de consciencia. Pensilvania se sumaba a las colonias inglesas que se rebelaban contra el rey para fundar lo que es hoy Estados Unidos; pero ellos le\u00edan en sus Biblias que hab\u00eda que someterse a las autoridades, que han sido ordenadas por Dios. Mi abuelo materno, Eli S. Hallman, fue ordenado al ministerio cristiano menonita en Canad\u00e1 en 1892, veintid\u00f3s a\u00f1os antes de que naciera mi madre.<\/p>\n\n\n\n<p>Y por \u00faltimo, mis padres respondieron al llamamiento a irse de misioneros evang\u00e9licos a Argentina, donde nac\u00ed yo.<\/p>\n\n\n\n<p>Entiendo que mi vida y ministerio ha dado continuidad en el tiempo a la dedicaci\u00f3n a la iglesia y al reinado de Dios, que vivieron en su generaci\u00f3n todos estos antepasados. Y otros muchos m\u00e1s entre mis antepasados, que aunque no sirviesen necesariamente a la iglesia en el ministerio cristiano, sin embargo amaron a Dios y al pr\u00f3jimo, y procuraron ser fieles a la ense\u00f1anza de Jes\u00fas y los ap\u00f3stoles, cada cual en su generaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00e9 que muchos \u2014seguramente la mayor\u00eda\u2014 de los que lean esta reflexi\u00f3n tendr\u00e1n una historia familiar muy diferente, donde no sea tan f\u00e1cil identificar antepasados que fueran motivo de bendici\u00f3n para su posteridad. En cualquier caso, quiero dejar dos ideas que, aunque puedan parecer contradictorias, est\u00e1n ambas encerradas en el texto de \u00c9xodo con que hemos empezado esta reflexi\u00f3n:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>Nunca es tarde para empezar cada uno de nosotros una cadena de bendici\u00f3n que se extienda a nuestros hijos, nietos, bisnietos y tataranietos. Si amamos a Dios y al pr\u00f3jimo, si andamos en los caminos del Se\u00f1or, esto supone bendici\u00f3n y bienaventuranza para nosotros, naturalmente, pero tambi\u00e9n para nuestros descendientes. Dios se acordar\u00e1 de nosotros para tratarles con cari\u00f1o y benevolencia. \u00a1Un legado sumamente valioso!<br><br><\/li><li>La misericordia, el amor, la ternura e indulgencia del Se\u00f1or puede invertir todos los efectos negativos \u2014o la mayor\u00eda de ellos\u2014 que nos hayan dejado las vidas de nuestros antepasados. Tal vez tengamos algo m\u00e1s de lucha en algunos particulares, pero nadie est\u00e1 fuera del alcance de la gracia de Dios porque sus padres o abuelos no hayan tenido la oportunidad de conocer al Se\u00f1or que s\u00ed hemos tenido nosotros. Al final ese es el mensaje de estos dos vers\u00edculos: no tanto la trasmisi\u00f3n biol\u00f3gica de maldici\u00f3n, como la oportunidad de empezar una cadena nueva, de bendici\u00f3n, para las generaciones que nos seguir\u00e1n.<\/li><\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Siempre me ha llamado la atenci\u00f3n c\u00f3mo en la Biblia las bendiciones (y las maldiciones) se trasmiten de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n. En Cristo no estamos condenados a vivir bajo la sombra de una maldici\u00f3n ancestral. Podemos, sin embargo, trasmitir bendici\u00f3n \u2014tambi\u00e9n en Cristo\u2014 a nuestros descendientes. [&#8230;]<\/p>\n<p>22 de julio de 2019    \u2022    Lectura: 4 min.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":525,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"generate_page_header":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-523","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-sin-categoria","no-featured-image-padding"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/523","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=523"}],"version-history":[{"count":11,"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/523\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":681,"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/523\/revisions\/681"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/media\/525"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=523"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=523"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=523"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}