Qué creen los anabautistas

En cuanto a doctrina, normalmente los anabautistas (menonitas y otras comunidades afines) se han limitado a dar por válida la teología protestante o evangélica.

Su pensamiento es típico de los cristianos sobre:

  • Un único Dios, Creador del universo y Divina Providencia.
  • La Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
  • La Encarnación de Jesucristo, nacido de la virgen María.
  • La necesidad de salvación de la humanidad, perdida en su condición de pecadores alejados de Dios.
  • La salvación que es por fe, por la gracia de Dios, mediante la cruz de Cristo.
  • La esperanza en la resurrección de los muertos y el regreso glorioso de Cristo.
  • La necesidad de ceñirse a las Escrituras en el desarrollo del pensamiento cristiano y como guía para la conducta cristiana.

Aunque hoy día existen todas las corrientes teológicas posibles entre los anabautistas, por lo general su doctrina se podría describir como tradicional cristiana. Las diferencias entre los anabautistas y las demás confesiones cristianas nunca ha sido puramente doctrinal. Son más las diferencias de doctrina entre anabautistas de distintas corrientes o comunidades dentro del seno del Congreso Mundial Menonita, que las que existen entre los de cualquier corriente interna, y corrientes teológicas análogas en otras confesiones o tradiciones cristianas.

Los anabautistas se destacan por una importante capacidad de tolerar la diversidad de enseñanza siempre que ésta se defienda desde la Biblia. Los historiadores menonitas observan que aunque han sufrido divisiones internas con relativa frecuencia, esas divisiones no suelen ser por cuestiones de doctrina, sino por diferencias sobre la conducta cristiana y la disciplina de la iglesia.

La importancia de Jesús como Maestro y Señor. Es ésta una convicción medular entre los anabautistas, que podría aspirar a ser considerada como una particularidad doctrinal.

Los anabautistas creen que todo aquello que los evangelios cuentan que Jesús enseñó personalmente respecto a conductas y actitudes morales y éticas, ha de ser asumido plenamente por cada cristiano. Se declaran discípulos personales de Jesús e intentan vivir hasta sus últimas consecuencias conforme a su enseñanza, por ejemplo, en el Sermón del Monte (Mateo 5-7). Aunque reconocen sus imperfecciones y dependen de la Gracia Divina para la salvación eterna, procuran con esperanza y gozo en el Espíritu obedecer a Jesús.

 
 
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