{"id":859,"date":"2020-02-13T16:27:44","date_gmt":"2020-02-13T16:27:44","guid":{"rendered":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/?p=859"},"modified":"2020-02-13T16:40:30","modified_gmt":"2020-02-13T16:40:30","slug":"043","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/2020\/02\/13\/043\/","title":{"rendered":"El arco\u00edris"},"content":{"rendered":"\n<h1 class=\"wp-block-heading\">El arco\u00edris<\/h1>\n\n\n\n<p style=\"font-size:14px\">13 de febrero de 2020  \u2022  Lectura: 4 min.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>E<\/strong>sta ma\u00f1ana en mis lecturas diarias (un cap\u00edtulo del Antiguo Testamento en hebreo, otro del Nuevo en griego) me llam\u00f3 la atenci\u00f3n que en G\u00e9nesis 9 y Apocalipsis 10 apareciera mencionado el arco\u00edris.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que me llam\u00f3 la atenci\u00f3n fue, en primer lugar, lo muy\ndiferente que resulta una menci\u00f3n de la otra en cuanto al significado que se\natribuye al arco\u00edris. Despu\u00e9s, en segundo lugar, me qued\u00e9 con la curiosidad de\nsi no eran estas, acaso, las dos \u00fanicas menciones que se hacen del arco\u00edris en\ntoda la Biblia: justo en el primer libro y el \u00faltimo de la Biblia.<\/p>\n\n\n\n<p>Bueno, sobre esto \u00faltimo fue f\u00e1cil salir de duda. Ya se\nhab\u00eda mencionado el arco\u00edris en el cap\u00edtulo 4 de Apocalipsis. Pero tambi\u00e9n\nfigura en Ezequiel. Aunque ah\u00ed no directamente, sino en un s\u00edmil: pone que el\nresplandor de gloria en derredor de la aparici\u00f3n del Se\u00f1or en Ezequiel 1, es <em>semejante a<\/em> un arco\u00edris.<\/p>\n\n\n\n<p>Algo tan singular, bello y enigm\u00e1tico como resultaba el\narco\u00edris para nuestros antepasados en la remota antig\u00fcedad, no pod\u00eda pasar sin\nmenci\u00f3n en la mitolog\u00eda. La idea del sello de un pacto entre Dios y la\nhumanidad para no repetir el diluvio universal, no era la \u00fanica posibilidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Un mito que figura en diversas culturas, es el del arco\u00edris como un puente entre la tierra y el mundo de los dioses. Un puente que solo pueden cruzar los propios dioses. Y los difuntos que lo atraviesan para llegar al para\u00edso.<\/p>\n\n\n\n<p>Para los griegos, Iris era una diosa mensajera \u2014cumpliendo tambi\u00e9n esa funci\u00f3n de puente entre los dioses y los humanos\u2014. Iris era impredecible y huidiza, como el propio arco\u00edris.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan la mitolog\u00eda hind\u00fa el arco\u00edris era el arco de guerra\ndel dios Indra, con que disparaba los rel\u00e1mpagos. A m\u00ed esto me resulta\nespecialmente extra\u00f1o, porque se contradice con la belleza ef\u00edmera del arco\u00edris\ny con la realidad de que jam\u00e1s recuerdo haber visto simult\u00e1neamente rayos y\narco\u00edris. O tormenta el\u00e9ctrica o arco\u00edris \u2014cuando llueve en un d\u00eda soleado\u2014. Pero\nlas dos cosas a la vez me parece que no.<\/p>\n\n\n\n<p>El dios granjero sumerio Ninurta, que defiende Sumeria con arco y flechas, luc\u00eda una corona que se describe como un arco\u00edris. Hay diversas evidencias de influencia sumeria en el pensamiento hebreo, mediada a lo largo de milenios por las civilizaciones acadia, babilonia y asiria. La idea de que el resplandor de gloria en derredor del Se\u00f1or en Ezequiel 1 se parezca a un arco\u00edris, bien pudiera entroncar con esa influencia.<\/p>\n\n\n\n<p>El antecedente de Ezequiel 1 pudo influir, a su vez, en la aparici\u00f3n de un arco\u00edris alrededor del trono del Se\u00f1or en Apocalipsis 4,3. Pone que es como una esmeralda. \u00a1No tengo la m\u00e1s remota idea en qu\u00e9 se pudieran parecer un arco\u00edris y una esmeralda! \u00bfTal vez el ser ambas cosas brillantes? Pero la esmeralda es de un solo color \u2014un verde intenso\u2014 lo cual echa a perder el efecto de la idea de un arco\u00edris en la imaginaci\u00f3n de quien lee el vers\u00edculo.<\/p>\n\n\n\n<p>Apocalipsis 10,1, sin embargo, es una reiteraci\u00f3n bastante exacta\ndel arco\u00edris como corona del dios sumerio Ninurta: <em>Vi otro \u00e1ngel poderoso que descend\u00eda del cielo ataviado con una nube, y\nel arco\u00edris sobre su cabeza; y su rostro era como el sol, y sus piernas como\ncolumnas de fuego.