{"id":619,"date":"2019-12-06T11:07:02","date_gmt":"2019-12-06T11:07:02","guid":{"rendered":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/?p=619"},"modified":"2019-12-06T11:22:02","modified_gmt":"2019-12-06T11:22:02","slug":"2019-032","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/2019\/12\/06\/2019-032\/","title":{"rendered":"\u00bfC\u00f3mo cuenta el origen del mundo el libro de G\u00e9nesis?"},"content":{"rendered":"\n<h1 class=\"wp-block-heading\">\u00bfC\u00f3mo cuenta el origen del mundo el libro de G\u00e9nesis?<\/h1>\n\n\n\n<p style=\"font-size:14px\">29 de octubre de 2019&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2022&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Lectura: 7 min.<br><strong>Ilustraci\u00f3n:<\/strong> <em>Ad\u00e1n y Eva<\/em>&nbsp;(detalle), Lucas Cranach el Viejo [1526] <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-table\"><table class=\"has-subtle-light-gray-background-color has-background\"><tbody><tr><td> \u2022 <\/td><td class=\"has-text-align-left\" data-align=\"left\">En&nbsp;<em><a href=\"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/2019\/12\/06\/2019-031\/\">Evoluci\u00f3n, creaci\u00f3n, y la fe cristiana<\/a><\/em>, describ\u00eda el triste panorama que se presenta cuando personas bienintencionadas, que piensan de alguna manera estar promoviendo la fe cristiana, niegan la evoluci\u00f3n biol\u00f3gica \u2014un hecho sobradamente comprobado\u2014. Yerran en lo esencial, que es confundir el mensaje de la Biblia. La Biblia no pretende debatir con los cient\u00edficos de nuestra era. Pretende ense\u00f1ar a vivir como expresi\u00f3n de amor a Dios y amor al pr\u00f3jimo, en imitaci\u00f3n de nuestro Se\u00f1or Jes\u00fas. <\/td><td> \u2022  <\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>E<\/strong>l libro de G\u00e9nesis trae tres narraciones que cuentan, cada cual a su manera, el origen del mundo y de las especies vegetales y animales en esta tierra.<\/p>\n\n\n\n<p>Son tres narraciones, diferentes entre s\u00ed. Cada una de ellas digna de ser tenida en cuenta por lo que pone, digna de ser le\u00edda con atenci\u00f3n. El error m\u00e1s habitual es pensar que las primeras dos narraciones describen las mismas cosas, pensar que sea posible coordinar lo que pone en una y en la otra y fundirlas en una sola y misma narraci\u00f3n. Y se tiende a ignorar del todo que lo que cuenta la tercera tambi\u00e9n es la creaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">G\u00e9nesis 1,1-2,3<\/h5>\n\n\n\n<p>En&nbsp;G\u00e9nesis 1,1-2,3, entonces, tenemos una progresi\u00f3n que empieza con un caos primigenio, un universo de agua inf\u00e9rtil y oscura sobre la que se agita el aliento divino. De ese caos acu\u00e1tico Dios empieza a generar orden.<\/p>\n\n\n\n<p>Primero crea la luz y la distingue de la oscuridad, generando as\u00ed orden entre el d\u00eda y la noche.<\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n separa el agua primigenia hacia arriba y hacia abajo con una b\u00f3veda r\u00edgida, ordenando as\u00ed tres espacios esenciales y separados: arriba el cielo de agua, en el medio el aire y la tierra firme, y por debajo los oc\u00e9anos y mares (y el agua que aparece cuando se cavan pozos).<\/p>\n\n\n\n<p>Existiendo la tierra firme, Dios hace que de ella germine la vida vegetal, especificando que sea de manera ordenada: de la semilla de cada planta brotar\u00e1 igual planta, evitando as\u00ed el caos de que de un grano de trigo salga una lechuga, por ejemplo.<\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n Dios crea los astros que surcar\u00e1n la b\u00f3veda firme, y pone orden y jerarqu\u00eda entre ellos, con un astro principal que reinar\u00e1 de d\u00eda y el otro que reinar\u00e1 de noche.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora toca crear la vida marina y la vida a\u00e9rea; tambi\u00e9n de manera perfectamente ordenada, evitando as\u00ed el caos de que del huevo de un gorri\u00f3n salgan moscas, o que de un delf\u00edn nazcan anchoas.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora toca crear la vida terrestre; tambi\u00e9n de manera ordenada, evitando el caos de que del huevo de una serpiente pudiera nacer un cordero. Entre los seres terrestres se encuentra, naturalmente el ser humano, con el comentario harto curioso de que es var\u00f3n y mujer igual que Dios. Donde m\u00e1s se explaya ahora la narraci\u00f3n, sin embargo, es otra vez el ordenamiento y la jerarqu\u00eda, por cuanto el ser humano ha de ejercer dominio sobre toda la vida marina, a\u00e9rea y terrestre.