Anabautistas. El Congreso Mundial Menonita

Desde mediados del siglo XX ha ido creciendo entre los menonitas no étnicos, rescatar un antiguo mote con que se perseguía a nuestros antepasados, para diferenciarnos de los menonitas étnicos. En el siglo XVI los antepasados de estos y aquellos se conocían entre sí sencillamente como comunidades de «hermanos».

Pero eran perseguidos bajo la acusación de ser «anabaptistas» o «anabatistas», es decir, por la costumbre de volver a bautizar, de adultos, a quienes ya habían sido bautizados en la infancia. En descargo de aquellos anabaptistas y de los que hoy continuamos con esa costumbre, hay que decir que no aceptaban ni aceptamos que sea válido como bautismo ningún rito que no cuente con el conocimiento, consentimiento y una fe personal y sentida, de quien lo recibe. Para nosotros, el bautismo no es algo que te hacen, sino algo que haces tú por decisión y fe personal. A nuestra forma de entender, no te bautizan sino que te bautizas.

El antiguo mote de anabaptistas o anabatistas, palabra actualizada hoy habitualmente en la forma más moderna de anabautistas, empieza a ser el preferido hoy día por esta amplia mayoría de aquellos que pertenecen a la rama menonita donde nos identificamos por aceptar la fe cristiana, que no por tradición ancestral ni costumbrismo étnico.

Desde principios del siglo XX, se viene celebrando regularmente (en estas últimas décadas, cada seis años) el Congreso Mundial Menonita. En el mismo no están representadas todas las comunidades menonitas o anabautistas, en particular las más sectarias, conservadoras y rurales que siguen labrando la tierra con caballos. Sí tienen representación, en cambio, otras diversas comunidades surgidas en diferentes momentos de estos últimos cinco siglos, que o descienden directamente, o han recibido una fuerte inspiración, del movimiento anabaptista del siglo XVI. Tal es el caso, por ejemplo, de los Hermanos en Cristo.

Es por ello que desde hace años, en la web y en el membrete del Congreso Mundial Menonita, debajo de esas tres palabras, siempre figura la frase: «Una comunidad de iglesias anabautistas».

A los que somos la mayoría de los menonitas del mundo nos deja extrañados y sorprendidos leer en la prensa de vez en cuando, o ver un reportaje en la televisión, sobre las sectas menonitas rurales. Sin duda compartimos con esos menonitas algunos elementos esenciales de la fe; pero es que también podemos compartir algunos elementos esenciales de la fe con cristianos católicos y con cualquier otro cristiano de la persuasión que sea. Puestos al caso, hasta compartimos elementos de la fe con los judíos, por cuanto la Biblia judía es el Antiguo Testamento de la Biblia cristiana.

Son, de todas maneras, singulares e interesantes los elementos en común que son característicos de todas las variantes menonitas. Y de esto daremos cuenta en las próximas dos secciones: «¿Qué creen los anabautistas?» y «¿Qué características particulares son típicas de la fe anabautista y menonita?».

 

 
 
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