Los menonitas como variante de la fe evangélica

Por otra parte, entonces, la palabra «menonita» describe una forma de vivir la fe cristiana evangélica, y comparten muchos elementos de esa espiritualidad. Como cualquier otra «denominación» evangélica, tienen también algunos rasgos característicos, propios, de fe y práctica.

En EEUU y Canadá muchas comunidades menonitas se acabaron integrando en los siglos XIX y XX a la cultura inglesa predominante, con fuerte influencia del movimiento «avivamentista» y misionero protestante evangélico. El énfasis en la conversión personal y hacerse cristiano y bautizarse por conversión, transformó la espiritualidad de las comunidades menonitas donde impactó. Esto los abrió a evangelizar entre la población alrededor e integrar conversos de otras etnias y razas a sus comunidades locales. Naturalmente, esto suscitó también un interés en las misiones de ultramar, a las que llegaron de forma tardía, pero que a lo largo de todo el siglo XX tuvieron en sus iglesias una enorme importancia. Y así se difundió por todo el mundo la variante menonita de fe evangélica.

Es así como hoy hay cientos de miles de menonitas en la India, en el Congo, en Etiopía, en Indonesia, etc. Y otros muchos miles diseminados por prácticamente todo el mundo como resultado de las misiones. Estos menonitas no tienen, a nivel cultural y étnico y de lengua, nada que ver con ese otro menonitismo étnico y rural. Entonces la mayoría de los menonitas del mundo son hoy de razas africanas o asiáticas y de la multiplicidad de mezclas raciales del continente americano. Y en cada país hablan el idioma del lugar, visten, trabajan, y tienen las mismas costumbres y gustos y alimentación que la gente a su alrededor. Sería imposible diferenciarlos a no ser que se hable con ellos acerca de sus convicciones religiosas o, tal vez, conociéndolos bien, observando su dedicación personal a seguir a Jesús y su forma cristiana de tratar al prójimo.

Vimos que en aquel otro sentido de la palabra «menonitas», hay quien se puede considerar menonita por etnia y parentesco, sin conservarse fiel a la fe cristiana menonita. Esto es inconcebible en este otro sentido de lo que supone ser menonita. Aquí es algo que se acepta por conversión a Cristo, por aceptación personal de la fe cristiana y de un estilo de vida que es propio de discípulos de Jesucristo. La mayoría de los menonitas del mundo ni habla un alemán arcaico ni son rubios del norte de Europa, sino que manifiestan la maravillosa y sorprendente diversidad y contrastes de colores de piel, lenguas, costumbres y paladares que caracterizan a la humanidad entera.

 

 
 
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