{"id":536,"date":"2019-12-06T06:51:06","date_gmt":"2019-12-06T06:51:06","guid":{"rendered":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/?p=536"},"modified":"2022-03-31T16:08:00","modified_gmt":"2022-03-31T16:08:00","slug":"2019-023","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/2019\/12\/06\/2019-023\/","title":{"rendered":"Izquierda y derecha"},"content":{"rendered":"\n<h1 class=\"wp-block-heading\">Izquierda y derecha<\/h1>\n\n\n\n<p style=\"font-size:14px\">5 de agosto de 2019&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2022&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Lectura: 5 min. <\/p>\n\n\n\n<p><strong>E<\/strong>stos d\u00edas en mi lectura b\u00edblica he tropezado con un texto que me ha sorprendido, aunque sin duda lo he le\u00eddo otras muchas veces. Se trata de Eclesiast\u00e9s 10,2. Una traducci\u00f3n&nbsp;<em>literal<\/em>&nbsp;pondr\u00eda: \u00abEl coraz\u00f3n del sabio, a su derecha; el coraz\u00f3n del est\u00fapido, a su izquierda\u00bb. Una traducci\u00f3n m\u00e1s clara del&nbsp;<em>sentido<\/em>, dar\u00eda algo como: \u00abEl diestro es sabio, el zurdo es est\u00fapido\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Soy zurdo y doy gracias por vivir en una cultura y mundo moderno donde los antiguos prejuicios que todav\u00eda perviven en el lenguaje, no son prejuicios reales que nadie albergue hoy d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Hubo cuando era normal considerar que la mano derecha era la correcta, la justa, la mano de la rectitud, el honor, el bien, la mano de confianza. La diestra \u2014como la propia palabra indica\u2014 era donde reside la&nbsp;<em>destreza<\/em>, la habilidad, la perfecci\u00f3n en el oficio. Mientras que la mano izquierda, la&nbsp;<em>siniestra<\/em>, era de donde ven\u00edan los siniestros, lo tenebroso, lo traicionero, tal vez hasta la maldad. Superado este prejuicio hoy d\u00eda, a veces me describo como \u00absiniestro\u00bb y no como \u00abzurdo\u00bb. Como se comprender\u00e1, esto resulta gracioso; nadie se me asusta.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero seg\u00fan este texto de Eclesiast\u00e9s, \u00abel coraz\u00f3n a la derecha\u00bb, la preferencia por la diestra, era de mente o mentalidad sabia; la preferencia por la siniestra era, por naturaleza, estupidez.<\/p>\n\n\n\n<p>Alarmado, realic\u00e9 un peque\u00f1o estudio de la cuesti\u00f3n en los textos b\u00edblicos y descubr\u00ed, para mi alivio, que esto no es en absoluto t\u00edpico en la Biblia. Hay dos formas t\u00edpicas de referirse a la izquierda en la Biblia. Por una parte tendr\u00edamos el empleo descriptivo: \u00abJunto al candelabro hay dos olivos, uno a la derecha del cuenco y otro a la izquierda\u00bb (Zac 4,3). Por otra parte est\u00e1 la izquierda como orientaci\u00f3n geogr\u00e1fica: t\u00edpicamente el levante se conceb\u00eda de frente y el mar (Mediterr\u00e1neo) a la espalda; por consiguiente la palabra \u00abizquierda\u00bb, en lengua hebrea, muchas veces significa \u00abnorte\u00bb. Para mi tranquilidad como zurdo, el&nbsp;<em>\u00fanico<\/em>&nbsp;texto de la Biblia que expresa claramente un juicio de valor con respecto a izquierda y derecha, es este que he le\u00eddo ahora: Eclesiast\u00e9s 10,2.<\/p>\n\n\n\n<p>La cuesti\u00f3n me dej\u00f3 pensativo, sin embargo. Para los zurdos la \u00abense\u00f1anza b\u00edblica\u00bb tiene poco impacto, qued\u00e1ndose en un solo vers\u00edculo cuya existencia nadie recuerda. Pero la Biblia expresa otros prejuicios sociales con m\u00e1s consistencia, reiteradamente, que provocan un da\u00f1o social mucho m\u00e1s permanente.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay una aceptaci\u00f3n, por ejemplo, de la idea de \u00ablinaje\u00bb, donde la vocaci\u00f3n al sacerdocio nada tiene que ver con la espiritualidad personal sino que viene dada por la tribu en que un hebreo ha nacido. La realeza divinamente ordenada tambi\u00e9n es hereditaria, de manera que se justifica que Jes\u00fas sea el Mes\u00edas leg\u00edtimo de Dios por descender del rey David. La Biblia entera parte de la noci\u00f3n de que Dios pudiera privilegiar a los descendientes de un hombre, Abrah\u00e1n, relegando a todas las dem\u00e1s familias de la tierra a un papel secundario. Bien es cierto que en el Nuevo Testamento al final se acaba imponiendo una integraci\u00f3n voluntaria, simb\u00f3lica, de cualquier \u00abgentil\u00bb al pueblo de Dios. Pero la base racial \u2014francamente racista\u2014 de fondo en el relato b\u00edblico no acaba del todo anulada.