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay muchas cosas interesantes aqu\u00ed, dignas de profundizar, pero solo mencionar\u00e9 una. Como hay tanto \u00e9nfasis en el orden, en derrotar el caos dej\u00e1ndolo todo perfectamente ordenado y jerarquizado, es curioso lo que al autor b\u00edblico \u00abse le olvid\u00f3\u00bb. No indica que Dios haya puesto orden en la sociedad humana. No habla del dominio de varones sobre mujeres, de blancos sobre otras razas, de ricos sobre pobres, amos sobre esclavos, generales sobre soldados rasos, nobles y reyes sobre campesinos y trabajadores. \u00a1Curioso \u00abolvido\u00bb! \u00bfNo ser\u00e1 que estas jerarqu\u00edas sociales son creaci\u00f3n humana y no divina?<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00edamos mencionado el comentario \u00abharto curioso\u00bb de que el ser humano fuera creado var\u00f3n y mujer igual que Dios. En efecto viene a afirmar que la mujer, tanto como el var\u00f3n, es imagen de Dios, en absoluto inferior al var\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">G\u00e9nesis 2,4-3,29<\/h5>\n\n\n\n<p>En los dos cap\u00edtulos comprendidos entre&nbsp;G\u00e9nesis 2,4-3,29&nbsp;tenemos, en primer lugar, un orden diferente de creaci\u00f3n; y en segundo lugar, una descripci\u00f3n mucho m\u00e1s dilatada y detallada de la creaci\u00f3n del ser humano.<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto a lo primero, empezamos con que Dios crea de golpe, en un mismo d\u00eda, cielos y tierra. No dice, por cierto, que el cielo sea de agua ni que haya una b\u00f3veda firme llena de astros.<\/p>\n\n\n\n<p>Es imposible crear la vida vegetal a continuaci\u00f3n, sin embargo, porque todav\u00eda no hay seres humanos para cultivar las plantas. Entonces el Se\u00f1or crea al ser humano (uno solo y hermafrodita: ambos sexos en un mismo cuerpo), y ahora s\u00ed crea la vegetaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Hace falta alguien que acompa\u00f1e al ser humano solitario, sin embargo, y empieza as\u00ed el proceso de ir creando los animales, ver el nombre que el ser humano les pone, constatar que no son una compa\u00f1\u00eda adecuada, y aparecer el siguiente animal. Por fin Dios decide dividir al ser humano en dos partes, una masculina y otra femenina. El ser humano se expresa satisfecho con el resultado: ahora s\u00ed que se siente acompa\u00f1ado.<\/p>\n\n\n\n<p>No hemos terminado con la creaci\u00f3n del ser humano, sin embargo, ya que faltan algunos elementos que son esencialmente constitutivos de nuestra humanidad. Esto es lo que cuenta el cap\u00edtulo 3.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay que explicar c\u00f3mo es que sabemos distinguir entre el bien y el mal, c\u00f3mo es que conocemos el mal, por tr\u00e1gicas y dif\u00edciles que sean las consecuencias de conocerlo. (Sabemos que aflora y se desarrolla plenamente la humanidad todav\u00eda infantil de nuestros hijos, cuando empiezan a distinguir entre el bien y el mal.)<\/p>\n\n\n\n<p>Hay que explicar la mortalidad. Cuando en nuestro desarrollo personal alcanzamos la madurez como seres humanos, no solo somos mortales sino que nos sabemos mortales; y esto condiciona hondamente nuestra identidad. Pi\u00e9nsese en que si no fuera porque Jes\u00fas muri\u00f3, podr\u00edamos abrigar serias dudas de que haya sido de verdad humano y no un ser puramente divino, un \u00abextraterrestre\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Otro aspecto esencial de la humanidad es la lucha \u00abmaldita\u00bb por la supervivencia, por conseguir alimentarnos y alimentar a nuestros hijos, frente a sequ\u00edas, plagas, y dem\u00e1s obst\u00e1culos. Parte de esa maldita lucha es social, las diferencias de poder, y la mutua incomprensi\u00f3n a la vez que atracci\u00f3n entre varones y mujeres. Luchar contra toda suerte de obst\u00e1culos malditos \u2014materiales y sociales\u2014 es tan parte de lo que significa ser humanos, como lo es distinguir entre el bien y el mal, o como lo es sabernos mortales.