29 de abril de 2019   •   Lectura: 3 min.

 
 
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Otro término a añadir al diccionario que aparecía en El Mensajero.

milenarismo, quiliasmo, milenialismo — Doctrina que versa sobre la interpretación del texto del Apocalipsis de Juan, que menciona un intervalo de mil años anterior a la consumación final de los tiempos. En castellano los términos milenarismo y quiliasmo son sinónimos (derivan el primero del latín, el segundo del griego). Por influencia de la lengua inglesa, entre los evangélicos se ha popularizado la variante milenialismo con el mismo sentido.

La doctrina se basa en Apocalipsis 20,2-7[1]:

20,2 Y apresó al dragón, la serpiente de antaño que es el Diablo y Satanás, y lo ató por mil años. 3 Y lo echó al abismo y echó llave y selló la cerradura, para que dejase de engañar a las naciones hasta completar los mil años, al cabo de los cuales ha de ser soltado por un tiempo breve. 4 Entonces vi tronos y a los que estaban sentados en los mismos, y les fue concedido juzgar. Vi también las vidas de los que habían sido decapitados por testificar de Jesús y por la palabra de Dios, y de todos los que no se han postrado ante la bestia ni ante su representación, ni han aceptado el sello en la frente y en la mano. Y estaban vivos y reinaban juntamente con Cristo durante mil años. 5 Los otros muertos no estaban vivos, no hasta que se cumplieron los mil años. Esta es la primera resurrección. 6 Bendito y santo es quien participa en la primera resurrección. Sobre estos la muerte segunda no tiene potestad. Al contrario, son sacerdotes de Dios y del Ungido y correinarán con él esos mil años. 7 Y cuando se cumpliesen los mil años, había de ser soltado Satanás de su prisión.

Esta descripción de un período de mil años ha dado lugar a una proliferación de teorías acerca de los últimos días del futuro, con desenlace en el fin del mundo.

La primera división que hay que reseñar entre las diversas teorías, sería entre el milenarismo y el amilenarismo (o milenialismo y amilenialismo, por influencia de la lengua inglesa).

Los milenaristas se ciñen a una interpretación literalista de este pasaje del Apocalipsis, donde se trataría de ese número exacto de años.

Los amilenaristas, apoyándose en aquello de que para el Señor es lo mismo un día que mil años (1 Pedro 3,8), entienden que con lo de «mil años» sencillamente se ha querido significar un tiempo muy prolongado.

Hay también amilenarismo que se niega a tomarse literalmente prácticamente nada de este pasaje, entendiendo el libro de Apocalipsis entero como una descripción figurada e imaginativa de las condiciones de vida que se producen en diversos momentos de la historia; aunque eso sí, sin renunciar a la esperanza cristiana en la resurrección y la vida eterna en la gloria de Dios.

Los milenaristas consideran que tan importante como la esperanza general en la vida eterna, es creer a rajatabla en el orden exacto como se producirán los eventos que conducen a ese desenlace. Dan la impresión de que les inspira un hondo temor a que si no supieran con absoluta exactitud cómo y cuándo van a suceder las cosas relatadas en el Apocalipsis, tal vez se pudieran perder algún aspecto importante de su salvación eterna.

El milenarismo se divide, a su vez, entre posmilenaristas (postmilenialistas) y premilenaristas (premilenialistas), tan críticos unos contra otros, como ambos contra los amilenaristas.

El posmilenarismo fue la variante más aceptada durante casi toda la historia del cristianismo. Entendía que por obra de la evangelización y gracias a la influencia de la iglesia en la sociedad cristiana, habíamos entrado en ese período de mil años. Cristo vino y el emperador romano adoptó el cristianismo. La actividad del diablo estaba severamente limitada, y gobernaban ahora soberanos cristianos juntamente con Cristo. Cuando estallaban guerras o epidemias, sin embargo, entraba pánico de que se habían agotado los mil años, Satanás había sido soltado, y se acercaba el fin del mundo.

En el siglo XIX surgió, por fin, la doctrina premilenarista. Sostiene que Satanás campa todavía hoy a sus anchas en la tierra. Entonces tiene que volver Cristo para sujetarlo durante mil años. La variante más popular del premilenarismo evangélico sostiene, además, que antes de que pueda regresar Cristo para sujetar al diablo, tiene que restablecerse la nación soberana de Israel en sus tierras ancestrales. De ahí su apoyo entusiasta del sionismo del siglo XX y hasta hoy.

En la Iglesia Menonita ha prevalecido siempre la posición amilenarista, porque el literalismo en la interpretación del Apocalipsis conduce a especulaciones frívolas sobre el futuro.


1. En traducción propia.

 
 
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