<\/p>\n\n\n\n<p>La \u00abbase b\u00edblica\u00bb para la preferencia del var\u00f3n sobre la mujer se sigue predicando en muchas iglesias incluso hoy, en el siglo XXI, cuando quisi\u00e9ramos imaginar que tama\u00f1o disparate ya ha sido superado. Cu\u00e1ntas veces las mujeres oprimidas y maltratadas por sus padres, t\u00edos y hermanos, maridos, suegros y cu\u00f1ados, se han visto obligadas a bajar la cabeza y aceptar su condici\u00f3n de inferioridad social porque se esgrim\u00eda la inspiraci\u00f3n de la Biblia como argumento para derrotar sus aspiraciones. \u00abQue calle la mujer en la reuni\u00f3n y pregunte a su marido en casa\u00bb, viene a instruir el ap\u00f3stol. Entre tanto el var\u00f3n se constituye en eslab\u00f3n imprescindible en la cadena \u00abb\u00edblica\u00bb de mando: Dios, Cristo, el var\u00f3n, y por fin la mujer y los ni\u00f1os. \u00a1Durante cu\u00e1ntas generaciones se ha machacado la autoestima de las mujeres con esta doctrina nociva!<\/p>\n\n\n\n<p>En fin\u2026 Podr\u00eda poner alg\u00fan otro ejemplo de prejuicio social apuntalado con textos b\u00edblicos, pero ya no hace falta para la presente reflexi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed es donde quisiera romper una lanza a favor de un uso&nbsp;<em>no fetichista<\/em>&nbsp;de las Escrituras. El Esp\u00edritu Santo no abandon\u00f3 sus responsabilidades como Revelador de la verdad de Dios a la humanidad en cuanto acab\u00f3 de inspirar el libro de Apocalipsis. Jes\u00fas no es el gran ausente de la iglesia, sino que est\u00e1 presente y ejerce hoy tambi\u00e9n como Cabeza real y efectiva, capaz de instruirnos como instru\u00eda a su pueblo en el siglo I.<\/p>\n\n\n\n<p>La Biblia es un factor especial e indispensable en el pensamiento cristiano. Siempre lo ser\u00e1. Pero no es el \u00fanico factor. Dios habl\u00f3 desde el contexto de su d\u00eda y en t\u00e9rminos comprensibles en su d\u00eda a todas las generaciones desde Abrah\u00e1n hasta los ap\u00f3stoles, y esa palabra de Dios qued\u00f3 plasmada en nuestros textos sagrados. As\u00ed tambi\u00e9n, Dios sigue habl\u00e1ndonos hoy. Lo hace en el contexto de nuestra generaci\u00f3n y en t\u00e9rminos comprensibles para nuestra generaci\u00f3n. Y eso quiere decir que hay cosas \u2014como los prejuicios sociales\u2014 que se han ido abandonando porque era necesario abandonarlos, donde Dios est\u00e1 guiando hoy a su iglesia a otras f\u00f3rmulas que las pronunciadas por sus siervos en generaciones pasadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto no es negar la Biblia. Es reconocerle su justo valor como palabras de un Dios que habl\u00f3 entonces y tambi\u00e9n habla hoy. Por supuesto que nos interesa saber lo que habl\u00f3 entonces. \u00a1Yo leo cada ma\u00f1ana un cap\u00edtulo del Antiguo Testamento en hebreo y otro del Nuevo en griego! Pero eso no quiere decir que no haga falta o\u00edr su voz hoy, para abandonar conceptos y prejuicios \u00abb\u00edblicos\u00bb que ya era hora de dejar atr\u00e1s.\u00a0<em>Especialmente<\/em>\u00a0en cuanto a aceptar al pr\u00f3jimo que no es como uno mismo, reconocer la val\u00eda personal del despreciado y la marginada entre nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEl que tiene o\u00eddos para o\u00edr, que oiga\u00bb. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En Eclesiast\u00e9s 10,2 encontramos una referencia a la mano derecha como propia de la sabidur\u00eda; y la izquierda, de la estupidez. Como zurdo que soy me llam\u00f3 la atenci\u00f3n. Investigando, descubro que no es un prejuicio que se generalice en la Biblia. Pero eso me ha hecho pensar sobre otros prejuicios que s\u00ed parecen tener respaldo b\u00edblico. [&#8230;]<\/p>\n<p>5 de agosto de 2019    \u2022    Lectura: 5 min.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":538,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"generate_page_header":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-536","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-sin-categoria","no-featured-image-padding"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/536","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=536"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/536\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2174,"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/536\/revisions\/2174"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/media\/538"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=536"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=536"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=536"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}