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora por fin, entonces, al terminar el cap\u00edtulo 3, podemos dar por acabada la creaci\u00f3n del ser humano. La manera que G\u00e9nesis 2,4-3,29 lo cuenta, sin embargo, es inmensamente rica y sugerente en lo que viene a afirmar acerca de c\u00f3mo hemos de relacionarnos correctamente con Dios nuestro Creador, y unos con otros.<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">G\u00e9nesis, cap\u00edtulos 6-9<\/h5>\n\n\n\n<p>Los cap\u00edtulos 6-9 de G\u00e9nesis&nbsp;traen una tercera narraci\u00f3n de la creaci\u00f3n. Tiene muchos elementos en com\u00fan con las primeras dos, pero es claramente diferente.<\/p>\n\n\n\n<p>Al igual que la primera, el punto de partida es un caos acu\u00e1tico inf\u00e9rtil, sin vida, sobre el cual sopla el aliento divino. Dios separa entonces los \u00e1mbitos esenciales para la vida \u2014aire, tierra, mar\u2014 aunque sin mencionar ninguna b\u00f3veda firme.<\/p>\n\n\n\n<p>G\u00e9nesis 1 empezaba con ese caos acu\u00e1tico, pero en G\u00e9nesis 6 nos propone que antes de este mundo presente hubiera otro, que fue destruido por las deficiencias morales de la humanidad. Este es seguramente el aspecto m\u00e1s destacado de la tercera forma de contar la creaci\u00f3n, y nos sirve de advertencia. El mismo poder capaz de crear es tambi\u00e9n capaz de \u00abdescrear\u00bb; y no conviene olvidar nunca el rigor moral de nuestro Creador.<\/p>\n\n\n\n<p>Como en la primera narraci\u00f3n y al contrario que la segunda, la vegetaci\u00f3n brota de la tierra seca sin intervenci\u00f3n humana. La vida animal, sin embargo, es en esta narraci\u00f3n la que necesita de los cuidados de la humanidad, sin los cuales no podr\u00eda haber llegado a establecerse en el mundo que Dios acaba de crear a partir del caos acu\u00e1tico.<\/p>\n\n\n\n<p>Los autores b\u00edblicos no eran tontos y se daban cuenta perfectamente que tenemos aqu\u00ed tres narraciones, con muchos puntos en com\u00fan pero tambi\u00e9n diferencias muy importantes entre s\u00ed. Tal vez lo contaran as\u00ed para evitar que los lectores cay\u00e9ramos en la trampa de imaginar que lo que nos estaban contando eran realidades materiales, como por ejemplo el orden en que se crearon unas cosas y otras, o los mecanismos (si evolutivos o si repentinos) de la creaci\u00f3n. Contando nuestros or\u00edgenes de tres maneras tan dispares, nos ayudan a fijar la atenci\u00f3n en lo que realmente importa:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>que hay un solo Se\u00f1or y Dios Creador de cielo y tierra y todo lo que en ellos hay;<\/li><li>que la humanidad hemos sido creados en relaci\u00f3n con Dios y el pr\u00f3jimo, y para relacionarnos con Dios y el pr\u00f3jimo;<\/li><li>que en medio de las luchas y dificultades de la vida, donde a veces parece que impera el caos, Dios sin embargo nos ha dado mucho orden;<\/li><li>pero que ese orden divinamente ordenado no incluye las jerarqu\u00edas, las diferencias sociales de poder;<\/li><li>y otras muchas lecciones bellas e importantes sobre la vida y sobre nuestra relaci\u00f3n con Dios, con el resto de seres creados, y unos con otros.<\/li><\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En los primeros cap\u00edtulos de G\u00e9nesis tenemos no uno, sino tres relatos sobre la creaci\u00f3n del mundo. Relatos que son diferentes entre s\u00ed, aunque con elementos en com\u00fan. De todo ello podemos aprender hondos y bell\u00edsimos conceptos sobre Dios, nosotros mismo, y nuestra relaci\u00f3n con el resto de los seres que Dios cre\u00f3. [&#8230;]<\/p>\n<p>29 de octubre de 2019    \u2022    Lectura: 7 min.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":626,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"generate_page_header":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-619","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-sin-categoria","no-featured-image-padding"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/619","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=619"}],"version-history":[{"count":11,"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/619\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":631,"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/619\/revisions\/631"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/media\/626"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=619"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=619"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=619"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}