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Fue lo que primero me llam\u00f3 la atenci\u00f3n al leer Apocalipsis\n10 inmediatamente despu\u00e9s de G\u00e9nesis 9. All\u00ed, como todo el mundo sabe, el\narco\u00edris no es la corona de ning\u00fan \u00e1ngel ni el resplandor de gloria en derredor\ndel trono divino. Es una se\u00f1al en el cielo que ha de aparecer siempre que\nllueve, para ayudar a Dios a recordar que hab\u00eda jurado no inundar la tierra\nentera otra vez. Como cuando alguien se ata un hilo a un dedo para no olvidarse\nde algo importante que tiene que hacer:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Suceder\u00e1 cada vez que\nhaga venir nubes sobre la tierra, cuando vea el arco entre las nubes, me\nacordar\u00e9 del pacto que he jurado con la humanidad y con todo ser viviente \u2014con toda\ncarne\u2014 y no habr\u00e1 otra vez aguas de inundaci\u00f3n que destruyan toda carne <\/em>(Gn\n9,14-15).<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Esperemos que las tormentas siempre pillen a Dios despierto\ny prestando atenci\u00f3n; no sea que no se fije en el arco\u00edris y no pare de llover\nen cuarenta d\u00edas y cuarenta noches! \u2014es lo que parecen invitarnos a pensar\nestos vers\u00edculos de G\u00e9nesis.<\/p>\n\n\n\n<p>No, claro, mal que pese a los amantes del literalismo en la interpretaci\u00f3n b\u00edblica, esto es cuento, cuya finalidad es ense\u00f1arnos a no tener miedo y confiar en Dios cuando cae un aguacero terrible. A m\u00ed me fascina cada vez m\u00e1s la Biblia como producci\u00f3n literaria humana, que con sus formas tan humanas \u2014por consiguiente tan propias e inseparables de las culturas y tiempos cuando se escribieron\u2014 sin embargo encierra mensajes tan sublimes para edificaci\u00f3n espiritual de la humanidad. De toda la humanidad, de cualquier civilizaci\u00f3n y era.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque uno conozca bien hoy d\u00eda el fen\u00f3meno de la refracci\u00f3n\nde la luz solar por las gotas de agua de lluvia\u2026<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>Siempre es posible sentir nacer en el interior una especial sensaci\u00f3n de j\u00fabilo al contemplar el arco\u00edris, con toda su belleza y colorido, y recordar que Dios no pretende nunca jam\u00e1s destruirnos, sino ejercer siempre de Salvador.<\/li><li> Y regocijarse al contemplar la belleza del arco en un d\u00eda a la vez soleado y lluvioso, pensando que el resplandor de gloria en derredor de los \u00e1ngeles de Dios \u2014y en derredor de Dios mismo\u2014 es tambi\u00e9n as\u00ed de bello, colorido, majestuoso, magn\u00edfico.  <\/li><\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por una de esas curiosas coincidencias de la vida, he le\u00eddo esta ma\u00f1ana G\u00e9nesis 9 y tambi\u00e9n Apocalipsis 10. Ambos cap\u00edtulos mencionan el arco\u00edris: al principio y al final de la Biblia. Inevitablemente mi mente empez\u00f3 a cavilar y lucubrar sobre lo que vienen a indicar estas dos menciones tan dispares del arco\u00edris. [&#8230;]<\/p>\n<p>13 de febrero de 2020  \u2022  Lectura: 4 min.<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":861,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"generate_page_header":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-859","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-sin-categoria","no-featured-image-padding"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/859","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=859"}],"version-history":[{"count":13,"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/859\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":874,"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/859\/revisions\/874"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/media\/861"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=859"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=859"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.menonitas.org\/db\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=859"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}